Ollas comunes: superpoder para aliviar el hambre
Heroínas. Mujeres lideraron estos puntos de ayuda en diversos distritos de Arequipa para alimentar a miles de familias sin recursos. Cumplieron casi dos años.
- Jackelynne Silva-Martínez, la ingeniera peruana que forma parte de Artemis II, la misión que viajará a la Luna
- Logro histórico para Perú: delegación nacional participará por primera vez en las Olimpiadas Internacionales de Filosofía de la UNESCO

No tienen la supervelocidad de Flash, pero pueden entregar miles de raciones de comida en un día. Carecen de la telepatía, pero el apoyo de cientos de personas o instituciones privadas llegaba cuando más lo necesitaban.
Las mujeres, y en algunos casos también hombres, que integran las ollas comunes aliviaron el hambre de miles de personas durante la peste del coronavirus. “Estamos por cumplir 1 año y 8 meses”, aclara Gregoria Quispe Monroy. Ella es presidente de la Asociación Los Pioneros del distrito de Cayma, una de las principales gestoras de canalizar la ayuda a las 20 ollas comunes que existen en la parte alta y pobre de Cayma.
TE RECOMENDAMOS
🚨 EN VIVO DEBATE PRESIDENCIAL 2026, HOY 30 DE MARZO: Forsyth, 'Popy', Molinelli y MÁS #Las10deldía
Gregoria narra que empezaron con dos ollas comunes. Estas se fueron multiplicando debido a la inmovilidad social decretada por el Estado. La mayoría de comensales eran trabajadores informales sin opciones de trabajar. Ahora son más de 100 personas, mayormente mujeres, que encabezan esta ayuda. Cada punto podía entregar 50, 80, 120 o 180 platos de comida. “La olla común San Pablo de Pioneros llegó a dar hasta 400 raciones”, expone la hazaña. Esto no se hubiera logrado sin el apoyo permanente del padre maltés de la Sociedad Misionera San Pedro, Alex Busutill. Cada semana, el sacerdote les repartía alimentos.
“Hemos demostrado que podemos compartir, que los peruanos somos muy solidarios con nuestros hermanos. Muchos vinieron ha colaborar sin dejar su nombre o tomarse una foto. Tienen solidaridad”, resaltó la dirigente. Muestra de la cooperación era que las personas se las ingeniaban. Algunos, bien humildes, recolectaban madera y llegaban a la olla común que cocina a leña. “Así se ganaban su plato de comida”, recuerda Edwar Jara, presidente de Conadepp (Coordinadora de Nacional para la Defensa de los Pueblos del Perú). En Embajada de Japón (Cayma), una enfermera de establecimiento de salud privado se unió a cocinar. No importaba que le tocara turno noche.
Un poco de habas, papas, o lo que fuera se utilizaba. “Las ollas comunes son como la cruz roja, como los bomberos, que socorren en una emergencia”, señala Jara.
Solo en la provincia de Arequipa calcula que se tuvo hasta 200, pero que en la actualidad solo sobrevivieron 100, el 50% menos. Sobre todo se gestaron en los distritos de Yura, Cerro Colorado, Cayma, Miraflores, Mariano Melgar, Alto Selva Alegre, y en el Cono Sur.
Funcionaron bajo diversas modalidades. Algunas, como Cayma, tuvieron apoyo constante del párraco Busutill y en parte de su municipalidad. En otros distritos dependían de la colaboración de vecinos e instituciones privadas como la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA). Pero el apoyo comenzó a ceder y varias de estas organizaciones se desintegraron.
Piden presupuesto
A Gregoria Quispe le han apodado la “Señora del Huesito”. Todo los precios se han elevado, desde el balón de gas, aceite, pollo y carne, que solo queda comprar huesos para preparar un caldo, explica. Presume que es producto del nuevo gobierno y la inestabilidad política. Pide al Estado que se les asigne un presupuesto mensual como los comedores populares. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) apoya con canastas de Qali Warma, pero son solo para los integrantes de las ollas. “Buscamos que el apoyo sea más equitativo y no solo para las cocineras”, indicó.
Pero esta colaboración no solo ha servido para dar de comer a los necesitados. Antonina Cusiata de la olla común “Corazón de Jesús” de 1 de Junio (Cayma), relató que ante la formación de esta iniciativa están emprendiendo proyectos como el cuidado del medio ambiente. “A los que viene les explicamos la importancia de cuidar las plantas y tener un huerta en nuestra casas”, sostuvo. Antonina indica que buscan acercarse a las familias para que se pare de brindar ayuda.
























