Fenómeno El Niño: manufactura perdería hasta S/350 millones diarios si se registra un evento fuerte
Un análisis del IDIS advierte que el mayor impacto se concentraría entre enero y marzo del 2027, cuando el nuevo Gobierno y las autoridades regionales y locales recién inicien funciones, lo que pondría a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
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El Fenómeno El Niño ya dejó de ser una posibilidad lejana. Con el evento oficialmente formado en el Pacífico y con una alta probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte, el Perú enfrenta un escenario que podría traducirse en millonarias pérdidas económicas si el Estado no acelera las medidas de prevención durante los próximos meses.
Un análisis del Instituto de Desarrollo Industrial Sostenible (IDIS) estima que, de concretarse un escenario de El Niño fuerte, la actividad manufacturera podría perder entre S/250 millones y S/350 millones por día, más del doble de las estimaciones realizadas meses atrás, cuando el fenómeno todavía era proyectado como débil o moderado.
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La advertencia cobra especial relevancia porque el periodo de mayor intensidad del fenómeno climático coincidiría con un complejo proceso de transición política. Mientras el próximo Gobierno asumirá funciones el 28 de julio de este año, los nuevos gobernadores y alcaldes iniciarán sus gestiones el 1 de enero del 2027, precisamente cuando comenzaría la etapa más crítica del evento climático.
Según el documento, este cambio simultáneo de autoridades podría afectar la capacidad de respuesta frente a emergencias, pues se trataría de equipos recién instalados y con poco tiempo para ejecutar planes de contingencia.
Manufactura, pesca y agroindustria entre los sectores más expuestos
El informe explica que la manufactura sería uno de los sectores económicos más golpeados por un Niño de gran magnitud. La primera estimación de pérdidas elaborada por la Cámara de Comercio de Lima (CCL) calculaba un impacto diario de hasta S/111,8 millones en siete regiones costeras cuando el escenario previsto era el de un fenómeno moderado.
Sin embargo, tras las recientes proyecciones que apuntan a un evento fuerte, el IDIS recalculó el impacto tomando como referencia estimaciones previas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que advierten que un cambio de categoría de moderado a fuerte podría restar hasta 2,6 puntos porcentuales al crecimiento económico. Bajo ese escenario, las pérdidas manufactureras podrían elevarse hasta S/350 millones diarios.
Dentro del sector industrial, la manufactura primaria concentraría parte importante del impacto debido a su estrecha relación con la pesca. La captura de anchoveta ya registró una fuerte caída en los últimos meses y una prolongación del calentamiento del mar podría afectar nuevamente la producción de harina y aceite de pescado, una de las principales industrias exportadoras del país.
El informe también advierte efectos sobre el sector textil. En el emporio comercial de Gamarra, las altas temperaturas reducen la demanda de prendas de invierno y elevan los costos para miles de pequeñas empresas, mientras que la agroindustria enfrentaría mayores dificultades por el estrés térmico de cultivos como mango, palta, arándanos y café.
Los efectos, sin embargo, no se limitarían a las actividades directamente afectadas por las lluvias o el incremento de temperatura. El IDIS sostiene que el impacto también se trasladaría a toda la cadena productiva, pues una menor producción agrícola reduciría la demanda de fertilizantes, envases plásticos, sistemas de riego y otros insumos industriales, lo que afectaría a empresas ubicadas incluso fuera de las zonas de emergencia.
En contraste, la construcción podría experimentar una recuperación posterior impulsada por las obras de reconstrucción de infraestructura dañada. No obstante, el instituto advierte que dicho repunte no debe interpretarse como un beneficio económico, sino como el reflejo de la falta de inversión oportuna en prevención.
El principal problema sigue siendo la ejecución del gasto preventivo
Actualmente, la ejecución presupuestal destinada a la reducción de vulnerabilidades permanece rezagada, especialmente en las regiones del norte, consideradas las más expuestas frente a un evento climático de gran intensidad. El informe señala que departamentos como Tumbes y Piura muestran bajos niveles de ejecución de recursos destinados a prevención, situación que recuerda los problemas observados durante el Niño Costero del 2017 y el ciclón Yaku.

La ejecución del presupuesto destinado a reducir la vulnerabilidad frente a desastres continúa rezagada, especialmente en las regiones del norte.
El IDIS sostiene que el país dispone de información suficiente para anticipar el fenómeno gracias a los reportes técnicos emitidos por entidades especializadas como el ENFEN. Sin embargo, considera que las dificultades aparecen al momento de ejecutar obras, contratar servicios y coordinar entre los distintos niveles de gobierno.
Por ello, plantea garantizar la continuidad de los equipos técnicos de instituciones como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), evitando que los cambios políticos interrumpan la planificación.
Asimismo, propone acelerar la transferencia de los recursos contemplados en el crédito suplementario aprobado por el Gobierno, priorizando a las regiones con mayor nivel de exposición, como Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad.
El instituto también recomienda impulsar mecanismos de aseguramiento frente a desastres, como los seguros paramétricos, además de fortalecer la preparación de los gobiernos regionales y municipales antes del inicio de la temporada de lluvias.
Con el verano del 2027 cada vez más cerca, el informe concluye que el país enfrenta una ventaja que no tuvo en anteriores episodios: esta vez existe suficiente anticipación para prepararse. El reto, señala, será convertir esa información en obras de prevención y en capacidad de respuesta antes de que las lluvias comiencen a sentirse en las zonas más vulnerables.



























