
Cada mañana a las 7:30, Ze Carlos Penas sale desde su casa, en el distrito de San Martín de Porres, sin saber con certeza a qué hora llegará a su trabajo, en Miraflores. Para completar el trayecto debe tomar dos combis y el Metropolitano, lo que le toma alrededor de una hora y media de ida y hasta dos horas de regreso, pese a que —según señala— el recorrido debería durar apenas 60 minutos.
“Uno llega estresado sin siquiera haber empezado la jornada”, relató. Para él, el tráfico no solo significa tiempo perdido, sino también inseguridad, cansancio y una constante sensación de desgaste. “En estas situaciones es más probable que ocurran robos cuando se abren las puertas del carro, o accidentes cuando los buses compiten entre sí por subir más pasajeros”, agregó.
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

Desde otro punto de Lima, Aron Ramírez, quien viaja dos veces por semana desde el Rímac hasta su centro de labores San Isidro, describe el regreso como “el real infierno”. Mientras en la mañana logra llegar en menos de una hora, por las tardes el trayecto puede extenderse a una hora y media, y en días críticos hasta tres horas.
Regularmente, usa el corredor azul para llegar a su destino, pero cuando el servicio colapsa, opta por los cústers que llevan desde el distrito donde vive hacia La Victoria o los colectivos, aunque indica que todos los medios suelen demorar el mismo tiempo. “Incluso más, ya que el corredor avanza por su carril exclusivo”, refirió.
Cada mañana, Ze Carlos se despierta con tres horas de anticipación para intentar llegar a tiempo al trabajo. Foto: Carlos Félix / La República.
La Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) dimensionó el problema y encontró que las personas de Lima y Callao pierden en promedio 198 horas al año atrapados en la congestión vehicular. Esto equivale a más de ocho días completos perdidos entre bocinazos, colas interminables y trayectos impredecibles.
Aunque los datos se registran de septiembre de 2025, la entidad señaló a La República que la situación no ha mejorado, sino más bien se ha agravado. “Lima continúa entre las ciudades más congestionadas del mundo y los niveles de tráfico que actualmente enfrentan los ciudadanos son mayores a los de años anteriores. Eso se traduce en más tiempo perdido, más estrés y mayores costos para las personas y para la economía”, sostuvo la vocería.
A nivel económico, la congestión vehicular genera pérdidas por S/ 27,691 millones anuales, según la institución; cifra que refleja no solo un problema de movilidad, sino una crisis que afecta la productividad y la salud de millones de peruanos.
“Se traduce, principalmente, en una pérdida directa de calidad de vida. Los ciudadanos pasan menos tiempo con sus familias, descansan menos y llegan más cansados al trabajo o al estudio. En términos económicos, son horas que no se destinan a producir, estudiar o emprender, lo que, por ende, limita el crecimiento del país”, mencionó AFIN.
Para Ze Carlos, ese tiempo lo invertiría en horas de estudio para algún curso de especialización en ingeniería, aprender un nuevo idioma, ver alguna serie o película, o compartir más tiempo con la familia, mientras que Aron refirió que lo aprovecharía en horas de sueño.
A nivel global, el TomTom Traffic Index 2025 ubicó a la capital como la novena ciudad con mayor congestión vehicular del mundo, con un 69,3 % de tráfico. No obstante, supera incluso a la Ciudad de México —que encabeza el ránking— en el número de horas perdidas al año, con 195 horas por conductor atrapado en el embotellamiento.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2024, publicada en 2025 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), una persona que vive en el ámbito urbano dedica alrededor de 1 hora y 21 minutos diarias a movilizarse entre su hogar, su centro de trabajo o estudios y otras actividades, 11 minutos más al promedio en zonas rurales.
En términos generales, el Plan de Movilidad Urbana para Lima y Callao 2025 de la Autoridad de Transporte Urbano indica que un ciudadano recorre en promedio 55 minutos por un viaje de 11.3 kilómetros y se realizan 24,6 millones de viajes en Lima Metropolitana y el Callao diariamente. Las principales motivaciones son para trasladarse al trabajo (39.1%), por estudios (20,5%), compras (20.0%), recreación (4.0%), entre otras.
La mayoría se moviliza a través del desordenado transporte público convencional (37.6%), mientras que solo el 6% usa el sistema estatal, que involucra el Tren Eléctrico (2.1%), Metropolitano (1.6%) y Corredores complementarios (1.5%), saturado usualmente por gran cantidad de usuarios.
El informe también resalta que los mayores cuellos de botella –flujos de más de 4.000 vehículos por hora– se concentran en los ejes que conectan Lima Norte, Lima Este y el Callao con los distritos de mayor concentración laboral, como el centro de Lima, San Isidro y Miraflores. En ese sentido, las zonas donde se llegan a presentar hasta 7.800 carros por hora son:
Debido a que más de 5,3 millones de personas viven a más de 60 minutos de distancia de los principales centros de empleo y servicios, para una gran parte de la población, los desplazamientos diarios superan entre una y dos horas y media por trayecto. En su rutina diaria, muchas familias pierden hasta cinco horas al día en el tráfico, de acuerdo con el Plan de Movilidad Urbana para Lima y Callao.
Según AFIN, el problema no es coyuntural, sino que se trata de una crisis estructural de movilidad urbana que también afecta a otras ciudades del país, pero que en la capital tiene un impacto mucho mayor por su tamaño y concentración de actividades.
Según el TomTom Traffic Index 2025, Lima es la ciudad donde los ciudadanos pierden más cantidad de horas al año atrapados en el tráfico en el mundo. Foto: TomTom Traffic Index.
