Unas misteriosas piedras verdes descubiertas en una cueva de España serían indicios de que pueblos prehistóricos trabajaron el cobre durante 4.000 años
El lugar reveló un significado cultural, con hallazgos que indican que pudo servir como sitio funerario para las comunidades que lo habitaron.
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En lo alto de los Pirineos, a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, un equipo de arqueólogos españoles ha hecho un hallazgo sorprendente. En una cueva de la provincia de Girona, descubrieron fragmentos de un mineral verde que podrían ser prueba de que pueblos prehistóricos trabajaron el cobre en esa región desde hace más de 4.000 años. Los investigadores identificaron estas piedras como malaquita, un mineral que se utiliza para extraer cobre.
Los fragmentos de malaquita, junto con restos de fogatas y otros objetos, sugieren que la cueva fue utilizada de manera continua durante milenios. El sitio, ocupado entre el 5.000 y el 2.400 a. C., revela cómo las personas aprovechaban los recursos minerales de la zona y regresaban estacionalmente para trabajar el cobre en un ambiente de alta montaña.
La extracción de cobre en el alto Pirineo
La malaquita es un mineral que contiene cobre y que se puede fundir fácilmente para obtener metal. El proceso consistía en calentar la piedra, lo que liberaba dióxido de carbono y dejaba un residuo de óxido de cobre. Luego, este óxido se trataba con carbón para extraer pequeñas cantidades de cobre. Los arqueólogos encontraron numerosos restos de carbón y fogatas en la cueva, lo que confirma que el fuego era fundamental para la fundición del mineral.

Los arqueólogos excavaron una cueva en los Pirineos que fue utilizada por pueblos prehistóricos. Foto: IPHES-CERCA
Julia Montes-Landa, arqueóloga de la Universidad de Granada y coautora del estudio, destacó que 'los fragmentos de malaquita presentan alteraciones térmicas, lo que indica que se procesaban de manera deliberada'. Este hallazgo pone en evidencia la habilidad de las comunidades prehistóricas para trabajar el cobre a grandes altitudes, lejos de las zonas tradicionales de minería.
Una cueva utilizada durante milenios
La cueva no solo fue un lugar de trabajo, sino también un espacio de significado cultural. Además de los fragmentos de malaquita, se hallaron objetos personales como un colgante de concha y un colmillo de oso perforado, lo que sugiere que la cueva también tenía un uso ceremonial. Los restos humanos encontrados, como un diente de bebé y un hueso de dedo, indican que pudo haberse utilizado como un lugar de enterramiento.
Este descubrimiento demuestra que los Pirineos no eran una región periférica, sino que formaban parte de las rutas de movilidad y explotación de recursos de las comunidades prehistóricas. A lo largo de los siglos, las generaciones transmitieron el conocimiento sobre cómo trabajar el cobre, lo que convirtió este sitio en un centro de actividad minera de larga duración.

































