Más de 11.000 fallecidos dejaría un eventual terremoto de 8,8 en Lima, advierte Simulacro Multipeligro 2026
El primer Simulacro Nacional Multipeligro reveló que un potente terremoto de magnitud 8,8 podría dejar más de 11.000 muertos y millones de damnificados, lo que evidencia la vulnerabilidad del país.
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Durante los primeros meses del 2026, el recuento de movimientos telúricos alcanzó los 322, de los cuales los dos sismos más fuertes fueron de magnitudes 6,1 y 6,5, en Ica y Tacna, respectivamente, de acuerdo con el reporte oficial del Instituto Geofísico del Perú (IGP). Pese a que la frecuencia de los temblores ha sido menor respecto de la del 2025 en el mismo lapso, aún persiste la incógnita de si realmente el país se encuentra preparado para un evento de niveles catastróficos.
En el marco del primer Simulacro Nacional Multipeligro, realizado el viernes 29 de mayo a las 10.00 a. m., el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) presentó cifras alarmantes. Desde el Malecón Grau, en el distrito de Chorrillos, se brindó el balance de la simulación, el cual señala que un eventual terremoto de magnitud 8,8, con epicentro frente a la costa central del Perú, seguido de un tsunami, ocasionaría la muerte de 11.057 personas, dejaría 165.397 heridas, 2.086.435 damnificados y 3.830.212 afectados. Además, 1.739 centros de salud quedarían afectados, 3.234 aulas de instituciones educativas terminarían en escombros y 519.209 viviendas serían destruidas.
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Brigada de rescate durante el simulacro multipeligro 2026.
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Más de 320 sismos en lo que va del 2026
Según los reportes del IGP, mayo fue el mes con mayor número de sismos, al alcanzar 81 al cierre de esta edición, seguido de marzo con 69, abril con 62, enero con 57 y, finalmente, febrero con 53. La frecuencia con la que ocurren los movimientos telúricos se debe a la ubicación de nuestro país en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona donde se concentra más del 80% de los terremotos a nivel mundial y que propicia esta seguidilla. La situación, además, responde a la constante fricción entre la placa sudamericana y la de Nazca.

Carpas de auxilio instaladas por Indeci, Mindef y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
En ese contexto, el ejercicio de prevención sirvió para evaluar la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd) a nivel nacional. Desde Chorrillos, el ministro de Defensa, Amadeo Flores Carcagno, supervisó el desarrollo del simulacro multipeligro, donde se instalaron puestos de comando y carpas de auxilio del Indeci, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y el Mindef.
Asimismo, el Indeci presentó al público un vehículo simulador de sismos, donde la ciudadanía pudo experimentar cómo se sentiría un movimiento telúrico de gran magnitud. La unidad fue ubicada en el centro de Lima y es de acceso libre, con la finalidad de concientizar a la población para que sepa cómo actuar ante un sismo de gran magnitud.
56 años del terremoto de 7,9 de 1970
El Simulacro Multipeligro conmemoró los 56 años del terremoto de Áncash de 1970, con el que el Perú recuerda una de las mayores tragedias naturales de su historia. El sismo de magnitud 7,9, registrado el 31 de mayo de ese año, no solo destruyó ciudades enteras y dejó decenas de miles de fallecidos, sino que también evidenció la vulnerabilidad del país frente a los desastres naturales y la necesidad de fortalecer la cultura de prevención.
El movimiento telúrico ocurrió a las 3.23 de la tarde y tuvo como epicentro el mar frente a Chimbote, afectó principalmente a la región Áncash y provocó el desprendimiento de una gigantesca masa de hielo, rocas y lodo del nevado Huascarán. El alud descendió a gran velocidad y sepultó por completo la ciudad de Yungay, considerada una de las zonas más golpeadas por la catástrofe.
De acuerdo con registros históricos, el desastre dejó alrededor de 70.000 muertos y 20.000 desaparecidos, además de cientos de miles de damnificados. Chimbote, Huaraz, Casma y Huarmey también sufrieron severos daños materiales y humanos. En varias localidades, entre el 80% y el 90% de las construcciones colapsaron debido a la intensidad del sismo.
Uno de los episodios más recordados fue la desaparición de Yungay. Solo algunas personas lograron sobrevivir al refugiarse en zonas elevadas, mientras que otros niños salvaron sus vidas porque asistían a una función circense lejos del centro de la ciudad al momento del aluvión.
La tragedia generó una respuesta internacional sin precedentes y obligó al Estado peruano a replantear sus mecanismos de atención ante emergencias. Como consecuencia, en 1972 se creó el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), entidad encargada de coordinar acciones de prevención y respuesta frente a desastres naturales.
La liberación de energía no ha sido suficiente
A pesar de la frecuencia de los sismos ocurridos en el 2026, el presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, había alertado que los movimientos telúricos de magnitud 4,0, 5,0 o 6,0 no liberan la energía necesaria para impedir la ocurrencia de un terremoto de gran intensidad, superior a 7,0.
El especialista explicó que la diferencia energética entre cada magnitud es considerable. Tomando como referencia un sismo de 5,0, uno de 6,0 libera 30 veces más energía, mientras que un terremoto de 7,0 alcanza hasta 900 veces más. En el caso de un evento de 8,0, la energía se incrementa a 27.000 veces, y uno de 9,0 puede liberar hasta 810.000 veces más energía.
Tavera también detalló que la magnitud de un terremoto está relacionada con el tamaño del área de ruptura. Como ejemplo, recordó que el sismo de Arequipa del 2001, de magnitud 8,4, generó una ruptura de aproximadamente 350 kilómetros frente al litoral. Del mismo modo, el terremoto de Pisco del 2007, de magnitud 7,9, produjo una fractura de 270 kilómetros. En contraste, el reciente sismo de 6,1 en Ica tendría una ruptura mucho menor.
Asimismo, advirtió que mientras las placas tectónicas continúen desplazándose, la energía seguirá acumulándose en el subsuelo. Según explicó, los sismos pequeños ocurren con mayor frecuencia debido a que involucran áreas de ruptura reducidas, mientras que los terremotos de gran magnitud requieren décadas o incluso más tiempo para generarse.
Finalmente, el titular del IGP recordó que el Perú se encuentra en una zona altamente sísmica, por lo que la ocurrencia de un gran terremoto es inevitable. Para graficarlo, comparó estos eventos con accidentes de tránsito en Lima: “Siempre hay accidentes y es frecuente que colisionen dos autos (sismo de menor magnitud), pero eso no implica que, en algún momento, no ocurra una colisión entre dos camiones (evento de mayor magnitud)”.
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