Arqueólogos egipcios descubren un monumento de piedra que muestra a un emperador romano como faraón en pleno ritual
Los expertos indican que era necesario que la autoridad imperial fuera reconocida ante los dioses de aquella antigua civilización del África.
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Egipto evidencia cómo el Imperio de Roma se adaptó a las creencias para consolidar su poder. Durante trabajos de restauración en el complejo del Templo de Karnak, un grupo de arqueólogos descubrió una estela de piedra de aproximadamente 2.000 años de antigüedad que representa a un emperador romano como si fuera un faraón.
La pieza rectangular, tallada en arenisca y de aproximadamente 60 por 40 centímetros, muestra a Tiberio, quien gobernó entre los años 14 y 37 d.C., participando en un ritual religioso tradicional, según un comunicado del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Estela egipcia que representa al emperador romano Tiberio (a la derecha) junto a Amón, Mut y Khonsu. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
Un emperador romano convertido en faraón
La estela fue descubierta en la ciudad de Luxor, conocida en la antigüedad como Tebas, durante la restauración de una puerta al norte del recinto de Karnak. En la imagen, Tiberio aparece frente a tres deidades clave del panteón: Amón, Mut y Khonsu.

Investigadores muestran la estela de 2.000 años de antigüedad en Luxor. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
Según explicó el egiptólogo Abdelghaffar Wagdy, está representado ofreciendo "maat", un concepto fundamental en la religión que simboliza el orden cósmico y el equilibrio universal. “Para cumplir este papel, el gobernante debía mostrarse realizando rituales tradicionales en una forma que los dioses pudieran reconocerle”, señaló el especialista.
En la antigua civilización, el faraón no solo era un líder político, sino también una figura religiosa encargada de mantener la armonía entre los dioses y los humanos.
El simbolismo detrás del ritual
Al ofrecer maat a las divinidades, Tiberio aparece cumpliendo con su deber de preservar el orden divino. Además, la presencia conjunta de Amón, Mut y Khonsu no es casual: forman una tríada familiar (padre, madre e hijo) que refleja la estructura del poder real.

El yacimiento arqueológico del complejo del templo de Karnak, en Luxor. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
“Esta representación refuerza la legitimidad del emperador”, explicó Wagdy. “También muestra cómo se integraba dentro del sistema religioso egipcio”.
Este tipo de imágenes era habitual en contextos religiosos. Sin embargo, fuera de ellos, los soberanos romanos mantenían su identidad visual propia en monedas y esculturas oficiales, lo que evidencia una dualidad política y cultural.
El dominio de Roma
Egipto se convirtió en provincia del imperio tras la derrota de Cleopatra VII y Marco Antonio frente a Augusto en la batalla de Accio en el año 31 a.C. Desde entonces, los emperadores gobernaron el territorio a distancia, generalmente sin visitarlo.
La estela, más que documentar acciones reales, transmitía una imagen ideal del gobernante como protector de los templos y garante del orden religioso. “El monumento expresa lo que un rey debía ser según la visión egipcia, más que registrar sus logros personales”, precisó Wagdy.
La pieza también incluye cinco líneas de jeroglíficos que describen la restauración de un muro del templo de Amón-Ra, lo que sugiere que originalmente formaba parte de la estructura arquitectónica del lugar.
Tras su hallazgo, los expertos consideran que la pieza será trasladada a un museo, donde podrá ser exhibida al público más de dos mil años después de su creación.

























