Trump contra El Vaticano: Avignon, la amenaza contra León XIV
Un cruce inédito de mensajes y pronunciamientos dejó al descubierto una coacción que venía gestándose en silencio. Las intervenciones recientes delinean un escenario que combina poder, religión y geopolítica. La controversia se intensificó por las críticas directas del presidente estadounidense y las respuestas firmes del sumo pontífice, en un contexto marcado por conflictos armados, negociaciones frágiles y crecientes cuestionamientos sobre el rol de los líderes en tiempos de crisis.
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En pocos días, la relación entre la Casa Blanca y el Vaticano se derrumbó públicamente. El domingo 12 de abril, Donald Trump publicó en Truth Social uno de los ataques más violentos que un presidente estadounidense haya dirigido jamás contra el líder de la Iglesia católica.
Al día siguiente, el papa León XIV respondió desde el avión pontificio rumbo a Argelia con una firmeza inusual. El mundo asistió, atónito, al choque frontal entre los dos estadounidenses más poderosos del planeta.
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Un llamado a la paz
El sábado 11 de abril, el sumo pontífice convocó una vigilia en la Basílica de San Pedro. Sin mencionar ningún nombre, pronunció palabras que en Washington resonaron como un proyectil. Condenó el “delirio de omnipotencia” que, a su juicio, alimenta las guerras en curso, y rechazó cualquier intento de reclutar a Dios para justificar la muerte de civiles. La ocasión era delicada: ese mismo día, iniciaban en Islamabad las conversaciones de paz entre EEUU e Irán, durante un frágil alto el fuego de dos semanas.
“Basta con la idolatría de uno mismo y del dinero. Basta con el exhibicionismo del poder. Basta con la guerra”, clamó desde Roma. Sus palabras no eran improvisadas: un día antes, en X, publicó que “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes antes blandieron la espada y hoy lanzan bombas”. No nombró explícitamente a Trump, pero en Washington nadie tenía dudas de a quién iban dirigidas esas palabras.
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Ataque republicano
A bordo del Air Force One, el republicano escribió un texto virulento contra el padre de la iglesia. “León debería ponerse las pilas como papa, usar el sentido común, dejar de ceder a la izquierda radical y centrarse en ser un gran papa, no un político. Le está haciendo mucho daño a él y, lo que es más importante, a la Iglesia católica”, publicó.
Además, compartió una imagen generada con IA en la que aparecía vestido con ropas bíblicas, como si fuese Dios. Obispos católicos la calificaron de blasfemia. Incluso el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se sumó a las críticas, calificándola de “profanación”.
“No tengo miedo ni de la administración Trump ni de hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio. Seguiré pronunciando palabras firmes contra la guerra, promoviendo la paz, el diálogo”, fue la respuesta del primer papa estadounidense.

Imagen publicada por Donald Trump en la que se compara con Dios. Foto: Truth Social
Avignon, la amenaza
El 22 de enero, Elbridge Colby, subsecretario de Defensa del Pentágono, convocó al entonces nuncio apostólico en Washington, el cardenal Christophe Pierre, a una reunión. Según fuentes de The Free Press y del boletín Letters from Leo bajo anonimato, el encuentro no fue una conversación diplomática ordinaria.
Los funcionarios habrían desmenuzado los discursos del papa, tratándolos como mensajes hostiles contra la administración. Según esas fuentes, Colby advirtió al cardenal que su país tiene poder militar para hacer “lo que quiera en el mundo” y que la Iglesia católica “sería mejor que se pusiera de su lado”.
El detalle que más alarmó y no pasó desapercibido, de acuerdo a los informantes, fue la referencia histórica al papado de Avignon, dado que entre 1309 y 1377, la corona francesa utilizó su poder militar para someter la autoridad clerical y trasladar la sede del papado a esa ciudad.
El historiador militar Philip Gabriele, consultado por el National Catholic Reporter, explicó que durante ese periodo “si tenías un montón de soldados en la sala podías realmente decidir quién se convierte en el próximo papa. Eso es efectivamente lo que sucedió durante gran parte del papado de Avignon”.
Tras conocerse la información por el periodista Mattia Ferraresi, el Pentágono publicó una foto de la reunión y calificó la información de “grosera, falsa y distorsionada”, insistiendo en que el encuentro fue “respetuoso y profesional”. El embajador estadounidense en el Vaticano, Brian Burch, declaró haber hablado con el cardenal Pierre —ya retirado de su cargo desde marzo del 2026 por haber cumplido 80 años— y que éste había descrito las publicaciones como “fabricaciones inventadas”. Burch citó al cardenal: “Fue una reunión franca y cordial que tuvo lugar hace dos meses. ¿Amenaza de Avignon? Ninguna”. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue más contundente y llamó la historia “basura 100% fake news”.
El Vaticano, a través de su portavoz, Matteo Bruni, desmintió a los medios, asegurando que la reunión “formó parte de la misión regular del representante pontificio” y permitió un “intercambio de opiniones sobre asuntos de interés mutuo”. Sin embargo, una fuente en Roma confirmó a The Pillar que el encuentro fue “tenso” y “agresivo en algunos momentos”, aunque negó amenazas explícitas.

El papa León XIV durante una visita al Hospital Católico San Pablo en Camerún, como parte de su viaje apostólico a África.
Fractura entre líderes
El intercambio de las últimas semanas revela una fractura profunda en las concepciones del poder, el orden internacional y la relación entre la fuerza y la moral. Trump encarna una lógica de dominación unilateral, mientras que el sucesor de Pedro insiste en una visión multilateral, humanitaria y abiertamente evangélica del mundo. En ese contexto, afirmó que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”.
Durante su intervención en la Catedral de San José, el vicario de Cristo lanzó una de sus críticas más duras: “¡Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sórdido y tenebroso!”.
En un giro de alto contenido simbólico, el primer papa estadounidense de la historia ha decidido no visitar su propio país durante el mandato actual. En su lugar, pasará el 4 de julio en Lampedusa, puerta de entrada de miles de refugiados africanos a Europa.
La distancia entre ambos líderes no ha hecho más que ampliarse. Cuando la prensa preguntó a Trump si pediría disculpas al papa, respondió que “no”. El pontífice cerró el episodio con una cita del Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
El papado de Avignon en la historia
Fue un período en la historia de la Iglesia católica en el que los papas residieron en la ciudad francesa de Avignon, en lugar de Roma. Este período comenzó con Clemente V en 1309 y terminó con Gregorio XI en 1377.
Durante estos años, siete papas estuvieron bajo una fuerte influencia de los reyes franceses, lo que generó conflictos y críticas, ya que muchos consideraban que el papado se había vuelto dependiente de la nación gala y que Roma había perdido su estatus como centro de la cristiandad.
Sin embargo, el regreso a la santa sede no resolvió inmediatamente todos los problemas, ya que el período dejó un legado de tensiones políticas y eclesiásticas que perduraron durante años.


























