EE.UU. apunta a un país de Sudamérica para frenar a China en litio, cobre y tierras raras: evalúan invertir más de US$10.000 millones
Pese al acuerdo bilateral firmado el 4 de febrero, la nación sudamericana aclaró que Pekín seguirá participando de las inversiones en su territorio.
- El puente de casi 3 km que unirá una isla a un país de Sudamérica por US$1,15 billones desde 2028: cruce duraría 3 minutos
- El tren que atraviesa 69 túneles y 58 puentes para subir a la estación más alta de Sudamérica, a casi 5.000 metros en los Andes

Estados Unidos posicionó a una nación clave del Cono Sur como eje fundamental de su estrategia regional para garantizar recursos esenciales. Esta alianza busca mitigar la subordinación hacia China en cuanto a componentes vitales para baterías, inteligencia artificial y redes eléctricas. El reciente pacto bilateral, junto al respaldo de la U.S. Chamber of Commerce, transformaría promesas diplomáticas en “flujos concretos de inversión, asociaciones tecnológicas y crecimiento económico sostenible”.
Dicha iniciativa surge bajo una intensa rivalidad geopolítica donde Washington prioriza proveedores aliados de litio, cobre y tierras raras frente al dominio asiático en el procesamiento global. La Agencia Internacional de Energía alertó este año que los controles externos sobre bienes de doble uso plantean amenazas para la defensa, semiconductores y centros de datos. Mediante este acercamiento, la administración norteamericana intenta fortalecer cadenas de suministro seguras lejos de la hegemonía comercial ejercida por Beijing.
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¿Qué país sudamericano eligió EE.UU. para competir con China por los minerales críticos?
Argentina surge como el aliado estratégico de Washington para asegurar el suministro de litio, cobre y tierras raras en la región. El acuerdo formalizado el 4 de febrero de 2026 establece un marco de cooperación destinado a consolidar cadenas de valor "seguras, diversificadas y resilientes". Esa alianza aprovecha la riqueza geológica de provincias como San Juan, Catamarca y Salta, donde los yacimientos cupríferos y el potencial exploratorio posicionan al país austral como un actor clave frente a la hegemonía asiática en el sector extractivo.
A pesar del pacto con la Casa Blanca, el Gobierno de Javier Milei mantiene una postura de apertura comercial hacia otras potencias. El canciller Pablo Quirno precisó que este entendimiento bilateral "no implica que China no pueda o no vaya a participar en inversiones" en Buenos Aires. El objetivo principal radica en otorgar una "mayor previsibilidad" que incentive el desembarco de capitales norteamericanos.
¿Cómo busca Estados Unidos desplazar la influencia de China en Argentina?
La estrategia de Washington integra diplomacia, fondos públicos y capital privado bajo una hoja de ruta industrial clara. La Cámara de Comercio de EE.UU. y AmCham exigen la publicación de proyectos prioritarios en un semestre, junto con la apertura de un comité asesor empresarial que gestione propuestas ante organismos de ambas naciones.
El apartado financiero destaca como el eje central de la relación bilateral mediante el uso acelerado de herramientas de la DFC y el EXIM Bank. Este último banco dispone de hasta US$100.000 millones para cadenas de suministros aliadas, donde el sector privado propone que la nación sudamericana figure como “beneficiaria primaria”. Asimismo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) funciona como un ancla de certidumbre, pues ofrece estabilidad fiscal y regulatoria por tres décadas a desembolsos que superen los US$200 millones.
La cifra superior a los US$10.000 millones representa una evaluación de financiamiento potencial frente al avance de otras potencias. Según Reuters, el gobierno local asume el compromiso de privilegiar al socio norteamericano en la provisión de cobre y litio ante “economías o empresas manipuladoras del mercado”, una alusión directa al gigante asiático.
¿Qué minas liderarán el regreso de Argentina al mercado global del cobre?
El sector minero nacional recupera protagonismo mediante el desarrollo de Los Azules, un yacimiento en San Juan bajo la gestión de McEwen Copper. La firma proyecta su salida a bolsa por US$300 millones hacia finales de 2026, mientras gestiona una estructura de capital mucho más ambiciosa. La edificación de la infraestructura iniciará durante 2027 para alcanzar la etapa operativa plena en 2029.
Por otro lado, Glencore impulsa una transformación productiva en El Pachón y Agua Rica con desembolsos previstos de US$9.500 millones y US$4.000 millones, respectivamente. El líder de la filial local, Martín Pérez de Solay, sostuvo que la corporación generaría “cerca de 1 millón de toneladas de cobre en Argentina en 10 a 15 años”. Según Reuters, el territorio se mantiene sin actividad cuprífera desde la clausura de Bajo de la Alumbrera en 2018, aunque su actual cartera de activos promete posicionar al país como un abastecedor estratégico mundial.



































