¿Qué gana Estados Unidos con un nuevo tratado nuclear tras el fin del New START?
Donald Trump afirmó que la Casa Blanca busca un tratado "mejorado y modernizado" que incorpore a China.
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El Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como New START, expiró este jueves 5 de febrero de 2026. Firmado el 8 de abril de 2010 en Praga (República Checa), el acuerdo fijó en 1.550 el tope de ojivas y bombas estratégicas desplegadas por Estados Unidos y Rusia. Asimismo, estableció un máximo de 700 para misiles balísticos y bombarderos pesados destinados a misiones nucleares, y de 800 para lanzadores de prueba y submarinos Trident.
Washington y Moscú acordaron extender el New START el 3 de febrero de 2021 por cinco años. Sin embargo, el 21 de febrero de 2023 el Kremlin anunció la suspensión del cumplimiento del tratado. De acuerdo con una publicación de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), se estima que Rusia posee 5.459 ojivas nucleares, mientras que Estados Unidos cuenta con 5.177.
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Fin del New START
ICAN informó que los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin podrían haber alcanzado un nuevo acuerdo luego de la caducación del Nuevo START. Este convenio permitía hasta 18 inspecciones anuales para garantizar transparencia sobre el tamaño y la composición de los arsenales nucleares. También mantenía un canal de comunicación directo entre Washington y Moscú.
Este mecanismo de control contribuyó durante años a la previsibilidad estratégica y redujo el riesgo de escaladas por desconfianza o errores de cálculo. Además, tuvo un efecto indirecto sobre otros países con armas nucleares, al servir como referencia para la contención global de estos arsenales.
Expertos en control de armas advierten que la terminación del Nuevo START podría sentar las bases para una carrera armamentista nuclear sin restricciones. En ese escenario, el riesgo de uso nuclear probablemente aumentará debido a una posible intensificación de la competencia estratégica tras el fin del acuerdo. "Si bien el Nuevo START puede haber expirado, la obligación legal de Rusia, Estados Unidos y otros Estados poseedores de armas nucleares de negociar el desarme nuclear y el fin de la carrera armamentista no ha expirado", agregó ICAN.
¿Qué gana Estados Unidos con un nuevo tratado nuclear?
Un nuevo tratado nuclear ofrecería a Estados Unidos la posibilidad de restablecer mecanismos de transparencia y confianza que desaparecieron con la expiración del New START. Además, permitiría actualizar y ampliar el alcance del control de armamentos para incluir categorías que el acuerdo previo no cubría de forma plena. Por ejemplo, el control de armas nucleares no estratégicas (tácticas) o de sistemas emergentes podría incorporarse a futuras negociaciones, a fin de atender las realidades tecnológicas y geopolíticas actuales.
Expertos y organismos como el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) han señalado que un eventual sucesor del New START podría contemplar reducciones más profundas y nuevas categorías de armamento hoy fuera de regulación.
Washington también ganaría legitimidad diplomática y liderazgo internacional al promover y negociar un tratado multilateral más amplio, incluso con el objetivo de involucrar a potencias como China, cuya participación en acuerdos nucleares ha resultado compleja, aunque clave para la estabilidad global.
Al mismo tiempo, un nuevo marco fortalecería la normativa internacional de no proliferación y aliviaría la presión de una carrera armamentista descontrolada entre potencias, un factor central para la seguridad global y los intereses estratégicos de Estados Unidos y sus aliados.
Quieren incluir a China
El líder republicano aseveró que el acuerdo ya vencido fue "mal negociado por Estados Unidos” y denunció que estaba “siendo violado de forma flagrante”. En ese marco, señaló en Truth Social que la Casa Blanca busca un tratado “mejorado y modernizado” que incorpore a China.
El gobierno de Trump sostiene que la nación asiática representa una amenaza estratégica en expansión y afirma que su capacidad nuclear debe incorporarse a un marco de restricciones más amplio. Pekín, no obstante, descarta participar en conversaciones en el corto plazo. En un documento sobre control de armas difundido semanas antes, el régimen de Xi Jinping señaló que las potencias con mayor poder nuclear deben reducir de forma significativa sus arsenales antes de avanzar hacia un proceso multilateral.
"Las fuerzas nucleares de China no están en absoluto a la misma escala que las de Estados Unidos y Rusia, por lo que China no participará en negociaciones de desarme nuclear en la etapa actual", declaró el 5 de febrero Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China.
Aun así, el jefe de Estado norteamericano subrayó que su país es "el más poderoso del mundo" y confirmó haber reconstruido "por completo" las fuerzas armadas durante sus dos mandatos. También resaltó el desarrollo de nuevas armas nucleares y la modernización de sistemas ya existentes. Por su parte, Rusia sostiene que Francia y el Reino Unido, aliados de Washington en la OTAN, deberían integrar cualquier nuevo acuerdo.




























