Alejandro Ramos, el buzo peruano que vive hace 13 años con el cuerpo inflado tras un trágico accidente laboral
El accidente ocurrió a más de 30 metros de profundidad, cuando una hélice rompió su manguera de oxígeno. La rápida ascensión lo llevó a sufrir el síndrome de descompresión, causando inflamación progresiva en su cuerpo.
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En las costas del Perú, miles de buzos artesanales trabajan diariamente en actividades de pesca y extracción marina para sostener a sus familias. Uno de ellos es Alejandro Ramos, conocido como ‘Willy’, un trabajador marítimo de Pisco que desde finales de 2013 vive con severas secuelas físicas tras sufrir un trágico accidente mientras buceaba a más de 30 metros de profundidad en busca de choros.
Desde aquel incidente registrado en el mar peruano, comenzó a presentar una inflamación progresiva en distintas partes del cuerpo, una condición que transformó por completo su rutina y que todavía es analizada por especialistas del Centro Médico Naval. A sus 57 años, el buzo peruano convive con dificultades para movilizarse, dolores intensos y problemas respiratorios, aunque aún conserva la esperanza de recuperarse y regresar algún día al oficio que desempeñó durante gran parte de su vida.
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El accidente laboral que afectó la salud del buzo peruano Alejandro Ramos
El accidente que marcó la vida de Alejandro Ramos ocurrió a finales de 2013 mientras realizaba labores de extracción de choros a más de 30 metros de profundidad en el mar peruano. Durante la faena, una hélice impactó y rompió la manguera de oxígeno que utilizaba para respirar bajo el agua, situación que lo obligó a ascender rápidamente a la superficie para salvar su vida.
La rápida ascensión representó un grave riesgo para su organismo, debido a que en el buceo el nitrógeno se acumula en los tejidos del cuerpo mientras aumenta la presión bajo el mar. Cuando un buzo emerge demasiado rápido, ese nitrógeno puede formar burbujas en la sangre y obstruir la circulación, provocando el llamado síndrome de descompresión. Tras el incidente, Willy comenzó a desarrollar una inflamación progresiva en brazos, pecho y abdomen, condición que continúa siendo evaluada por especialistas del Centro Médico Naval.

El accidente de Alejandro Ramos ocurrió en 2013.
La lucha diaria de Willy en Pisco
Además de los problemas físicos, Alejandro Ramos también enfrentó momentos difíciles por las reacciones de algunas personas hacia su apariencia. El propio buzo peruano contó que recibió comentarios ofensivos y burlas relacionadas con los cambios que sufrió su cuerpo, situación que afectó seriamente su estado emocional y lo llevó a atravesar episodios de depresión.
Actualmente, Willy vive en Pisco junto a su familia y continúa luchando por mejorar su condición de salud. Aunque ya no puede trabajar como antes, sigue vinculado al entorno marítimo y recuerda con nostalgia los años en los que ingresaba al mar para realizar labores de extracción. Su caso también expone las dificultades que enfrentan muchos buzos artesanales retirados que, tras años de trabajo en condiciones riesgosas, deben afrontar problemas médicos y económicos sin suficiente apoyo.































