José Jerí pasó la semana encerrado en Palacio y sostenido por congresistas fujimoristas que buscan reelección
El presidente que prometía un gobierno “desde la calle” pasó cinco días refugiado en Palacio, entre reuniones con parlamentarios en plena carrera electoral, en la misma semana en que se reveló que mujeres que lo visitaron luego obtuvieron contratos con el Estado. Cinco de los nueve congresistas visitantes no firmaron la moción para convocar a un pleno extraordinario que evalúe su permanencia, que ya supera las 60 rúbricas. Mientras tanto, delegaciones regionales reportan promesas de Jerí sin acuerdos escritos.
- Jerí hunde a Fujimori y Acuña: Fuerza Popular y APP entre las bancadas con mayor desaprobación ciudadana
- La ley y la trampa en el gasto de los fondos de la franja electoral

De puertas hacia adentro. Palacio volvió a ser refugio, esta vez de José Jerí. No pasó ni un mes desde que, el 14 de enero, durante una nueva protesta de transportistas por la criminalidad, el presidente afirmara ser “un presidente distinto”, que no está “encarpetado en una oficina” y que se mantiene “en movimiento constante”, para que terminara pasando una semana prácticamente encerrado en Palacio de Gobierno.
Entre el lunes 2 y el viernes 6 de febrero, Jerí pasó cinco días casi sin salir de Palacio. Su exposición pública se redujo a una misa a dos cuadras de su ahora fortín y a una visita al Hospital Rebagliati iniciada el viernes a las 11:33 de la noche. En esos días, el presidente dejó atrás la promesa de visitar regiones y “operar desde la calle”, y se instaló en un patrón similar al de su antecesora, Dina Boluarte: el del mandatario que gobierna desde un despacho.
TE RECOMENDAMOS
JOSÉ JERÍ Y SUS CONTRATACIONES + ELECCIONES | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

La misma semana, además, se conocieron nuevas revelaciones sobre mujeres que ingresaron a Palacio en horarios nocturnos —una de ellas, incluso, habría pasado la noche dentro de la sede de Gobierno— y que posteriormente obtuvieron contratos con entidades del Estado.
En medio de esa crisis, Jerí buscó sostener actividad pública participando en actos festivos en el Patio de Honor de Palacio. El 4 de febrero estuvo en el recibimiento del Carnaval de Cajamarca 2026 y el 6 de febrero en la ceremonia de lanzamiento de la Ruta del Huaylarsh Wanka 2026, donde bailó junto a su amigo, el congresista Ilich López, quien lo visitó dos veces durante la semana.
El balance de esos cinco días muestra un componente adicional: el despacho presidencial fue también escenario de visitas de parlamentarios junto a autoridades de sus regiones, que capitalizaron esos encuentros como “gestiones” en redes sociales, en plena carrera electoral, mientras las autoridades locales consultadas describen compromisos de palabra, sin actas ni acuerdos formales.

El mandatario de la República participando en el lanzamiento de la Ruta del Huaylarsh Wanka 2026. Foto: Adrián Sarria, La República
PUEDES VER: Jerí hunde a Fujimori y Acuña: Fuerza Popular y APP entre las bancadas con mayor desaprobación ciudadana

