China construye un megapuente de 12 km que revoluciona la ingeniería en un país clave de Sudamérica: unirá una isla con un continente
Este proyecto enfrenta críticas por su impacto ambiental y social, lo que genera preocupaciones entre comunidades que dependen del ecosistema costero.
- Científicos hallan una nueva especie de dinosaurio de cuello largo que vivió hace 160 millones de años en un país de Sudamérica
- Lluvia de estrellas Líridas 2026: ¿a qué hora ver la lluvia de meteoros en su punto máximo desde Sudamérica este 22 de abril?

El ambicioso proyecto impulsado en América Latina por empresas de China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC) y China Communications Construction Company (CCCC) ha entrado en una nueva etapa tras años de planificación y retrasos en Brasil. Con una extensión de 12,4 kilómetros sobre la bahía de Todos los Santos, la obra busca conectar de forma directa la ciudad de Salvador con la isla de Itaparica, marcando un hito en la infraestructura regional: el puente Salvador-Itaparica.
El desarrollo no solo promete transformar la movilidad en la región, sino también dinamizar la economía local. Sin embargo, su avance ha reavivado cuestionamientos por sus posibles efectos ambientales y sociales, especialmente entre comunidades que dependen del ecosistema costero.
TE RECOMENDAMOS
LIMPIEZA ENERGÉTICA: CÓMO INFLUYE TU ENTORNO EN CÓMO TE SIENTES | ASTROMOOD CON JHAN SANDOVAL
¿Por qué este megapuente es clave para la logística en Brasil?
La construcción responde a una necesidad urgente: modernizar un sistema de transporte que hoy depende de ferris con largas esperas. Actualmente, los usuarios pueden tardar más de cuatro horas en cruzar, una situación que el nuevo viaducto busca revertir al reducir los tiempos de viaje en un 40% y acortar hasta 100 kilómetros de recorrido por carretera.
Además, se estima que alrededor de 28.000 vehículos circularán diariamente desde su apertura, beneficiando a cerca de 10 millones de personas. La infraestructura conectará rutas estratégicas como la BR-101 y la BR-116, e incluirá túneles, viaductos y nuevas autopistas que facilitarán el flujo comercial y turístico en el noreste brasileño.
¿Qué impacto ambiental genera la construcción del puente?
Pese a los beneficios proyectados, el proyecto enfrenta críticas por el uso de estudios ambientales que podrían quedar obsoletos. Autoridades y especialistas advierten que los datos utilizados tendrían hasta 16 años de antigüedad al finalizar la obra, lo que genera incertidumbre sobre la protección de la biodiversidad marina.
Desde las comunidades locales, las preocupaciones son más directas. “Vivimos del mar, porque existe esta selva, estos ríos, que están interconectados con nuestros manglares. Una carretera con vehículos pesados en medio es una tragedia”, señaló Rafael Carvalho, representante de pescadores de Itaparica, en declaraciones recogidas por Dialogue Earth. Por su parte, la mariscadora Rita de Cássia advirtió: “Si mueven la carretera allí, se acabó”.
¿Cómo afecta la megaobra a las comunidades locales?
El impacto social es otro de los puntos críticos del proyecto. Habitantes de la isla aseguran que la información sobre el trazado y las obras ha sido limitada, lo que incrementa la incertidumbre sobre posibles desplazamientos o afectaciones a territorios tradicionales.
“Solo sabemos lo que vemos en la televisión”, afirmó Antônio Salvador dos Santos, residente de 75 años, reflejando la falta de comunicación denunciada por los pobladores. A esto se suma la presión inmobiliaria en la zona, que ya empieza a transformar el paisaje y la dinámica social de la isla.
Aunque el gobierno asegura que se implementarán planes para proteger los derechos de comunidades quilombolas y fomentar el turismo sostenible, el desafío será equilibrar el desarrollo de una de las mayores obras de ingeniería de la región con la preservación de su riqueza natural y cultural.































