China lanza advertencia a Estados Unidos y asegura que intervenir en Taiwán podría provocar un enfrentamiento
En medio de fricciones en el Estrecho, Beijing reiteró que Taiwán es parte de su territorio y rechazó el respaldo militar de Washington.
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China elevó el tono frente a Estados Unidos y dejó claro que Taiwán es una 'línea roja'. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, afirmó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que cualquier intento de “conspirar” para separarlos del territorio chino “muy probablemente conduciría a una confrontación”. La advertencia llega en un momento de tensiones en el Estrecho de Formosa y ante la continuidad de la venta de armas por parte de Washington.
El jefe de la diplomacia sostuvo que su Gobierno apuesta por el diálogo, aunque condicionó el futuro de las relaciones bilaterales a la postura estadounidense. “Si podemos lograr ese objetivo depende en última instancia de EE. UU.”, declaró. La potencia asiática la considera una provincia pendiente de reunificación desde 1949 y no descarta el uso de la fuerza. La Casa Blanca mantiene lazos diplomáticos con el Ejecutivo de Xi, pero es el principal proveedor militar de la región insular.
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Rechazo a la independencia
La posición oficial china se reforzó con declaraciones de Chen Binhua, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado. “Solo hay una China en el mundo, y Taiwán forma parte de ella. Esto no se puede cambiar con retórica vacía ni manipulaciones políticas”, afirmó en respuesta a palabras del líder Lai Ching-te.
Chen acusó a Lai de promover la secesión y de recurrir a fuerzas externas para sostener esa estrategia. Según el portavoz, el dirigente ha distorsionado el trasfondo histórico y legal de que ambas orillas pertenecen a una sola China, intensificando las tensiones en el Estrecho. También rechazó la idea de que el territorio no esté subordinado a Pekín y cuestionó el impulso a inversiones de la industria local de semiconductores en Japón, Estados Unidos y Europa.
Wang subrayó que la decisión sobre cuándo y cómo resolver la cuestión corresponde al pueblo chino. “Cualquier intento de dividir la patria y resistirse a la reunificación no es más que pura fantasía”, señaló.
Venta de armas en la mira
El foco de fricción inmediata es la venta de armas a Taiwán. La administración norteaméricana aprobó suministros valorados en unos 11.000 millones de dólares, incluidos lanzacohetes y misiles. En una llamada reciente, Xi Jinping pidió prudencia y calificó a la zona en conflicto como “el tema más importante” entre ambos países.
Wang reconoció gestos de respeto por parte de Trump hacia Xi y el pueblo chino, pero advirtió sobre sectores que promueven el desacoplamiento y la ruptura de cadenas de suministro. “Están reuniendo pequeños círculos exclusivos y tratando de separarlo”, sostuvo.
El canciller también criticó a Sanae Takaichi por señalar que una contingencia en la isla sería una emergencia para Japón. Según Wang, esa postura “viola directamente la soberanía territorial de China”.
Rubio y el cruce con Pekín
El secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció un tono más moderado en Múnich. Afirmó que sería “mala práctica geopolítica” no dialogar con el gigante asiático y prometió gestionar las diferencias para evitar conflictos. Reconoció que los intereses nacionales de ambas potencias no siempre coinciden, pero sostuvo que la diplomacia debe encauzar esos desacuerdos.
Rubio defendió el mantenimiento de sanciones a Rusia y cuestionó el concepto de un orden global basado en reglas que sustituya el interés nacional. También aseguró que la alianza transatlántica sigue siendo prioritaria.
Mientras se espera una cumbre entre Xi y Trump en abril para extender la tregua comercial acordada en octubre, el eje de las relaciones bilaterales vuelve a centrarse en Taiwán, punto neurálgico de la rivalidad entre ambas potencias.



























