
Polvo y escombros, eso es lo que quedó de la escuela de Minab, al sur de Irán, cuando el pasado 28 de febrero un misil impactó contra el centro educativo y causó la muerte de 155 personas, entre ellas unos 110 niños, según funcionarios locales. El hecho, que formó parte de una de las primeras maniobras contra Teherán en el inicio de la guerra, habría sido orquestado por el gobierno de los Estados Unidos, de acuerdo con investigaciones de medios como The Washington Post. No obstante, la administración de Donald Trump ha evitado confirmar su participación y se ha limitado a señalar que lo sucedido es materia de análisis.
El caso puso bajo escrutinio el uso de IA en la guerra, ya que, según la investigación del Post, tanto Estados Unidos como Israel emplearon el sistema Maven de Palantir Technologies, apoyado por la IA Claude, de Anthropic. La escuela figuraba en una lista de objetivos militares debido a información de inteligencia posiblemente desactualizada o errónea, pues el edificio había pertenecido años atrás a una base naval iraní y estaba cerca de instalaciones de la Guardia Revolucionaria, lo que habría llevado a identificarlo como una fábrica o un depósito de armas.
Meses después, y sin un responsable claro de la tragedia, el Departamento de Defensa confirmó acuerdos con OpenAI, Google, Nvidia, Microsoft, Amazon Web Services y SpaceX con el propósito de incorporarlas en sus bases e impulsar así su estrategia de construir una “fuerza de combate con prioridad en la IA”.
Washington sostuvo que estas integraciones “agilizarían la síntesis de datos, mejorarían la comprensión situacional y potenciarían la toma de decisiones de los combatientes”. El Pentágono también reveló que su plataforma GenAI.mil ya procesó decenas de millones de solicitudes en apenas cinco meses.
La guerra con Irán se convirtió en el conflicto en el que Estados Unidos utilizó inteligencia artificial de manera más amplia. Herramientas como Claude, desarrollada por la empresa Anthropic, participaron en el análisis de datos militares con el fin de identificar posibles objetivos de ataque. Fuentes familiarizadas con las operaciones afirmaron que esta examinó datos provenientes de satélites y otras referencias de inteligencia mucho más rápido que cualquier analista humano.
El uso de estas herramientas se integró en plataformas más complejas, como Maven Smart System, el software del Proyecto Maven, un programa de IA. El sistema evolucionó desde mejoras en maniobras con drones hasta convertirse en una estructura de gestión del campo de batalla asistida por aprendizaje automático.
El modelo operativo se basa en acelerar el llamado ciclo OODA: observar, orientar, decidir y actuar. La IA permite reducir el tiempo entre cada etapa y ofrecer a los comandantes información procesada casi de inmediato.
La expansión militar de la IA abrió una disputa entre Anthropic y el Pentágono. Aunque Claude fue el único modelo autorizado en operaciones clasificadas del ejército estadounidense, la empresa exigió límites sobre la manera en que se utilizan estas herramientas.
El conflicto escaló en marzo último, después de que el Pentágono calificó a Anthropic como un riesgo en la cadena de suministro y prohibió su uso entre tropas y contratistas. La medida surgió tras desacuerdos relacionados con las salvaguardas éticas propuestas por la compañía.
La tensión alcanzó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien calificó a Amodei de “lunático ideológico” debido a su insistencia en imponer restricciones.
Por ello, Emil Michael, director tecnológico de facto del Pentágono, defendió la decisión de trabajar con múltiples proveedores. “Hemos aprendido que resulta irresponsable depender de un único socio”, indicó a CNBC.
El regreso de Google a los contratos de defensa provocó nuevas protestas dentro de la empresa. Más de 600 empleados exigieron que la compañía rechace el acuerdo con el Pentágono para desarrollar capacidades defensivas basadas en esta tecnología.
Sin embargo, en los últimos años Google modificó su estrategia y reconstruyó gradualmente su división vinculada a negocios militares. La competencia por contratos de defensa se intensificó debido al crecimiento de la IA en operaciones del gobierno estadounidense.
Asimismo, Amazon Web Services defendió su participación para “colaborar con la modernización del Departamento de Defensa”.
La expansión de la IA en acciones de combate abrió interrogantes acerca de la responsabilidad legal y el control humano en ataques letales. El Pentágono insiste en que los comandantes conservan la decisión final respecto del uso de la fuerza.
“Nosotros cumplimos la ley y los humanos toman decisiones”, declaró Pete Hegseth ante el Comité de Servicios Armados del Senado.
A pesar de esa posición oficial, especialistas en derecho internacional consideran que el ritmo acelerado de las labores plantea nuevos desafíos. Gary Corn, exasesor jurídico adjunto del Estado Mayor Conjunto, comparó la situación con “correr tan rápido como podamos con las tijeras”.
El ataque contra la escuela primaria iraní incrementó las dudas sobre el papel de algoritmos avanzados en el campo de batalla. Aunque el Pentágono todavía investiga el incidente, expertos consideran que el caso podría convertirse en un referente.
“La IA es tan buena como los datos de los que puede valerse”, sostuvo Corn. La afirmación refleja una preocupación creciente: un algoritmo puede acelerar decisiones, pero también amplificar errores cuando los datos iniciales son incorrectos.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
Álbum Mundial 2026 PANINI: Álbum Tapa dura + Paquetón. DELIVERY INCLUIDO *. Lunes a Sábado (10% Descuento)
PRECIO
S/ 49.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
CINEMARK: Entrada 2D - opción a combo (Validación ONLINE o mostrando tu celular)
PRECIO
S/ 10.90