Daygame: la "técnica de seducción" que deriva en acoso callejero
La práctica, difundida en redes sociales, consiste en acercarse a mujeres en espacios públicos y, en algunos casos, grabar las interacciones para analizarlas entre hombres y motivar nuevos acercamientos. Especialistas advierten que esto podría constituir acoso callejero y las denuncias por este delito superan los 500 casos en 2025.
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En parques, gimnasios y centros comerciales de Lima, cada vez más mujeres reportan acercamientos insistentes de desconocidos que se presentan como simples intentos de conversación. La práctica, conocida en redes sociales como daygame o "juego de día", se difunde en grupos de Facebook, TikTok o Reddit como una "técnica de seducción". Sin embargo, para muchas jóvenes estos encuentros se traducen en interacciones no deseadas, incómodas y, en algunos casos, constitutivas de acoso.
Alexandra (24) recuerda al menos cuatro experiencias similares, casi todas ocurridas al salir de sus entrenamientos y en espacios públicos. El primero fue directo: “Hola, qué tal, disculpa, no había visto a alguien con un lunar como el tuyo”. Luego vinieron otros, con excusas sobre su atuendo y preguntas por direcciones que buscaban prolongar la conversación. Con el tiempo, dejó de verlos como simples coincidencias. “Era muy incómodo y daba miedo”, cuenta. “No sabía si eran unos locos que me podían seguir”. Cada vez que le ocurría, enviaba su ubicación a su hermana. “Ahora sé que debo estar el triple de atenta donde sea”, añade al recordar esos encuentros.
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En Lima, un creciente número de mujeres reporta acercamientos incómodos de desconocidos. Foto: La República.
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Deborah (23) vivió algo parecido. Un joven la esperó afuera del gimnasio. “Te vi entrar y me pareciste muy bonita, así que me quedé esperando acá”, le dijo. La conversación duró menos de medio minuto. Ella se negó a darle su contacto y se fue, pero lo que más le incomodó no fue la frase, sino la espera. “¿Por qué esperarías a alguien afuera de un lugar? No tiene mucho sentido", cuestionó. Una situación similar ocurrió en una discoteca, donde un hombre la invitó a bailar y, al negarse, respondió con un comentario que reforzó su malestar: “Bueno, para eso vienes”.
En un centro comercial de Lima Norte, la historia se repite. Pierina (25) esperaba a su abuela cuando un hombre de aproximadamente 30 años se le acercó, le dijo que le parecía bonita y le pidió su número. “Negué con la cabeza, me asusté y me quedé paralizada. Le dije que no lo conocía”, recuerda. Ese breve encuentro dejó una sensación que persiste: estar sola ya no significa estar tranquila. “Interpreto estos acercamientos como acoso, más si no conoces a la persona ni tienen amigos en común”.
Situaciones similares se registran en distintos lugares de la ciudad, siempre con mucha gente alrededor y con comentarios repetitivos, sin que exista relación previa entre las partes.
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Una práctica difundida en redes
El daygame se difunde en redes sociales como una técnica para “perder el miedo” y entablar conversaciones con mujeres desconocidas durante el día. En plataformas como TikTok y YouTube, algunos hombres registran sus acercamientos, comparten consejos e incluso coordinan horarios para encontrarse en zonas concurridas y practicar estas interacciones. Según los testimonios, la lógica es repetitiva: iniciar la conversación con cualquier excusa, pedir redes sociales o números de contacto, y acumular la mayor cantidad de intentos posibles, incluso cuando la otra persona no muestra interés.
Para la educadora y especialista en género, Sheridan Medina, esta práctica responde al mismo patrón del acoso 'tradicional', aunque se presente bajo otra etiqueta. “Es la misma lógica que pone por encima el deseo masculino y la percepción de que las mujeres somos parte del espacio público, que estamos ahí para recibir comentarios”, afirma.

Según explica, el argumento de que se trata de una forma de socializar ya ha sido usado antes para justificar el acoso. Para la especialista, la clave está en el consentimiento y en el efecto que generan estas interacciones. “Si son comentarios que no son deseados, son sobre nuestra apariencia física, son porque somos mujeres, en el espacio público y además nos generan intimidación, estamos cumpliendo con todas las características del acoso sexual callejero”.
Aunque no haya palabras sexuales directas, Medina sostiene que existe una intención subyacente: “Hay una atracción física, hay un deseo sexual. Aunque no se exprese de manera literal, se trata de una interacción con un interés sexual, porque si no, le harían esos comentarios a hombres de su edad con quienes quisieran socializar”.

