Peruano denuncia el arrebato de su empresa en Venezuela

Extraño caso. Empresario Dick Abanto señala que lo han amenazado de muerte y pide a las autoridades peruanas se interesen en su caso. Supuesta Junta Interventora ingresó a su compañía de telecomunicaciones y tomó el control.

Extraño caso. Empresario Dick Abanto señala que lo han amenazado de muerte y pide a las autoridades peruanas se interesen en su caso. Supuesta Junta Interventora ingresó a su compañía de telecomunicaciones y tomó el control.

Ocurrió el 2 de setiembre del año pasado. Cerca de 25 personas, quienes formaban parte de una supuesta Junta Interventora, ingresaron a las instalaciones de la empresa Omnivisión C.A. (conocida por su marca comercial Movilmax), ubicada en Caracas (Venezuela) y dedicada al rubro de las telecomunicaciones. A los pocos minutos removieron a casi un centenar de los empleados y tomaron posesión del lugar.

Pese a que los abogados de la empresa intervenida exigieron conocer la razón por el brusco ingreso, los integrantes del grupo solo mostraban una orden del Juzgado Sexto Penal con la que tenían la potestad de intervenir todos los inmuebles que pertenecían o de los que formaba parte Hernán Pérez Belisario, venezolano acusado de fraude y estafa en ese país. Sin embargo, el dueño de Omnivisión asegura que Pérez no forma parte de su compañía.

Dick Abanto, empresario peruano que compró Omnivisión en el 2001 y la convirtió en una de las empresas más importantes de telecomunicaciones de Venezuela, asegura que él es el único propietario y que la irrupción se ejecutó sin la presencia de un juez o fiscal mientras él estaba en el Perú. A los pocos días sentó la denuncia ante el Ministerio Público y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Venezuela, pero no ha obtenido respuesta.

"Mi empresa está valorizada en US$ 102 millones por el tipo de servicio que brinda y todo indica que los responsables y cabecillas de esta operación son Samir Makarem y Julio Makarem, quienes se han inventado esta orden aduciendo que ha sido elaborada por el  Juzgado Sexto, pero este tampoco se pronuncia para negarlo. Tienen protección", asegura Abanto.

El agraviado indica que las instituciones venezolanas muestran inacción y pareciera que no tienen intención de resolver el caso. Incluso, señala que se ha obligado a los clientes a depositar los pagos por el servicio a una nueva empresa llamada Valbuena & Makarem, bajo amenaza de cortarles el servicio en caso no lo hicieran.

"Creo que la principal razón para que hagan este tipo de acciones es porque Omnivisión tiene lo necesario como para convertirse en la cuarta operadora de telefonía en Venezuela. He perdido el flujo de caja, me han amenazado de muerte y continúo con la incertidumbre de saber si perderé mi empresa, en la que trabajé catorce años", agrega.

El empresario ha pedido ayuda al Congreso de la República y al Ministerio de Relaciones Exteriores para que investiguen su caso y, de encontrar irregularidades, puedan viajar a Venezuela para coordinar las acciones legales frente a estos hechos. 

"De no encontrar apoyo acudiré a instancias internacionales. No voy a parar hasta recuperar mi empresa", asegura Dick Abanto.
Hasta setiembre del año pasado, Movilmax contaba con más de 10 mil clientes solo en Venezuela y generaba cerca de 500 mil dólares mensuales.

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