¿Por qué la Tierra se ve más opaca en las fotos de Artemis II que en las obtenidas por las misiones Apolo hace más de 50 años?
Durante el viaje a la Luna, los astronautas captaron imágenes del satélite, pero también aprovecharon algunas tomas de nuestro mundo desde el espacio.
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En las nuevas fotografías tomadas por la misión Artemis II, la Tierra luce más opaca que en las imágenes ya conocidas que encontramos en los libros o en internet. Esta diferencia no se debe a que el planeta haya sufrido cambios, sino a factores como el equipo, el procesamiento y las condiciones de iluminación entre el día y la noche.
Al imaginarla desde el espacio, suele venir a la mente la icónica instantánea de la “Canica Azul”, capturada por la tripulación del Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972, a unos 29.400 kilómetros de distancia. En esa fotografía, nuestro hogar aparece como una esfera con azules intensos que resalta sobre el fondo oscuro del universo.
Sin embargo, las nuevas tomas proporcionadas por la NASA en su publicación 'Hola, mundo' se ven un poco más grises. Pero, ¿de dónde proviene esa tonalidad?

Izquierda: La Tierra capturada por el astronauta de Artemis II, Reid Wiseman, en 2026; derecha: La Tierra capturada a bordo de la misión Apolo 17 en 1972. Foto: NASA
La cámara fotográfica
Entre ambas misiones pasaron más de 50 años. Mientras tanto, la tecnología no se detuvo. Si bien los integrantes del Apolo 17 en 1972 todavía contaban con cámaras analógicas, las fotografías más recientes son digitales. La tripulación del Artemis II trabajó con las modernas Nikon D5.

La fotografía es una prioridad alta para la tripulación de Artemis II. Foto: NASA
A diferencia de los rollos de película Ektachrome, que colorean un poco la imagen, el moderno sensor digital ofrece una representación más neutra, con el máximo nivel de detalle. Gracias a este mayor rango dinámico, el fotógrafo dispone de muchas más opciones para ajustar posteriormente a su gusto en programas de edición.
Si se compara una toma actual con una analógica, el resultado es que se ve algo más apagada.
El día y la noche
La iluminación también influye. La luz no proviene de un flash ni de un foco, como en un estudio, sino del sol. En la “Canica Azul”, de 1972, se ve la Tierra a plena luz del sol. La zona que se fotografió se encontraba de día. Esto realza los colores. Así que los astronautas no tuvieron que preocuparse por la luz. Solo apuntaron y dispararon.

Foto con resplandor del sol que se filtra a través de los contornos de la Tierra en la oscuridad. Foto: NASA
La tripulación de Artemis II tuvo que recurrir a algunos trucos de cámara adicionales, ya que contaban con mucha menos luz. En 'Hola, mundo', vemos el lado nocturno del planeta; el sol está oculto detrás. Esto se aprecia en otra imagen tomada tan solo unos segundos después con una velocidad de obturación más corta: nuestro hogar se ve de noche.
Con las analógicas de 1972, habría sido complicado. La Tierra habría estado demasiado oscura para retratarla. Pero las digitales sí pueden hacerlo. Sin embargo, se necesita saber cómo manejar la configuración del dispositivo, al igual que en la fotografía nocturna.
La captura reciente se tomó con una velocidad de obturación lenta de 1/4 de segundo. Esto permitió que incidiera más luz en el objetivo. Además, la sensibilidad se configuró a un valor ISO muy alto de 51.200. De esta forma, se aprovechó al máximo la escasa iluminación.
El contraste
No solo existía una notable diferencia en la iluminación con la que podían trabajar los fotógrafos, sino que las cámaras analógicas y digitales también reaccionaban de manera diferente al marcado contraste de luz entre la Tierra iluminada y la oscuridad del universo.
La película Ektachrome intensifica los contrastes de color, dando como resultado un azul aún más profundo. El sensor Nikon, por su parte, hará todo lo posible por preservar el máximo detalle. El resultado: tonos grises aún más pronunciados.
El procesamiento posterior
Y luego hay otra diferencia: no reside en el equipo ni en las condiciones durante la misión espacial, sino en el procesamiento posterior de las fotos por parte de la NASA.
En cualquier caso, las imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio suelen recortarse y rotarse. Originalmente, por ejemplo, el Polo Sur se encontraba en la parte superior de la "Canica Azul". Esto resultaba muy confuso para el público general, que solo conoce una representación de nuestro planeta: la de los mapas y globos terráqueos, con el Polo Sur situado en la parte inferior. Pero se trata de un ajuste menor.
En 1972, sin embargo, las cámaras analógicas solían saturar aún más los colores de las fotografías de forma natural. Esto permitió que sean impactantes y atractivas. No solo el azul del océano, sino también, por ejemplo, el rojo de la bandera estadounidense en la Luna.






























