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Xenofobia, violencia de género y desidia: lo que viven las mujeres migrantes en el Perú

El caso de violencia ejercida por John Kelvin contra Dalia Durán es una muestra de los tantos que viven mujeres migrantes en el Perú. Solo entre enero y mayo, se reportaron 872 denuncias por violencia de género a migrantes.

Se han registrado 872 casos de violencia contra mujeres migrantes solo entre enero y mayo del 2021, según el MIMP. Foto: composición LR
Se han registrado 872 casos de violencia contra mujeres migrantes solo entre enero y mayo del 2021, según el MIMP. Foto: composición LR
Gloria Purizaca

Si ser mujer en el Perú ya implica vivir día a día las diferentes formas que toma la violencia machista, ser migrante es casi estar destinada a ser excluida, violentada, revictimizada, ignorada e invisibilizada por el Estado peruano y una hostil sociedad xenófoba y machista, pues no solo son discriminadas en base al género, sino también por su condición migratoria.

El caso de agresión psicológica, física y sexual por parte del cantante John Kelvin hacia su expareja Dalia Durán, una cantante cubana residente en el Perú, ha puesto sobre la mesa la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres migrantes que sufren de violencia de género en el país.

“El tema no es solo ser una mujer migrante como nosotras, el tema es que nos enamoremos de un sano hijo del patriarcado. Al momento en que yo me caso, paso a ser propiedad de mi esposo, casi como una mascota. Él es el que tiene que hacer los documentos. Por ejemplo, que si él no vota, a mí no me dan la residencia”, cuenta Inés Agressot, fundadora del colectivo Mujeres migrantes maltratadas Perú.

John Kelvin fue sentenciado a 7 meses de prisión preventiva tras abusar de su esposa.

Inés es colombiana y se casó con un cusqueño quien al poco tiempo empezó a agredirla físicamente. Ante la violencia, quiso regresar a su país, pero este se negó a darle la tenencia de su hija. “Le dije ‘tú déjame salir con la niña y será como si nunca hubiéramos existido en tu vida’, pero nada”. Su exesposo le contestó que no le daría el divorcio y “que se moriría en Perú porque en este país ‘las mujeres no valen nada’”. “Y tenía razón”, recalca Agressot

Veinte años después, ella continúa viviendo en Perú, pues nunca logró salir del país.

El caso de Dalia Durán es uno de los cientos de casos que se registran anualmente: solo entre enero y mayo del 2021 se han consignaron 872 casos de violencia de género hacia mujeres migrantes, según datos del portal estadístico del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). De ellas, el 70,2% tiene entre 18 y 59 años de edad.

El 39,2% de las sobrevivientes sufrió de violencia psicológica, 46,5% violencia física, y 13,9% violencia sexual. La gran mayoría de ellas provienen de Venezuela (704), Colombia (42) y Argentina (20). Como en el caso de Dalia, muchas de estas mujeres son amenazadas principalmente con la deportación.

Violencia social e institucional

Al momento de denunciar a sus agresores, las migrantes corren el peligro de perder la residencia debido a que son ellos quienes deben otorgar el permiso para la renovación de esta, cuya ausencia puede causar la expulsión inmediata de Perú. Incluso, se han visto casos que los mismos agresores son quienes propician la expulsión de las madres, alejándolas así de sus hijos/as, pues no pueden sacarles del país pese a ser sus progenitoras.

Asimismo, estas mujeres denuncian que las instituciones del Estado peruano no las respaldan al momento de realizar las denuncias. “La Policía nos dice: ‘¿Si no estás contenta, entonces por qué no te vas del país?’. Cuando hemos ido al MIMP nos han discriminado por ser migrantes. En este país nadie vigila a nadie. La Defensoría del Pueblo no nos hace caso, migraciones hace lo que les da la gana, nos atropella, abusa, y dime ¿a quién le decimos?, ¿con quién nos quejamos? Si el Ministerio de la Mujer también es xenófobo”, cuestiona la representante de Mujeres migrantes maltratadas Perú.

Sumado a ello, las autoridades peruanas no permiten que las migrantes retornen a su país, obligándolas a permanecer en el mismo territorio que los agresores.

Ellas llevan años solicitando la residencia y nacionalización por violencia familiar y de género, así como también el poder salir con sus hijos/as en caso de violencia y/o que la expareja deba la pensión de alimentos.

“En un país que es ultraviolento con nosotras, el único que nos da la nacionalidad a nosotras es el macho. Han creado un sistema tan perfecto que a nosotras nos entregan, nos puede matar y no va a pasar nada. Nosotras aquí estamos solas”, sentencia.

Si bien se han registrado avances en la conquista de los derechos de las mujeres, con casos como el de las migrantes se revela que aún las féminas son consideradas bienes que pertenecen a los hombres, no solo por ellos mismos, sino también por las instituciones del Estado.

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Canales de ayuda ante violencia de género

Si eres o conoces a alguien que ha sido afectada o involucrada en hechos de violencia de género, comunícate de manera gratuita a la Línea 100 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, que cuenta con un equipo especializado en “brindar información, orientación y soporte emocional”.

Además, la Línea 100 tiene la facultad de derivar los casos más graves a los Centros de Emergencia Mujer o al Servicio de Atención Urgente. Este servicio atiende las 24 horas, todos los días del año (incluye feriados).