Para Mariana Alegre, directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, la congestión vehicular no solo implica largas horas perdidas, sino que también tiene efectos más profundos en la convivencia y la seguridad de la ciudad, debido a que expone a las personas a mayores riesgos viales y fomenta un clima de tensión y agresividad, producto de la frustración por permanecer atrapados en el tráfico y de la constante transgresión de las normas de tránsito.
La especialista subraya que la congestión no afecta a todos por igual. Si bien quienes se movilizan en auto particular quedan atrapados en las vías, las personas que dependen del transporte público cargan con una presión aún mayor.
“El impacto varía y afecta principalmente a las personas más vulnerables, en términos socioeconómicos, del lugar donde viven y del medio de transporte que utilizan. Una persona que se mueve en transporte público desde la periferia recibe un impacto mucho más fuerte porque su viaje se alarga, pierde oportunidades laborales y se desconecta de su ciudad”, agregó.
José Ignacio Pacheco, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina, explicó que los elevados costos de viviendas en zonas céntricas de Lima obligan a que muchas personas vivan en los suburbios, desde donde se trasladan hacia sus centros de trabajo, ubicados normalmente en el centro de la ciudad.
“Se forman ciudades dormitorio: lugares donde la gente solo va a dormir. Esto es una realidad, no solo de Perú, sino latinoamericana, muy fuerte, pero que se está combatiendo con transporte público de calidad”, sostuvo.
AFIN coincidió en que los más perjudicados son quienes viven más lejos de sus centros de trabajo o estudio, porque el tráfico amplía la desigualdad en el acceso a oportunidades, y agregó que la congestión vehicular también impacta en el transporte de carga, afectando la logística, el comercio y el abastecimiento.
Pacheco también consideró que la congestión es el reflejo del crecimiento sin planificación. Según mencionó, cada año llegan a Lima Metropolitana y el Callao entre 150.000 y 200.000 nuevos pobladores peruanos de provincias y regiones que vienen a vivir a la capital, además del crecimiento natural de la ciudad y de la migración internacional.
Asimismo, detalló que durante ese tiempo se incorporan hasta 200.000 nuevos vehículos en circulación, según la Asociación de Transportes de Vehículos y 400.000, según datos de la Sunarp.
“Si vemos cinco o diez calles congestionadas, no estamos atascados en el tráfico: nosotros somos el tráfico. El promedio es 1.2 personas por auto, es decir, los vehículos van prácticamente vacíos, mientras que en un bus pueden viajar 20, 30 o 40 personas. No hay punto de comparación”, refirió.
Según AFIN y voces expertas en el transporte, Lima y Callao debe priorizar el transporte público de calidad como estrategia para reducir el tráfico. Foto: Carlos Félix / La República.
Aunque el panorama es crítico, los especialistas coinciden en que el colapso vial en Lima y Callao no es irreversible, siempre que se tomen decisiones estructurales y sostenidas en el tiempo. Para la directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, el primer paso es cambiar el enfoque de la ciudad, dejando de priorizar el vehículo particular y agregando espacios exclusivos segregados para los vehículos de transporte a nivel troncal.
“Eso va a disminuir la necesidad de colectivos informales y, al disminuir el uso de colectivos informales, vas a liberar espacios en las vías; por lo tanto, los que conducen vehículos privados como taxis o apps de movilidad, otros, van a tener mayor fluidez”, refirió.
Desde AFIN, apuntan a una reorganización integral del sistema de movilidad. La entidad sostiene que Lima necesita acelerar la construcción de infraestructura de transporte masivo pendiente, como nuevas líneas de Metro de Lima, corredores segregados y sistemas integrados de buses, además de articular todos estos medios de transporte.
Asimismo, resaltó la importancia de semaforización moderna y de corredores exclusivos que eviten que la carga pesada atraviese la ciudad. “Actualmente ingresan cerca de 5.000 camiones por Lima hacia el Callao”, agregó.
Cada día se realizan 24,6 millones de viajes en Lima Metropolitana y el Callao, según la ATU. Foto: Carlos Félix / La República.
En esa misma línea, Pacheco consideró importante en el corto plazo segregar el tráfico pesado y de carga para que circule solo en horarios nocturnos, así como establecer carriles segregados para autobuses de pasajeros durante el día, a fin de evitar que estos interactúen con el flujo de autos particulares.
Además, señaló que proyectos de mantenimiento de vías, como el pintado o la reparación de pistas y veredas, deben realizarse de noche para no interrumpir el tránsito, tal como ocurre en otras ciudades. A mediano plazo, el arquitecto considera indispensable reforzar el transporte masivo no particular y apostar por sistemas de transporte público que se construyan con mayor rapidez y no demoren más de 10 años, como la aún no inaugurada Línea 2 del Metro.
En ese sentido, sugirió revisar sus procesos, así como concesionar obras o ejecutarlas mediante mecanismos como obras por impuestos o acuerdos de gobierno a gobierno. Por otro lado, Pacheco y Alegre consideraron que seguir ampliando vías para más autos, como los actuales proyectos de viaductos, no es una solución eficiente en el largo plazo y generará más cuellos de botella en el futuro.
¡Sigue a La República en WhatsApp! Únete a nuestro canal desde tu celular y recibe las noticias más importantes de Perú y el mundo en tiempo real.

PERULANDIA: FULL DAY + Piscinas + S/. 35 o S/.40 de VALE DE CONSUMO + Perusaurus y más. Según elijas
PRECIO
S/ 59.90
VACILANDIA: Full Day + Vale de Consumo. Según elijas
PRECIO
S/ 29.90
PARAISO DEL SUR: Entrada general full day para Niño o Adulto LUNES A DOMINGO
PRECIO
S/ 43.90
CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90