¿Por qué la India podría convertirse en la cuarta potencia económica mundial pese a los aranceles impuestos por EE. UU.?
El crecimiento previsto colocaría a India por delante de Japón y la convertiría en la cuarta economía del mundo.
- El país de América Latina que lideró las exportaciones a EE. UU. en 2025, pese a las tensiones comerciales con Trump.
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Durante décadas, India fue asociada a un crecimiento económico limitado y persistente. La expresión “tasa de crecimiento hindú” resumió durante años una expansión considerada insuficiente para alterar el equilibrio global. Aunque en las últimas décadas el país pasó a liderar el crecimiento entre las grandes economías, su desempeño nunca alcanzó el ritmo observado en los tigres asiáticos del siglo XX. En ese marco, el objetivo planteado por el primer ministro Narendra Modi de convertir a India en una economía desarrollada para 2047, al cumplirse el centenario de la independencia, parecía lejano.
Ese panorama empezó a cambiar mientras el comercio internacional atravesaba una etapa de mayor fricción. India enfrenta aranceles del 50 % impuestos por Estados Unidos, un nivel bajo de inversión privada, salidas de capitales extranjeros y una rupia que alcanzó mínimos históricos frente al dólar. Aun así, los indicadores recientes muestran una aceleración económica apoyada en factores coyunturales, una política macroeconómica más disciplinada y un proceso de reformas que modifica su posición dentro de la economía global, según el gobierno hindú.
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Un impulso inesperado: crecimiento, inflación baja y factores coyunturales
Uno de los elementos que influyó en el desempeño reciente fue el comportamiento climático. En 2025, India registró un segundo año consecutivo de lluvias monzónicas favorables, lo que impulsó la producción agrícola. Según cifras reveladas por The Economist, este resultado tuvo un impacto directo sobre los precios de los alimentos, que representan el 46 % del índice de precios al consumidor. Durante el último año, esos precios descendieron un 2,7 %, lo que contribuyó a frenar la inflación.
La reducción del costo de los alimentos incidió sobre la renta real disponible y el gasto de consumo. Al mismo tiempo, la inflación general se ubicó en niveles bajos. Según los datos oficiales, ese indicador alcanzó el 1,3 %. Este comportamiento coincidió con un aumento del crecimiento económico en términos reales.
En ese contexto, el producto interno bruto registró una expansión superior a la prevista. Durante el tercer trimestre, el PIB creció un 8,2 %, mucho más rápido de lo previsto. A partir de ese resultado, el Gobierno elevó su previsión para el ejercicio fiscal 2026, que finaliza el 31 de marzo. La estimación pasó de un rango de entre 6,3 % y 6,8 % a un 7,4 %, cifra que se incorporará al presupuesto que se presentará el 1 de febrero.
Ese ritmo coincide con la tasa necesaria para cumplir el objetivo económico fijado para 2047. Parte de la aceleración se explica por el comportamiento del deflactor del PIB, que se basa principalmente en los precios mayoristas. Se estima que dicho deflactor aumentó solo un 0,5 % en el año hasta octubre, lo que elevó el crecimiento real a medida que el crecimiento nominal se desaceleró.
¿De qué manera el manejo del gasto público y la baja de las tasas de interés están impulsando la economía de la India?
La política fiscal constituyó otro componente relevante del desempeño económico. Según el Gobierno, tras los niveles alcanzados durante la pandemia, puso en marcha un programa de consolidación presupuestaria. En el ejercicio actual, el déficit fiscal se sitúa en el 4,8 % del PIB, una cifra mejor a la prevista inicialmente. Para 2026, el Ejecutivo se fija un objetivo más estricto del 4,4 %, dentro de un nuevo marco centrado en la relación entre deuda y producto.
Durante el último año, el Gobierno moderó el ritmo del ajuste. El esfuerzo fiscal se redujo a alrededor del 0,5 % del PIB, tras un recorte cercano al 1 % en el ejercicio fiscal 2025. Después del anuncio de los aranceles adicionales por parte de Estados Unidos, el Ejecutivo simplificó el impuesto sobre bienes y servicios y redujo sus tasas, con un costo estimado de 480.000 millones de rupias anuales, equivalentes a unos US$5.300 millones.
De forma paralela, la política monetaria también registró cambios. El Banco de la Reserva de la India adoptó una postura distinta bajo la conducción de Sanjay Malhotra, gobernador desde diciembre de 2024. Con la inflación bajo control, las tasas de interés descendieron 1,25 puntos porcentuales durante el último año. Malhotra declaró al Financial Times que los tipos de interés probablemente se mantendrán bajos durante un período prolongado. Esta orientación coincidió con una mayor disposición a permitir la depreciación de la rupia.
