
Organizaciones de pacientes con diabetes han lanzado una alerta sobre el desabastecimiento nacional de insulina y han solicitado al Gobierno declarar emergencia sanitaria para agilizar la compra del medicamento, vital para miles de personas que dependen de este tratamiento para sobrevivir.
La preocupación surge después de que el Ministerio de Salud (Minsa) anunciara la compra urgente de 47.000 unidades de insulina NPH (Insulina Isofana Humana). Sin embargo, las asociaciones de pacientes aseguran que esta medida es insuficiente y no responde a los estándares de tratamiento actuales.
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Por otro lado, EsSalud ha informado que esta semana ingresarán 22.433 lapiceros de insulina Degludec y que está gestionando la entrega de 51.445 unidades de insulina NPH, cuya distribución depende de que Digemid certifique al fabricante Wockhardt, vinculado a un lote retirado en 2025 por fallas de calidad.
Comunicado Minsa
Según las organizaciones, la falta del fármaco pone en riesgo la vida de aproximadamente 20.000 pacientes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en el país, incluidos niños, jóvenes y adultos.
Lucas tenía dos años y medio cuando sufrió una descompensación grave. Tras semanas de cansancio extremo, sed constante y aumento en la frecuencia de micción, cayó en coma.
“Llamé a un pediatra y lo llevamos de inmediato por emergencia”, recordó su madre, Mónica Portal. El niño permaneció siete días en la unidad de cuidados intensivos, y al despertar, recibió su primera dosis de insulina. Ese mismo día, fue diagnosticado con diabetes mellitus tipo 1, una enfermedad autoinmune que destruye las células encargadas de producir insulina.
Hoy, Lucas tiene 16 años y depende diariamente de ese medicamento. A raíz de esta experiencia, Portal fundó la ONG Lucas – Una Misión de Vida, dedicada a acompañar a familias de pacientes con diabetes.
Desde el diagnóstico de su hijo, la madre ha enfrentado dificultades para encontrar insulina en hospitales públicos, pero asegura que la situación actual es la más grave que ha vivido.
“Lo que estamos viviendo hoy es una crisis sanitaria. No hay insulina a nivel nacional, ni en EsSalud ni en el SIS (Seguro Integral de Salud). Las autoridades no están entendiendo la magnitud del problema”, señaló.
Para el exministro de Salud, Víctor Zamora, el problema responde a fallas estructurales del sistema. Una de ellas es la limitada capacidad del regulador para supervisar a los fabricantes de medicamentos.
“La Digemid no tiene toda la capacidad instalada para hacer supervisión de planta en todo el mundo para todos los productos en tiempo”, dijo.
Zamora también advirtió que la ausencia de una carrera sanitaria facilita que decisiones clave sobre abastecimiento recaigan en funcionarios designados por razones políticas y no necesariamente por experiencia técnica.
Familiares de pacientes expresaron su desesperación por falta de insulina
El 6 de marzo, representantes de asociaciones de pacientes realizaron un plantón y se reunieron con funcionarios del Minsa. Tras el encuentro, la entidad anunció la compra urgente de insulina NPH.
Sin embargo, las organizaciones cuestionaron la medida por dos motivos: la cantidad y el tipo de medicamento.
“En el país hay 179 centros de salud. Si se divide esa cantidad de unidades entre todos, no alcanzará ni para una semana”, afirma Portal. Además, advierte que la insulina NPH corresponde a esquemas terapéuticos antiguos. “No tiene cobertura de 24 horas y genera picos que pueden provocar hipoglucemias severas, muchas veces durante la noche”, explicó
El exdecano del Colegio Médico del Perú, Raúl Urquizo, advierte que la falta de este medicamento pone en riesgo inmediato a quienes dependen de este tratamiento. “Si no hay insulina, los pacientes con diabetes tipo 1 se van a morir”, afirmó.
Además, explica que, sin este tratamiento, el organismo pierde la capacidad de regular el azúcar en la sangre, lo que puede desencadenar un coma diabético. En estos casos, los niveles elevados pueden afectar órganos como el hígado, los músculos y el sistema nervioso central, y provocar pérdida de conciencia e incluso la muerte.
Ante esta situación, las asociaciones piden al Gobierno declarar emergencia sanitaria para acelerar la compra de insulinas basales y ultrarrápidas, además de tiras reactivas, agujas y jeringas necesarias para el tratamiento. También exigen que se publique un plan nacional de abastecimiento con metas y cronograma verificables.
“Se evidencia una pérdida de confianza en el Minsa y EsSalud. Como pacientes, tenemos derecho a participar en la vigilancia porque está en juego nuestra vida”, sostienen.
El panorama podría complicarse luego de que el ministro de Salud, Luis Quiroz, presentara su renuncia el martes 10 de marzo, al igual que Segundo Acho, presidente ejecutivo de EsSalud. Para Portal, el cambio de autoridades podría retrasar aún más la respuesta del Estado.
“En los últimos años nos hemos reunido con 10 ministros. Cada vez que cambia el titular, hay que empezar de nuevo, explicar el problema otra vez y volver a insistir para que nos escuchen”, dijo.
Mientras tanto, la preocupación crece entre las familias de pacientes con diabetes. En grupos de WhatsApp donde comparten información y apoyo, los mensajes reflejan la angustia diaria.
“Ya me estoy preocupando. ¿Dónde voy a conseguir insulina? Mi niña ya no tiene”, escribió recientemente una madre.
Otro mensaje, enviado desde Tacna, resume la situación: “Me dijeron en enfermería que tengo que comprarla por mi cuenta porque no hay”.
Para el exministro de Salud, Víctor Zamora, la Digemid no tiene capacidad para supervisar todas las plantas del mundo ni para certificar a tiempo las buenas prácticas de manufactura de los medicamentos que ingresan al país. Esto se volvió un problema estructural. Además, no existe una carrera sanitaria: cargos en el Minsa, Cenares o la propia Digemid son ocupados por personas por carnet partidario, amiguismo o negociaciones políticas, y no siempre por profesionales con experiencia. Por eso se necesita fortalecer la fiscalización internacional, contar con equipos especializados y aplicar compras de emergencia cuando se detecta un desabastecimiento como el de la insulina.
Por su parte, el ex decano del Colegio Médico del Perú señaló que en la diabetes tipo 1, el páncreas no regula bien la glucosa porque produce poca insulina. Si el paciente deja de recibirla, la glucosa se acumula y puede provocar un coma diabético en cuestión de horas, incluso con riesgo de muerte. Esto afecta el hígado, los músculos, la grasa y el sistema nervioso central. Los pacientes comienzan a orinar con frecuencia, pierden peso rápidamente y pueden perder la conciencia. La cetoacidosis y la hipoglucemia son complicaciones graves. Por eso, la insulina es indispensable, requiere control médico y medicamentos actualizados para mantener la glucosa en niveles seguros y evitar consecuencias fatales.





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