Promesas sin actas y publicaciones que no cuadran
El miércoles 4 de febrero, los congresistas fujimoristas Jeny López y Héctor Ventura —ambos candidatos al Senado— se reunieron con Jerí. Según la publicación oficial de Palacio de Gobierno, el encuentro fue “para avanzar en soluciones concretas en materia de irrigación y prevención de inundaciones en la región Tumbes”. En la reunión también participó el alcalde de San Jacinto, Rosendo Lavalle Oviedo, agricultor y vocero de un pedido que —según señala— se arrastra desde hace más de seis años: el proyecto de irrigación que comprende los embalses Angostura y Averías y la presa El Guanábano.
Lavalle explica el costo anual del abandono con una cifra que repite como pérdida constante: alrededor de 500 millones de soles por año en época de lluvias, cuando el río Tumbes se desborda y arrasa sembríos de plátano y arroz. El martes 3 de febrero —un día antes de la reunión— fue avisado de que el presidente podía recibirlo para escuchar sobre el proyecto, en un contexto en que el mandatario necesitaba mostrarse activo en medio de la crisis.
Según los registros de Palacio, la reunión duró 29 minutos. Tras el encuentro, el compromiso fue únicamente verbal: que el 12 de febrero una comisión del Ejecutivo viajaría a Tumbes. Lavalle espera que asistan los ministros de Desarrollo Agrario y Riego y de Economía. “No se hizo un acta”, señala.
A la reunión lo acompañaron los congresistas Ventura, tumbesino, y López. “No creo que sea una jugada política. Es un pedido que tenemos desde el gobierno de Castillo. Yo me he reunido con varios representantes del ministerio y a todos les tengo que explicar lo mismo”, cuenta Lavalle.
Lo que siguió evidenció una disonancia: las publicaciones no coincidieron del todo. Ventura difundió el encuentro en las redes donde realiza campaña: “Logré que el presidente de la República asuma el compromiso de atender el proyecto de irrigación para Tumbes”.
Jeny López, que según la versión de Palacio acudió como presidenta de la Comisión Agraria del Congreso, publicó imágenes de la reunión, pero resaltó otro eje: que estuvo con representantes del Sindicato Nacional de Trabajadores del Banco de la Nación, quienes —según su propio post— expusieron un pedido sobre derechos laborales y escala salarial, y que ella los respaldaba.
Las dos narrativas apuntaban a públicos distintos, ambos útiles en campaña: Ventura a la base regional tumbesina que lo llevó al Congreso y López a un sindicato con presencia nacional. En ambos casos, el despacho presidencial funcionó como escenario de contenido electoral, aunque el alcalde consultado insiste en lo esencial: sin actas ni documentos.
Lavalle reconoce que Jerí es joven y que “no puede combatir la inseguridad ciudadana en poco tiempo”. Sabe que el presidente puede cambiar pronto, incluso antes del 28 de julio, pero espera que, al menos, se firme un compromiso que garantice la continuidad del proyecto.
Su desconfianza tiene antecedentes. El 19 de febrero de 2025, en el mismo Palacio, se anunció que la entonces presidenta Dina Boluarte y su ministro Ángel Manero firmaban con el gobernador de Tumbes, Segismundo Cruces, un convenio para el desarrollo y ejecución del “Proyecto de irrigación de la Margen Derecha del río Tumbes”, precisamente lo que hoy vuelve a pedir Lavalle.
Un año después, Boluarte ya no es presidenta, Manero ya no es ministro y Cruces está detenido, señalado como cabecilla de la red criminal “Los Elegantes del Gore”. El convenio quedó en nada. Lavalle lo resume en una frase que funciona como diagnóstico nacional: “Al final siempre depende del Congreso”.
Ventura y López, candidatos al Senado, usaron la reunión para promocionarse en los mismos espacios digitales donde hacen campaña. Ninguno firmó la moción para convocar al pleno extraordinario en el que podría decidirse la censura de Jerí. En San Jacinto, mientras tanto, no saben si la obra será realidad o si fue otra promesa más, mientras la lideresa de su partido, Keiko Fujimori, sostiene que se requiere un “hecho de flagrancia” para cambiar la posición de Fuerza Popular.
La misma lógica se repite en Ayacucho, en Quinua. En el centro poblado de Moya, los comuneros solicitan hace décadas la instalación de agua potable y alcantarillado. La gestión del alcalde Rupert Límaco inició una obra en 2024, con un costo superior a 9 millones de soles y contratista definido. El problema, otra vez, es el presupuesto. Por las lluvias, el proyecto está paralizado y debería reiniciarse en marzo, pero el riesgo inmediato es contractual: sin desembolsos, la empresa podría retirarse y lo ejecutado perderse.
Límaco cuenta que el 17 de diciembre abordó a Jerí en Quinua y le entregó un oficio con el detalle del pedido. El presidente lo recibió y lo firmó. A fines de enero lo llamaron para avisarle que Jerí podía atenderlo. La reunión se concretó el martes 2 de febrero. El resultado, dice el alcalde, fue una promesa general sin precisión.
“Si no llega a abril de este año, la empresa va a rescindir el contrato por falta de pago y todo lo avanzado prácticamente se va a echar a perder”, advierte. Tras quince minutos con Jerí, no hubo acuerdo escrito. El presidente prometió “que los va a apoyar”, pero no dijo cuándo, cómo ni con cuánto.
En Piura, el patrón vuelve a aparecer en otro formato: la reunión con delegaciones municipales ocurrió con otro congresista fujimorista en escena, Eduardo Castillo Rivas, candidato a diputado. Un día antes, Castillo declaró en Canal N que “probablemente José Jerí no llegue al 28 de julio” y que a Fuerza Popular “no le va a temblar la mano” ante una eventual censura o vacancia. Sin embargo, en los registros de firmas, Castillo tampoco ha suscrito la convocatoria a pleno extraordinario para votar una censura o vacancia, pese a que la moción supera las 60 rúbricas.
Castillo acompañó a alcaldes de la provincia de Huancabamba y del distrito de Buenos Aires. Según la información oficial de Palacio, la reunión fue para coordinar acciones urgentes de prevención ante lluvias y el mejoramiento de sistemas de alcantarillado. En la publicación presidencial se lee: “Escuchar de primera mano la realidad de Piura y actuar a tiempo es clave para cuidar a las familias y reducir los riesgos. El Gobierno mantiene su firme compromiso de estar presente y acompañar a la población ante estos momentos difíciles”.
En la esfera local, el mismo encuentro circuló con otro encuadre. Desde el municipio de Buenos Aires se informó que el alcalde participó de una “importante reunión con el presidente” para abordar la problemática distrital y coordinar acciones de prevención frente a lluvias, destacando además la presencia del congresista.
En Huancabamba, el alcalde Hernán Lizana no quiso responder a La República sobre los alcances del encuentro. En las imágenes difundidas no se observa ningún documento firmado. Todo quedó en compromisos verbales.
La suma de estos casos muestra un elemento común: reuniones promovidas como soluciones “concretas” en comunicados oficiales o fanpages, pero relatadas por alcaldes como compromisos verbales sin actas, sin cronogramas, sin presupuestos y sin instrumentos que obliguen a su ejecución.

