Argentina supera en el juego a Brasil tras sellar un acuerdo histórico con EE. UU. que redefine la carrera por minerales críticos
El pacto con Estados Unidos reordena la competencia minera en América Latina y expone las debilidades de Brasil en refinación y marco regulatorio.
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El acuerdo sobre minerales críticos firmado entre Argentina y Estados Unidos introduce un nuevo marco para las cadenas de suministro estratégicas. Tierras raras, litio, grafito y cobre pasan a ocupar un lugar central en la agenda económica y de seguridad de Washington, que prioriza socios que puedan ofrecer contratos estables y capacidad industrial.
Para Brasil, el impacto no se mide en el subsuelo, sino en la superficie. La dotación geológica permanece intacta, pero el mercado comienza a valorar otros atributos: procesamiento local, previsibilidad normativa y avance administrativo de los proyectos. En ese contexto, el entendimiento de Buenos Aires y Washington altera las comparaciones regionales.
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¿Por qué el acuerdo entre Argentina y EE. UU. cambia las reglas del juego para Brasil?
El entendimiento bilateral no funciona como un gesto diplomático aislado. Envía una señal al mercado sobre el rumbo de la política estadounidense, que trata a los minerales críticos como un asunto de seguridad económica y busca asegurar suministros antes de que los cuellos de botella industriales se consoliden.
Ese cambio afecta de forma directa al gobierno de Lula. La competencia ya no se limita a la disponibilidad de recursos, sino a la capacidad de presentar proyectos financiables, con marcos regulatorios claros y etapas locales de transformación. Bajo esos criterios, los capitales comienzan a contrastar iniciativas en ambos países.
¿En qué minerales Brasil tiene ventaja geológica y en cuáles pierde valor por falta de procesamiento y refinación?
En tierras raras, el país carioca dispone de reservas estimadas en unos 21 millones de toneladas en equivalente de óxido. Sin embargo, no cuenta con una cadena continua de separación y fabricación, el segmento donde China consolidó su liderazgo. Serra Verde marca una excepción, con producción comercial en marcha y volúmenes previstos de entre 4.800 y 6.500 toneladas anuales hasta comienzos de 2027.
En litio, la situación resulta más favorable. La explotación de espodumena en Minas Gerais posiciona al país como proveedor recurrente, con reservas cercanas a 590.000 toneladas de Li₂O contenido y producción de concentrados en 2023. Aun así, la comparación regional incorpora ahora la refinación y los productos químicos como factores centrales.
¿Cómo el grafito, el cobre y el niobio muestran que el valor ya no está en la reserva, sino en el procesamiento industrial?
El grafito ilustra ese desplazamiento del valor. Brasil concentra cerca del 40% de las reservas mundiales, pero la ventaja se define en el grafito esférico purificado, insumo clave para ánodos de baterías. La ausencia de ese eslabón expone a los productores a márgenes más estrechos.
En cobre y niobio, el patrón se repite con matices. El país combina producción relevante y exportaciones sólidas en cobre, aunque el salto de valor depende de metalurgia avanzada, inversiones intensivas y permisos ambientales. El niobio, con una cadena desarrollada a lo largo del tiempo, muestra el tipo de estructura industrial que hoy observan los inversores en otros minerales críticos.



























