China aspira al primer puesto en supercomputación con una máquina totalmente nacional que superaría a la de Estados Unidos
La nueva supercomputadora china LineShine apuesta por una arquitectura basada solo en CPU nacionales, sin utilizar GPU occidentales, en un intento de reducir la dependencia tecnológica frente a las sanciones de EE. UU.
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China presentó la supercomputadora LineShine, también conocida como Lingsheng, un sistema desarrollado íntegramente con tecnología local que busca superar a El Capitán, la máquina más rápida de Estados Unidos. El proyecto, impulsado por el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, apunta a alcanzar más de 2 exaflops de desempeño sostenido y convertirse en la plataforma de computación de alto rendimiento más potente del mundo.
La estructura fue anunciada en Shenzhen como parte de la estrategia china para reducir la dependencia tecnológica frente a las sanciones estadounidenses. Según Huang Xiaohui, subdirector del centro, la infraestructura logró “independencia total, desde el hardware subyacente hasta el software principal”. El funcionario afirmó que “su capacidad ya ha superado a la del capitán de Estados Unidos”.
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La iniciativa aparece en medio de las restricciones tecnológicas impuestas por Washington a partir de 2019, que limitaron el acceso de Pekín a chips avanzados de Nvidia, AMD y otras empresas occidentales. Ante ese escenario, el país aceleró el desarrollo de semiconductores chinos y arquitecturas propias para sostener sus proyectos de inteligencia artificial y supercomputación.
LineShine apuesta por 47.000 CPU y elimina las GPU
A diferencia de la mayoría de sistemas de exaescala, LineShine no utilizará GPU. La arquitectura dependerá exclusivamente de CPU nacionales. Según Lu Yutong, diseñador principal del plan, la máquina contará con 47.000 procesadores distribuidos en 92 gabinetes de computación.
La red utilizará procesadores LX2 basados en ARMv9 y una red de interconexión masiva. La infraestructura incluirá además 650 petabytes de almacenamiento y un ancho de banda de 10 TB por segundo. En la fase inicial se emplearon servidores Huawei Kunpeng con 12.800 núcleos.
Los responsables del proyecto sostienen que la plataforma podrá ejecutar simulaciones científicas, cargas de inteligencia artificial y modelado industrial en un entorno unificado. “La supercomputadora LineShine es un sistema de exaescala que consta de 20.480 nodos de computación”, señala un documento técnico citado por investigadores vinculados al programa.
El desafío rompe con el modelo dominante de supercomputación global, donde las GPU son fundamentales para alcanzar altos niveles de procesamiento paralelo. El Capitán, por ejemplo, utiliza chips AMD MI300A que integran CPU y GPU en una misma unidad.
Shenzhen apuesta por la autosuficiencia
El Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen presentó el diseño como una muestra de autonomía tecnológica frente a las restricciones estadounidenses. Li Xiaoli, funcionario de innovación de la empresa, afirmó que este demuestra “autosuficiencia y control totales en toda la infraestructura”.
Pese al anuncio, todavía existen dudas sobre el rendimiento real de LineShine. Hasta ahora no se publicaron pruebas independientes ni resultados verificados en la clasificación TOP500, referencia mundial de supercomputación. El gigante asiático tampoco presenta hallazgos oficiales en ese ranking desde 2019.
Los medios chinos señalan que el sistema aún permanece en fase de desarrollo y que la cifra de 2 exaflops corresponde a un objetivo de diseño. Expertos también observan con cautela la capacidad de los chips nacionales para competir con procesadores de última generación fabricados fuera de China.





