Congresistas que visitaron al presidente José Jerí. Foto: Cortesía
Congresistas visitantes
Al cierre de la semana, los registros de ingresos al despacho presidencial confirman el peso de los parlamentarios en la agenda de Jerí. Entre el 2 y el 6 de febrero ingresaron congresistas de Acción Popular, Fuerza Popular, Juntos por el Perú y Alianza para el Progreso. En total, nueve congresistas acudieron al despacho; cinco de ellos no han firmado la convocatoria a pleno extraordinario para evaluar la permanencia del presidente.
Los registros consignan, el 2 de febrero, a Ilich López Ureña (Acción Popular) en dos momentos distintos de la semana, además de Luis Aragón Carreño y Hilda Portero López, también de Acción Popular. El 4 de febrero figura la visita conjunta de los fujimoristas Jeny López Morales y Héctor Ventura Ángel, ambos candidatos al Senado, y el 5 de febrero la del también fujimorista Eduardo Castillo Rivas, candidato a diputado.
El 5 y 6 de febrero aparecen Pasión Dávila Atanacio y Víctor Cutipa Ccama (Juntos por el Perú), ambos candidatos al Senado. Finalmente, el 3 de febrero figura un ingreso nocturno de Segundo Quiroz Barboza (Alianza para el Progreso), que no aparece en la agenda presidencial, pero sí en los registros de despacho.
De ese conjunto, no han firmado la convocatoria a pleno extraordinario Ilich López Ureña, Jeny López Morales, Héctor Ventura Ángel, Eduardo Castillo Rivas y Segundo Quiroz Barboza, en una línea política que no se ha movido pese a la crisis presidencial.
José Jerí pasa, quizá, sus últimas horas en Palacio reuniéndose con sus viejos amigos congresistas, entre bailes y promesas vanas. Mientras tanto, lo usan como parte de su posicionamiento en campaña. La realidad a toda máquina.

























