Colegio Médico rechaza proyecto de ley 13830 que plantea saltarse el residentado médico ante la escasez de especialistas en el país
La norma incorpora tres rutas de especialización y ha sido respaldada por el Congreso con 83 votos a favor, aunque el Colegio Médico del Perú advierte sobre riesgos en la calidad de la atención médica.
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La aprobación en el Congreso del proyecto de ley 13830, que modifica la Ley del Sistema Nacional de Residentado Médico (Sinareme), abrió un nuevo frente de debate en el sector salud. Mientras sus impulsores sostienen que la iniciativa permitirá reducir la escasez de médicos especialistas mediante modalidades alternativas de formación y reconocimiento profesional, el Colegio Médico del Perú (CMP) advierte un posible debilitamiento en la formación médica y riesgos en la calidad de la atención a los pacientes.
El Pleno aprobó la propuesta con 83 votos a favor, siete en contra y ocho abstenciones. Fue exonerada de segunda votación y tiene como autor principal al congresista Alejandro Aguinaga Recuenco (Fuerza Popular). La norma modifica la Ley 30453 e incorpora un esquema con tres rutas de especialización: el residentado clásico (strictu sensu), la especialización por competencias y el reconocimiento de estudios extranjeros (lato sensu).
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Desde el Congreso, se sostiene que la reforma busca responder a un problema estructural del sistema de salud: el déficit de médicos especialistas y su alta concentración en Lima. Durante el debate, la Comisión de Salud, presidida por la congresista Magaly Ruiz (Alianza para el Progreso), argumentó que el modelo actual de residentado "ha quedado desbordado por la realidad demográfica y sanitaria", por lo que resulta necesario diversificar las rutas de formación para ampliar la oferta de profesionales.
Bajo ese enfoque, la norma plantea "romper el cuello de botella formativo" y reconocer la experiencia de médicos que ya trabajan en el sistema o que han cursado estudios en el extranjero, sin pasar necesariamente por todo el residentado tradicional.
El residentado, la principal línea de defensa
El Colegio Médico discrepa con ese diagnóstico. Su decano, Pedro Riega, sostiene que la escasez de especialistas no se resolverá flexibilizando los requisitos para obtener un título, sino fortaleciendo el sistema que actualmente forma a estos profesionales.
"La población en todo el país necesita acceder a atención médica especializada. Esto consiste en acceder a que un médico que ha desarrollado la carrera de medicina y que, a la vez, se ha formado como especialista adquiriendo competencias especiales para diagnosticar y resolver los problemas de salud más complejos de la población le brinde la atención cuando lo necesita, pero esto debe suponer que ha sido bien formado", señaló a La República.
Riega recordó que el residentado médico constituye desde hace décadas el modelo utilizado para formar especialistas en distintos países. Explicó que se basa en un entrenamiento intensivo bajo la modalidad de docencia en servicio, donde el médico atiende pacientes diariamente acompañado por especialistas durante tres, cuatro o cinco años, dependiendo de la especialidad.
"Por ejemplo, para ser neurocirujano un médico debe formarse durante 5 años bajo esta modalidad. Eso implica un entrenamiento intensivo y, por supuesto, presencial", explicó.
La experiencia frente a la formación
Uno de los cambios más cuestionados por el CMP corresponde a la modalidad denominada Especialidad por Competencias. El proyecto plantea que médicos con una trayectoria laboral mínima de 10 años puedan acceder al reconocimiento como especialistas tras acreditar experiencia asistencial, presentar un portafolio de evidencias y aprobar evaluaciones teóricas y prácticas, además de una revisión ética y académica.
Los promotores de la norma sostienen que este mecanismo permitirá reconocer conocimientos adquiridos durante años de ejercicio profesional sin eliminar los controles de calidad, pues contempla exámenes objetivos y evaluaciones clínicas estructuradas.
Sin embargo, Riega considera que esa evaluación no reemplaza la formación especializada.
"La principal preocupación es que esta ley abre la posibilidad de reconocer como especialista y otorgarle un título de especialista a médicos que han laborado en hospitales y servicios especializados, pero que no se han formado en un programa que garantice la adquisición de competencias", advirtió.