Masculinidad, presión y entrenamiento
La especialista advierte que estas prácticas se insertan en una forma particular de construir la identidad masculina. “Estamos nuevamente ante un modelo de masculinidad que se define a partir de la dominación sexual de las mujeres. (...) Mientras más ‘coleccionen’, mayor hombría tienen ante otros hombres”, explica.
En su opinión, los mensajes que circulan en estas comunidades apoyan esa idea. “Están reforzando que los hombres tienen derecho sobre las mujeres en el espacio público y a interrumpirlas, a intimidarlas”.

Medina considera que muchos de quienes practican el daygame no son plenamente conscientes del impacto de sus acciones. Sin embargo, eso no cambia la naturaleza de la conducta. “Al margen de la intención, el acoso sexual es acoso sexual. Sea o no consciente el hombre de que está acosando, lo está haciendo”.
Las cifras oficiales del acoso callejero
Aunque el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) no registra denuncias específicas vinculadas al daygame, los casos de acoso sexual en espacios públicos se mantienen constantes. Tras una caída en 2022, con 370 casos, las denuncias volvieron a aumentar: 475 en 2023, 489 en 2024 y 526 en 2025, acercándose al nivel de 2021, con 533 hechos. Esto evidencia que la reducción observada en 2022 fue temporal.
El grupo más afectado es el de niñas, niños y adolescentes. En 2025 se reportaron 279 casos en personas de 0 a 17 años, la cifra más alta de toda la serie analizada. Entre los adultos de 18 a 59 años, también se observa un crecimiento: tras el descenso de 171 casos en 2022, las denuncias subieron a 203 en 2023, 213 en 2024 y 242 en 2025.
El marco legal: qué dice la ley peruana
En el Perú, el acoso sexual en espacios públicos está regulado por la Ley N.° 30314, vigente desde 2015, que establece medidas para prevenir y sancionar estas conductas. La norma define como acoso actos físicos o verbales de naturaleza o connotación sexual no deseados, que afectan la dignidad, la libertad y el libre tránsito de la víctima, generando intimidación u hostilidad. La ley contempla principalmente sanciones administrativas, aplicadas por municipalidades u otras autoridades en los espacios donde ocurre el hecho, como centros comerciales o transporte público.
La abogada Brenda Álvarez señala que prácticas como el daygame pueden encajar dentro del acoso sexual callejero, incluso si no hay contacto físico ni palabras explícitamente sexuales. “La clave no es la intención del hombre, sino el efecto en la mujer”, explica. Según la especialista, si la interacción genera miedo, incomodidad o sensación de vigilancia, y persiste pese a señales de rechazo, deja de ser una conversación casual y se vuelve jurídicamente relevante.
En ciertos casos, estas conductas pueden constituir delito de acoso. Álvarez afirma: “Cuando hay esperas, seguimiento o repetición de contactos con la misma persona, el Código Penal sanciona esa conducta aunque no exista vínculo previo. La sanción en estos casos puede alcanzar hasta siete años de privación de libertad”.
La abogada advierte que grabar o difundir estos encuentros sin consentimiento puede agravar la situación, al vulnerar el derecho a la imagen de la víctima y reforzar la responsabilidad legal. También aclara que aprender técnicas para acercarse a personas no es delito, pero organizar o promover conductas que vulneran la libertad y tranquilidad de las mujeres sí puede tener consecuencias legales.
Es este contexto, el análisis no se centra únicamente en lo que dice el agresor, sino en el contexto, la intención y, sobre todo, en el efecto que produce en la víctima. Por ello, especialistas advierten que el daygame puede situarse en una zona gris, donde prácticas presentadas como inofensivas podrían constituir un delito según los criterios de la ley peruana.
Urgencias
Norma. La Ley N°30314 obliga a gobiernos regionales y locales a incorporar medidas de prevención y atención del acoso sexual callejero.
Retraso. Hasta 2024, la Defensoría del Pueblo advirtió que solo cinco regiones (Amazonas, Huancavelica, La Libertad, Puno y Tacna) han aprobado ordenanzas contra esta forma de violencia.
Denuncias. En 2025, Lima Metropolitana lideró con 684 casos, seguido de Arequipa (192) y Lima Provincia (110). 2158 mujeres denunciaron acoso sexual en ese año y más de la mitad pidió medidas legales de protección.
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