Reformas estructurales: el cambio más profundo y duradero
Además de los factores coyunturales y de la política macroeconómica, el proceso económico incorpora una serie de reformas estructurales aplicadas en distintos frentes. La desaceleración de la inflación no se limita al componente alimentario y coincide con cambios introducidos en años anteriores.
Entre esas medidas figura la creación de una infraestructura de pagos digitales que incrementó la transparencia de los precios, junto con la adopción de un régimen de metas de inflación por parte del Banco de la Reserva de la India en 2016. A ello se suma el fortalecimiento de las reservas de divisas y el saneamiento del sistema bancario. Las reformas al código de quiebras contribuyeron a mantener la estabilidad financiera.
El impulso reformista avanzó en otros ámbitos. En noviembre se promulgó una reducción largamente debatida del número de códigos laborales, que pasaron de 29 a cuatro. También se levantó el límite a la inversión extranjera directa en el sector asegurador. La energía nuclear se abrió al sector privado y se modificó la regulación del mercado financiero.
Los estados desempeñaron un papel activo en este proceso. Algunas administraciones autorizaron el trabajo femenino después del anochecer, lo que permitió extender los turnos en fábricas textiles y electrónicas. Un comité encabezado por Rajiv Gauba, exsecretario del gabinete, publica listas mensuales de posibles reformas tanto para los gobiernos estatales como para el Ejecutivo central.
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¿Cómo avanzan las exportaciones de la India y qué significa el acuerdo con la Unión Europea?
En el frente externo, las exportaciones registraron aumentos interanuales hacia finales del año. Algunos sectores intensivos en mano de obra, como el de gemas, mostraron retrocesos, aunque el impacto se vio atenuado por la depreciación de la rupia y por la diversificación de los envíos, en particular en el sector electrónico.
En este contexto de reconfiguración del comercio global, India y la Unión Europea formalizaron un acuerdo comercial histórico tras más de dos décadas de negociaciones. El pacto dará origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado potencial de casi 2.000 millones de personas, y se produce en un escenario marcado por la competencia con China y por la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos.
Bruselas y Nueva Delhi buscan reducir su dependencia de cadenas de suministro dominadas por Pekín y limitar el impacto de las distorsiones del comercio internacional. “Este acuerdo traerá muchas oportunidades”, afirmó el primer ministro indio, Narendra Modi, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que “Europa e India han hecho historia hoy”.
Según la Comisión Europea, el acuerdo representa cerca del 25 % del PIB mundial y aproximadamente un tercio del comercio internacional. Uno de sus ejes centrales es la reducción progresiva de los aranceles indios sobre productos europeos, una medida que permitiría a la Unión Europea ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en gravámenes. En 2024, el intercambio de mercancías entre ambas partes alcanzó los 120.000 millones de euros, mientras que el comercio de servicios sumó otros 60.000 millones.
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¿Qué cambios enfrenta la industria tecnológica india y cómo impacta la relación con China?
India también incrementó su participación en la fabricación de productos tecnológicos. Apple produce cerca de una quinta parte de todos los iPhones en el país. Las empresas del sector reciben incentivos vinculados a la producción y otras formas de apoyo gubernamental. En Tamil Nadu, un estado del sur, se impulsó la construcción de ciudades industriales destinadas a trabajadores de Foxconn.
En la planta de Samsung en Noida, cerca de Delhi, los empleados producen pantallas táctiles y placas de circuitos, en lugar de limitarse al ensamblaje de componentes importados. El valor agregado de la fabricación de teléfonos inteligentes aumentó de forma significativa entre 2021 y 2025, según datos de la Asociación India de Celulares y Electrónica.
Las relaciones comerciales con China también registraron cambios. Tras los enfrentamientos en el valle de Galwan en 2020, India suspendió visados, permisos de inversión y vuelos directos. Posteriormente, ambos países avanzaron hacia una distensión comercial. En diciembre, las exportaciones indias hacia China registraron un aumento interanual significativo. El Gobierno liberalizó nuevamente el régimen de visados y evalúa permitir el retorno de la inversión china.
A pesar del crecimiento económico, persisten interrogantes en torno a la inversión privada. El gasto de capital corporativo se mantiene bajo y la inversión extranjera directa neta resulta negativa, debido a la repatriación de beneficios y a la expansión de conglomerados indios en el exterior.
























