Estados Unidos confirmó la captura de dos buques petroleros: el primero en el Atlántico Norte y el segundo en el Caribe
Las autoridades estadounidenses confirmaron que la operación se realizó sin enfrentamientos ni hostilidad, aunque Rusia calificó la interceptación de "ilegal". El petrolero, anteriormente conocido como Bella 1, navegaba bajo bandera rusa.
- Trump anuncia que Venezuela le entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo: "En beneficio del pueblo venezolano"
- Descubren la mayor reserva de litio del mundo en un supervolcán que supera a Bolivia y China: extracción del mineral iniciaría en 2028

El Ejército de EE. UU. interceptó un petrolero vinculado a Venezuela en el Atlántico Norte. La operación, que se llevó a cabo tras semanas de seguimiento, culminó con la captura del buque, que navegaba bajo bandera rusa, aunque inicialmente se identificó con una bandera panameña. Las fuerzas estadounidenses actuaron para hacer cumplir las sanciones impuestas sobre el crudo venezolano.
El petrolero, conocido anteriormente como Bella 1, había cambiado de nombre a Marinera y evadió intentos previos de ser detenido, incluyendo un incidente ocurrido el 21 de diciembre, cuando la Guardia Costera de EE. UU. no logró abordar el barco en las costas venezolanas. Tras dos semanas de persecución, la Guardia Costera finalmente abordó el buque.
TE RECOMENDAMOS
KEIKO FUJIMORI NO LLEGARÍA A SEGUNDA VUELTA | LA VERDAD A FONDO CON PEDRO SALINAS
Según funcionarios de EE. UU., no hubo enfrentamiento ni hostilidad durante la operación, aunque la situación se mantiene tensa debido a la implicación de Rusia, que habría desplegado un submarino para escoltar al petrolero.
Estados Unidos también capturó un buque petrolero en el Caribe
No obstante, este no fue el único transporte petrolero interceptado. Esta vez, en el Caribe, minutos después del anuncio de la primera captura, Estados Unidos reveló la toma de otro buque. Este llevaba la bandera de Camerún. Kristi Lynn Arnold Noem, secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, identificó al navío bajo el nombre de 'Taker Sophia'.
"Pueden huir, pero no pueden esconderse. Nunca cejaremos en nuestra misión de proteger al pueblo estadounidense e interrumpir la financiación del narcoterrorismo dondequiera que la encontremos, punto. Esta es la mayor fuerza de combate de nuestro país en su máxima expresión. Esto es 'Estados Unidos primero en el mar'", concluyó en su mensaje mediante su cuenta de X, antes Twitter.
Por su parte, el Comando Sur de los Estados Unidos confirmó que el buque "operaba en aguas internacionales y realizaba actividades ilícitas en el Mar Caribe" y que tras la intercepción, la "Guardia Costera de EE. UU. escolta al M/T Sophia a EE. UU. para su destino final".
Una persecución de más de dos semanas
La persecución del petrolero Marinera —antes Bella‑1— acumuló aproximadamente dos semanas bajo seguimiento de la Guardia Costera de Estados Unidos en el Atlántico Norte, Washington intensificó sus esfuerzos para incautar la embarcación, que había eludido un intento de abordaje el 20 de diciembre cuando navegaba rumbo a Venezuela.
En aquel momento, las autoridades de Washington tenían una orden judicial de incautación y consideraban que el buque navegaba sin una bandera nacional válida, lo que lo hacía susceptible de abordaje bajo el derecho marítimo internacional. Sin embargo, la tripulación rechazó la orden de la Guardia Costera y continuó su rumbo, logrando evadir la interceptación y replegándose hacia el Atlántico.
De acuerdo a medios internacionales, el buque es sospechoso de formar parte de la llamada 'flota en la sombra' utilizada por Rusia para evadir sanciones internacionales. La nave venía navegando sin señal durante varios días, lo que habría dificultado su captura; sin embargo, sus transpondedores se reactivaron, siendo ubicada cerca de Islandia y del Reino Unido.

Según funcionarios de EE. UU., no hubo enfrentamiento ni hostilidad durante la operación. Fuente: LSEG
Rusia denuncia la “intercepción ilegal” de Estados Unidos
Previo a la captura, Rusia mostró su preocupación por la creciente atención internacional que está recibiendo el petrolero Marinera, operado bajo bandera rusa en aguas internacionales del Atlántico Norte. Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, las autoridades del país se encontraban "monitoreando con preocupación" la situación, pese a que el buque se encuentra en pleno cumplimiento del derecho marítimo internacional.
El Ministerio de Transporte de Rusia indicó que las fuerzas estadounidenses abordaron el Marinera fuera de las aguas territoriales de cualquier estado, lo que, según Moscú, se trataría de una “intercepción ilegal”. Además, indicaron que, después de que las fuerzas de EE. UU. interceptaron el buque, se perdió contacto con el barco.
Esta intervención ocurre en medio de las sanciones que Washington impuso al Marinera en 2024, debido a su vinculación con actividades de tráfico de armas y su apoyo a regímenes como el de Irán y Hezbollah. Cabe indicar que el buque fue añadido al Registro Marítimo Ruso bajo su nuevo nombre y con bandera rusa, lo que aumenta las sospechas de que forma parte de la llamada "flota sombra" de Rusia.
Estados Unidos pone mano sobre el petróleo venezolano
Dentro de las aciones de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes que Venezuela transferirá entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado a su país, una medida que forma parte de la mayor presión de Washington sobre la crisis venezolana tras la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero.
Según Trump, el crudo será vendido a precio de mercado y los ingresos serán “controlados” por su administración, con el objetivo declarado de beneficiar tanto al pueblo venezolano como a los estadounidenses. El plan será ejecutado de inmediato por el secretario de Energía, Chris Wright, y el petróleo se transportará directamente en buques de almacenamiento hacia muelles de descarga en Estados Unidos.
Expertos citados por DW señalan que esta entrega —valorada en aproximadamente 2.000 millones de dólares al precio actual del mercado— podría requerir la reasignación de cargas originalmente destinadas a otros mercados, como China, que ha sido históricamente el mayor comprador de petróleo venezolano. También se contempla el posible regreso de licencias para empresas energéticas estadounidenses.























