Astrónomos descubren la estrella más pura del universo con una composición química casi intacta: revela secretos del cosmos
La estrella, que se formó cerca de la Gran Nube de Magallanes, actúa como un "fósil" que transporta información sobre un universo dominado por hidrógeno y helio, antes de que aparecieran elementos pesados.
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Un equipo internacional de científicos identificó a SDSS J0715-7334 como la estrella más prístina conocida hasta ahora, con una composición química que conserva menos del 0,005% de metales en comparación con el Sol. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, la convierte en una reliquia del universo temprano, formada poco después de las primeras generaciones estelares.
Este astro representa una oportunidad única para estudiar los inicios del cosmos, una etapa que no puede observarse directamente con los telescopios actuales. En ese sentido, los investigadores la consideran un 'fósil' que mantiene casi intacta la huella de un universo dominado por hidrógeno y helio, antes de la aparición masiva de elementos pesados.
Un origen inesperado cerca de la Vía Láctea
Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento es que la estrella no se formó en su ubicación actual. Los datos indican que su trayectoria está vinculada al halo de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia cercana que, con el tiempo, habría sido capturada gravitacionalmente por nuestro entorno galáctico.
Este origen la convierte en una especie de 'inmigrante cósmica' que transporta información de los primeros capítulos del universo. Su composición química extremadamente pura —con niveles ínfimos de hierro y carbono— la distingue incluso de otras estrellas antiguas previamente registradas.
Un hallazgo que redefine la química del universo
El estudio, liderado por el astrónomo Alexander P. Ji, determinó que la metalicidad de la estrella es inferior a 7,8 × 10⁻⁷ en unidades solares, con una proporción de hierro extremadamente baja ([Fe/H] = -4,3). Aunque ya se habían detectado objetos con menos hierro, ninguno presentaba simultáneamente niveles tan reducidos de carbono, lo que la convierte en un caso único.
Además, su composición es incluso más pobre en metales que algunas de las galaxias más primitivas observadas por el telescopio espacial James Webb, lo que obliga a revisar cómo se interpretan las condiciones químicas del universo en sus primeras etapas.
Claves sobre el nacimiento de las primeras estrellas
Más allá del récord, el descubrimiento tiene implicaciones en la teoría de formación estelar. Los investigadores concluyen que una estrella de baja masa como esta solo pudo originarse si ya existían mecanismos de enfriamiento por polvo en el universo temprano, lo que permitió la fragmentación del gas y la formación de astros pequeños y longevos.
Esto sugiere que, tras las primeras supernovas —posiblemente de estrellas de unas 30 masas solares—, ya se estaban generando condiciones para la aparición de estrellas que aún podrían sobrevivir hasta hoy. En ese sentido, SDSS J0715-7334 funciona como una cápsula del tiempo que preserva información clave sobre cómo evolucionó la materia en los albores del cosmos.


























