El Helicoide: la prisión que Trump pretende clausurar tras convertirse en el centro de torturas en Venezuela
El Helicoide, originalmente pensado como un ambicioso centro comercial en Caracas, se transformó posteriormente en símbolo de represión bajo los regímenes chavistas.
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Solo tres días después de la operación militar que derrocó el régimen de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el gobierno estadounidense procederá al cierre del Helicoide, un tristemente célebre centro de detención en Caracas, conocido por ser el escenario de innumerables abusos y torturas contra los opositores políticos.
Este anuncio fue parte de un discurso más amplio en el que Trump afirmó que el desmantelamiento de las estructuras represivas del régimen chavista ya estaba en marcha. En un comunicado, calificó a El Helicoide como una "cámara de tortura en el corazón de Caracas" y aseguró que su cierre formaba parte de los esfuerzos para poner fin a las décadas de persecución a los presos políticos bajo el régimen de Chávez y Maduro.
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De ícono de modernidad a símbolo de fracaso
El Helicoide no fue originalmente creado como una prisión. A mediados de los años 50, la idea era construir el centro comercial más moderno de América. Su nombre y diseño provenían de su forma helicoidal (en espiral). Esta imponente estructura de concreto fue levantada en la colina conocida como Roca Tarpeya, al sur de Caracas.
Los arquitectos responsables, Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Jorge Romero Gutiérrez, la imaginaron como un centro comercial y un espacio para exposiciones industriales. El diseño contemplaba 300 tiendas, ocho cines, un hotel de cinco estrellas, estacionamientos con rampas helicoidales, un helipuerto, un club privado y otros espacios de entretenimiento. También contaba con tecnologías avanzadas para su época, como ascensores austriacos y una cúpula geodésica inspirada por Buckminster Fuller.
El proyecto comenzó bajo el régimen del dictador Marcos Pérez Jiménez (1952–1958) en una Venezuela que, en ese entonces, se presentaba al mundo como un país avanzado y en crecimiento. Sin embargo, tras el derrocamiento de Pérez en 1958, El Helicoide se vio marcado por su vinculación con su régimen.
Este hecho provocó que los gobiernos democráticos posteriores no respaldaran financieramente su construcción, y que las empresas involucradas en el proyecto entrasen en conflictos legales con el Estado y con acreedores. La falta de recursos y apoyo político provocó que la obra se paralizara a principios de los años 60, quedando lejos de la finalización prevista. A pesar de los intentos de empresas extranjeras como las relacionadas con Nelson Rockefeller, la construcción no continuó.
A partir de ese momento, El Helicoide se convirtió en un elefante blanco. El edificio fue ocupado por diversas funciones: albergó ropa, alimentos y medicinas para damnificados, además de ser invadido por familias sin hogar. También hubo planes para convertirlo en hotel, sede de la defensa civil, centro cultural y sede ministerial, pero ninguno de estos proyectos prosperó.
De sede de inteligencia a centro de represión política
A partir de 1985, El Helicoide empezó a ser utilizado por el Estado venezolano como sede de su servicio de inteligencia, adaptándose parte de sus espacios para oficinas y áreas de detención. Ese año, la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), entonces principal organismo de inteligencia del país, estableció allí su base operativa.
Durante el régimen de Hugo Chávez, se reorganizaron los aparatos de inteligencia: en 2010 la DISIP fue sustituida por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) por decreto presidencial, y este asumió El Helicoide como su principal cuartel, consolidándolo como lugar de detención e interrogatorios.
Aunque el edificio había albergado funciones de inteligencia desde los años ochenta, su papel como centro de represión política cobró mayor relevancia con el avance del chavismo, ya que el SEBIN se convirtió en la agencia de inteligencia con control político directo bajo los regímenes de Chávez y de Nicolás Maduro.
Desde aproximadamente el 2014, con el estallido de protestas antigubernamentales y el aumento de la represión, El Helicoide pasó a ser uno de los principales lugares donde se alojaba a opositores y críticos del gobierno. Organizaciones de derechos humanos han documentado que allí se han detenido a miles de manifestantes y opositores, muchos de los cuales han sido clasificados como presos políticos por ONG internacionales.
Así funciona el interior del 'centro de torturas'
Originalmente, el Helicoide contaba con una celda llamada "Preventiva I", ubicada en la Zona de Acceso, también conocida como el "Infiernito". Con unas dimensiones de 3 x 5 metros, esta celda era utilizada para albergar a los recién detenidos. Para 2014, "Preventiva I" era la única de su tipo, pero a medida que aumentaron las detenciones, se habilitaron tres nuevas celdas, denominadas "Preventiva II", "Preventiva III" y "Preventiva IV".
En 2015, "Preventiva I" pasó a ser destinada para los presos comunes, mientras que las otras tres celdas comenzaron a alojar a estudiantes, tuiteros y manifestantes conocidos como "guarimberos". Una de las celdas más grandes del 'centro de torturas', conocida como "Guarimbero", formaba parte de un anexo de la celda "Guantánamo".
Aunque "Guantánamo" solía acoger a la mayoría de los detenidos no políticos, aquellos arrestados en protestas o por opositar al régimen eran enviados a la celda "Guarimbero". Ambas celdas sufrían de sobrepoblación extrema y pésimas condiciones de habitabilidad, sin acceso a agua ni instalaciones sanitarias, lo que obligaba a los prisioneros a dormir en el suelo.
Relato de tortura y aislamiento en la prisión más temida
Varios exdetenidos han relatado las duras condiciones en El Helicoide: celdas diminutas, largos períodos de aislamiento y escaso contacto con el exterior. Las autoridades chavistas solían acusar a los prisioneros de delitos como traición a la patria o conspiración contra la seguridad del Estado, afirmando que muchos de ellos formaban parte de complots "golpistas" o "terroristas".
Uno de los expresos es Víctor Navarro, quien fue arrestado por el SEBIN el 24 de enero de 2018 bajo acusaciones de instigación pública y agavillamiento, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que consideró su detención "ilegal y arbitraria".
“Toda esa situación es tortuosa. Toda esa situación te da miedo. Toda esa situación te da ganas de morir, te da ganas de no existir, porque eres nada. O sea, estás ahí y sabes que… que prefieres morirte que estar ahí”, comentó Navarro a CNN en febrero de 2024. En respuesta a su experiencia, creó un proyecto de realidad virtual llamado "Realidad Helicoide", el cual reconstruye el centro de detención y ofrece los testimonios de más de 30 exdetenidos.
Exigen transparencia sobre liberación de presos polìticos
En un giro reciente, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, anunció la liberación de un número importante de presos políticos, tanto nacionales como extranjeros. Según él, esta excarcelación busca "colaborar en el esfuerzo de la unión nacional". La semana pasada, el régimen chavista también liberó a 88 personas detenidas por protestar contra la cuestionada reelección de Maduro.
Sin embargo, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela ha pedido más transparencia sobre la situación de los detenidos, ya que, hasta el momento, no se ha confirmado ninguna liberación de presos políticos provenientes de El Helicoide. En su comunicado, el comité exige "transparencia, respeto a la vida y a la integridad" de los detenidos, además de la liberación inmediata de todos los presos políticos sin distinción.
Por su parte, Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal, expresó sus esperanzas de que la salida de los reos se enmarque dentro de un "proceso de reconciliación nacional" y no sea simplemente un "gesto" vacío o "una ficción de liberación de personas y luego encarcelación de otras". Según Foro Penal, hasta el 5 de enero de este año había 806 presos políticos en las cárceles venezolanas, 57 de los cuales se encontraban en El Helicoide.

