Consultado sobre la existencia de un comité encargado de evaluar a los postulantes, respondió que ese mecanismo ya tuvo antecedentes en el país. "Lamentablemente esta modalidad fue habilitada hace algunos años. Y los resultados fueron muy negativos en muchos casos", afirmó.
¿Cerrar la brecha o atacar el problema equivocado?
La justificación central del proyecto gira en torno al déficit de especialistas. En su exposición de motivos sostiene que el país enfrenta una brecha superior a los 16.000 médicos especializados y que gran parte de ellos permanece concentrada en Lima, lo que limita el acceso de la población de regiones a servicios de mayor complejidad.
Para el Colegio Médico, esa carencia existe, pero responde a otras causas. "Existe una gran brecha de especialistas. Hay que formar más especialistas. Pero existe un sistema para ello y no se adoptan las decisiones políticas correctas de ampliar las plazas de residentado médico ni tampoco existe una política para asegurar que los médicos que se forman como especialistas trabajen luego en el sistema público en las regiones donde más se los necesita", sostuvo Riega.
El decano agregó que, durante la última década, el país sí incrementó el número de especialistas a más de 25.000, aunque el Estado no logró incorporarlos de manera estable al sistema público.
"No ha habido en todo este periodo ningún proceso específico de incorporación formal de los médicos especialistas al sistema. De hecho, muchos de ellos actualmente cuentan con contratos temporales, precarios, lo que hace es promover que ellos busquen oportunidades en el sector privado, en las capitales e incluso fuera del país", indicó.
Desde esa perspectiva, considera que el problema no radica en el modelo de formación, sino en la planificación del recurso humano y en la falta de incentivos para distribuir a los especialistas en las regiones con mayores necesidades.
El cuestionamiento al programa lato sensu
Otro de los puntos más polémicos de la reforma corresponde a la incorporación de la modalidad lato sensu, que permitiría reconocer programas de especialización cursados en el extranjero, especialmente en países con los que el Perú mantiene convenios de cooperación académica.
El proyecto plantea que esos profesionales puedan obtener el reconocimiento mediante un examen de suficiencia o la elaboración de un proyecto de investigación, sin repetir toda la formación especializada en el país.
El CMP cuestiona especialmente esta vía, al citar el caso de Brasil, donde el lato sensu corresponde a programas de posgrado de especialización con menor duración que la residencia médica y que no siempre habilitan automáticamente para ejercer como especialista en el sistema de salud.
"Reconoce los estudios que realizan médicos en el extranjero bajo condiciones completamente distintas a las que se exigen en el residentado médico en el Perú, hasta el punto de la semipresencialidad o inclusive casi virtualidad. El denominado programa Lato Sensu es una formación que se da en Brasil y los médicos que egresan de ese programa no pueden ejercer en Brasil. ¿Cómo puede ser posible que en el Perú sí puedan hacerlo?", cuestionó.
Para el gremio médico, esa disposición podría debilitar el estándar de formación que actualmente exige el residentado. "La principal consecuencia es el deterioro sistemático de la calidad de los médicos especialistas en el Perú y el debilitamiento del residentado médico", afirmó.
Llamado al Ejecutivo
El Colegio Médico recordó que emitió una opinión técnica desfavorable durante la evaluación del proyecto y señaló que el Ministerio de Salud también expresó observaciones.
"Hemos sido consultados y hemos opinado en contra de manera frontal. Además, el Ministerio de Salud también fue consultado y su opinión fue negativa", señaló Riega.
Aunque evitó atribuir una motivación específica al avance de la iniciativa, sí expresó preocupación por los intereses que, a su juicio, favorecería la norma.
"Más que una motivación sobre la cual no puedo estar seguro, lo que sí puedo decir es que esta autógrafa o eventual ley beneficia negocios en el campo de la educación universitaria nacional e internacional. Y pone en riesgo la salud de la población", sostuvo.
Ante ese escenario, el decano pidió al Poder Ejecutivo observar la autógrafa para que el debate regrese al Congreso y se discutan alternativas que permitan ampliar el número de especialistas sin modificar los estándares de formación que, según el gremio, garantizan la seguridad de los pacientes.

































