La isla que Dinamarca vendió a Estados Unidos en plena Primera Guerra Mundial y su conexión con Groenlandia
La historia de unas islas en el siglo XX revela un pasado de negociaciones entre Dinamarca y Estados Unidos, que culminó en la compra de dicho territorio por US$25 millones.
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La estrategia política del presidente Donald Trump para que Estados Unidos tome el control de Groenlandia ha reavivado las tensiones con Europa. El mandatario no solo ha resaltado la importancia de la isla en términos de "seguridad nacional", sino que también ha anunciado nuevos aranceles del 10% a ocho países europeos que se oponen a su plan.
Sin embargo, hace más de un siglo, en el cálido Caribe, un pequeño grupo de islas iba a dejar de ser parte de Dinamarca para convertirse en una posesión de Estados Unidos. En ese entonces, Washington justificó la compra con razones estratégicas y de autodefensa. Groenlandia también estaba incluida en el acuerdo, ya que en el tratado firmado por ambos gobiernos, EE.UU. se comprometió a respetar el control danés sobre la isla.
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¿Qué isla vendió Dinamarca a Estados Unidos?
Se trata de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, anteriormente conocidas como las Indias Danesas Occidentales. Estas tienen una historia marcada por siglos de disputas entre españoles, ingleses, franceses y holandeses, quienes se pelearon por el control de este territorio, que servían con frecuencia como refugio para los temidos piratas del Caribe.
En 1684, Dinamarca asumió el control de Saint John y reclamó oficialmente su soberanía sobre las Islas Vírgenes. Un poco antes, había hecho lo mismo con Saint Thomas. A partir de ese momento, los daneses comenzaron a desarrollar grandes plantaciones de azúcar, a través del uso de la mano de obra esclava traída de África por los comerciantes europeos.
El negocio del azúcar fue clave para mantener durante siglos el vínculo entre las islas y los colonos daneses, quienes se beneficiaban de esta actividad, y la metrópoli. El legado de esa época aún se puede ver en los nombres de algunas localidades, como Christiansted y Frederiksted, que fueron bautizadas en honor a los reyes daneses de la época.
¿Por qué razón Estados Unidos se interesó en las Islas Vírgenes?
A finales del siglo XIX, la situación comenzó a cambiar. El poder de Dinamarca estaba en declive, mientras que Estados Unidos, tras superar su Guerra Civil (1861-1865), se encontraba decidido a consolidar su influencia en el continente americano y alejar a las viejas potencias europeas.
Siguiendo la Doctrina Monroe, proclamada en la década de 1820, los líderes de Washington apostaron por expandir su territorio y reforzar su fuerza naval. Entre sus principales intereses estaba el puerto de la isla de Saint Thomas, considerado en ese momento una base estratégica ideal para controlar el Caribe, gracias a la excelente protección natural que ofrecía su geografía.
Por su parte, Dinamarca veía cada vez más a las islas como una carga, especialmente debido a la caída de los precios del azúcar. Ante esta situación, ambos gobiernos comenzaron a negociar la venta de las islas. En 1867, firmaron un acuerdo por el cual Estados Unidos las adquiriría por 7.5 millones de dólares en oro. Sin embargo, el tratado no se concretó debido a una decisión del Congreso estadounidense.
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La compra de las Islas Vírgenes por parte de EE.UU.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) encaminó las islas a favor de Estados Unidos. Mientras Europa sufría una larga guerra de trincheras, los aliados esperaban que Estados Unidos se uniera para derrotar a Alemania y sus aliados. Aunque el presidente Woodrow Wilson no había logrado convencer al Congreso ni a la opinión pública de involucrarse en el conflicto, los ataques de los submarinos alemanes a barcos estadounidenses cambiaron las cosas.
Astrid Andersen, del Instituto Danés de Estudios Internacionales, le explicó a BBC Mundo que Dinamarca mantenía su neutralidad durante la guerra, pero en Washington existía el temor de que Alemania pudiera invadirla y tomar control de las islas y el puerto de Saint Thomas. Si esto sucedía, los submarinos alemanes, los U-Boot, podrían usar la isla como base para lanzar ataques contra barcos e incluso contra territorio estadounidense.
Tras la derrota de España en la guerra de 1898, las islas se convirtieron en uno de los pocos vestigios de presencia europea en el Caribe. Además, la construcción del Canal de Panamá en 1914 aumentó el interés de Estados Unidos en la región y en proteger sus rutas marítimas. En este contexto, Washington y Copenhague comenzaron a negociar, y según Andersen, la postura de EE. UU. en ese momento se asemeja a la que hoy en día tiene Trump respecto a Groenlandia.
Finalmente, en agosto de 1916, ambos países llegaron a un acuerdo para la venta de las islas a Estados Unidos por 25 millones de dólares en oro, lo que equivale a aproximadamente 630 millones de dólares en la actualidad, según Bloomberg. Como parte del trato, Estados Unidos se comprometió a no interferir en los intereses políticos y económicos de Dinamarca en Groenlandia, algo que probablemente el gobierno de Trump preferiría no recordar.























