Así es el grupo de inteligencia cubana, un legado de Fidel Castro, que falló al proteger a Maduro de ser capturado por EE.UU.
Los métodos tradicionales del G2, el servicio de inteligencia cubano, resultaron irrelevantes frente al "factor sorpresa" de Trump para capturar a Maduro, según expertos.
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La Dirección de Inteligencia de Cuba, conocida como G2, es el principal servicio de inteligencia del régimen cubano, creado en 1961, poco después del triunfo de la revolución que llevó a Fidel Castro al poder. Desde entonces, la agencia se consolidó como una pieza central en la seguridad interna cubana y en sus operaciones de espionaje exterior. Expertos en inteligencia a nivel internacional consideran al G2 una de las agencias más formidables de América Latina, con vastas redes de espionaje activo durante décadas.
Sin embargo, el ataque militar estadounidense del 3 de enero de 2026 contra Venezuela, que culminó con la captura del exdictador Nicolás Maduro por fuerzas especiales y la muerte de 32 militares cubanos, expuso fallas significativas del G2 en materia de anticipación y protección. El gobierno cubano confirmó que entre los fallecidos había oficiales de sus servicios de inteligencia y militares élite que estaban en Caracas cumpliendo misiones de seguridad, en lo que La Habana describió como un “acto de resistencia” contra un ataque “criminal” de Estados Unidos.
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El G2 subestimó ataque de EE.UU. en Venezuela, según expertos
Expertos consultados por AFP atribuyen el éxito de la captura de Maduro al "factor sorpresa" y a que el G2 nunca entendió a la administración Trump. José Gustavo Arocha, exoficial del ejército venezolano y especialista del Centro para una Sociedad Libre y Segura, afirmó que "la inteligencia cubana (...) convenció al régimen de Maduro y a sus agencias de seguridad de que EE.UU. nunca atacaría el territorio venezolano".
Por su parte, Fulton Armstrong, exoficial de la Agencia Central de Inteligencia, destacó el "fracaso a la hora de anticipar el ataque" y que Washington contaba con información "en tiempo real" gracias a drones y una fuente interna de la CIA. Asimismo, el experto estimó que "incluso un aviso de cinco o diez minutos habría supuesto una gran diferencia para los guardias y para Maduro".
El exembajador Paul Hare se sumó para señalar que Cuba ignoró "el acceso de EE.UU. a la cooperación interna en Venezuela", una debilidad crítica que facilitó la operación. Los especialistas coinciden en que, aunque los servicios secretos cubanos gozaban de una reputación de invencibilidad, sus métodos tradicionales resultaron "irrelevantes frente a este nuevo estilo de toma de decisiones" de Donald Trump. Al final, este "catastrófico fracaso" permitió una incursión que, según Arocha, bloqueó por primera vez todas las capacidades de la inteligencia cubana en la región.
Así es el G2, un legado de Fidel Castro en Cuba
La Dirección de Inteligencia (DI), conocida como G2 en el argot militar, fue establecida formalmente por el gobierno cubano en 1961, apenas dos años después del triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro, con asistencia y formación inicial de la KGB soviética durante la Guerra Fría. Su objetivo era consolidar el control del nuevo régimen sobre amenazas internas y desarrollar capacidades de espionaje externo que protegieran los intereses revolucionarios de Cuba frente a Estados Unidos y otros rivales.
Bajo el liderazgo de figuras históricas como Manuel Piñeiro, considerado uno de los fundadores del servicio, el G2 alcanzó logros notables, incluyendo la infiltración de agentes en agencias de inteligencia estadounidenses y la penetración de redes de contrainteligencia adversarias durante décadas. Esto incluyó casos como el del grupo conocido como La Red Avispa (Wasp Network), que operó en Estados Unidos infiltrando organizaciones de exiliados anticastristas y proporcionando información estratégica valiosa a La Habana.
Además, uno de los casos de espionaje más notables vinculados al G2 fue el de Ana Belén Montes, quien como analista de alto nivel en la Defense Intelligence Agency (DIA) pasó información clasificada a Cuba durante casi dos décadas antes de ser arrestada en 2001; su operación es considerada una de las infiltraciones más profundas dentro del aparato de inteligencia estadounidense en la historia contemporánea.
Esta tradición de operaciones sofisticadas y de largo plazo ayudó a consolidar la reputación del G2 como un servicio de inteligencia formidable, aunque entre sus logros también se cuentan controversias sobre la ética y los objetivos políticos de sus misiones fuera de la isla.
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¿Cómo empezó a operar el G2 en Venezuela y en qué otros países actúa?
La presencia del G2 en Venezuela se consolidó a finales de los años 1990 y principios de los 2000, especialmente tras acuerdos de cooperación militar y de seguridad entre La Habana y el gobierno de Hugo Chávez. A partir de esos acuerdos, Cuba desplegó personal especializado para restructurar y asesorar unidades de inteligencia venezolanas, influir en la formación de contrainteligencia y ofrecer apoyo directo en el ámbito de la seguridad nacional, lo que prolongó su influencia bajo el gobierno de Nicolás Maduro.
Además de Venezuela, el G2 ha tenido una presencia significativa en otros países de América Latina con gobiernos afines a Cuba. Nicaragua es un ejemplo clave, donde agentes del servicio han trabajado desde 2007 en capacitación y asesoría a las fuerzas de seguridad y otros órganos estatales, ampliando la cooperación bilateral en asuntos de inteligencia y control interno según varios informes sobre presencia cubana en ese país.
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¿Cómo el régimen cubano recluta espías para penetrar en círculos internos del Gobierno de EE.UU.?
La inteligencia cubana ha demostrado la capacidad de identificar y reclutar agentes dentro de las estructuras de seguridad e inteligencia estadounidenses, como lo ejemplifica el caso de Ana Belén Montes, quien fue reclutada inicialmente mientras estudiaba en la universidad y posteriormente facilitada por mentores para acceder a posiciones sensibles dentro de la Defense Intelligence Agency. Allí transmitió información clasificada a Cuba durante años antes de su captura.
Otro ejemplo notable es el matrimonio de Kendall y Gwendolyn Myers, arrestado en 2009 por actuar como agentes encubiertos de Cuba dentro del Departamento de Estado durante casi tres décadas, proporcionando secretos y análisis clave al régimen cubano. Estos casos muestran que la estrategia de reclutamiento del G2 y de los servicios cubanos combina la captación ideológica con oportunidades estratégicas para infiltrar a agentes dentro de instituciones gubernamentales estadounidenses.





















