India invertirá más de US$5.000 millones en un canal de 221 km para unir ríos y combatir la sequía extrema, al estilo de China
El megaproyecto hídrico busca mitigar la escasez de agua en regiones áridas mediante la conexión de cuencas en su territorio.
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La India aprobó oficialmente el megaproyecto hídrico Ken-Betwa River Linking Project, una megaobra civil que busca mitigar décadas de escasez de agua en regiones áridas mediante la conexión artificial de cuencas. Esta iniciativa contempla la edificación de un canal principal de 221 kilómetros para transferir el recurso desde el río Ken hacia el río Betwa, en el centro de la nación. Según el Ministerio de Jal Shakti, la infraestructura forma parte del ambicioso National Perspective Plan, cuyo diseño aspira a aliviar la sequía recurrente que castiga a las zonas central y septentrional del territorio.
El presupuesto total estimado supera los 44.605 crore de rupias (aproximadamente US$5,3 mil millones), con un plazo de ejecución de ocho años tras el aval del gabinete en 2021. Las autoridades sostienen firmemente que la iniciativa “es crítica para la seguridad hídrica y el desarrollo socioeconómico de Bundelkhand”, un área que abarca distritos de Madhya Pradesh y Uttar Pradesh golpeada por estiajes prolongados.
¿Qué es el Ken-Betwa River Linking Project y cómo transformará la región?
El KBLP es una obra diseñada para transferir el excedente de recursos desde el río Ken hacia la cuenca del Betwa, una zona con déficit severo. Esta infraestructura hidráulica de 221 kilómetros incorpora un conducto subterráneo de 2 km y la presa principal de Daudhan, edificada para regular el caudal.
La ejecución consta de dos etapas específicas. La Fase I abarca la construcción del embalse principal, el canal de enlace, dos túneles y centrales hidroeléctricas, mientras que la Fase II contempla obras complementarias como la represa Lower Orr, el complejo Bina y la barrera de Kotha. Según los datos oficiales, la red posee la capacidad de "irrigar hasta 10,62 lakh hectáreas (más de un millón de hectáreas) y abastecer de agua potable a alrededor de 62 lakh (6,2 millones) de personas", junto con la producción de 103 MW de energía limpia.
A pesar de los beneficios socioeconómicos proyectados para la agricultura local, el plan afronta severos cuestionamientos ambientales y sociales. Diversos colectivos ecologistas advierten que las labores provocarán una deforestación masiva, dañarán áreas protegidas como el Parque Nacional de Panna y causarán el desplazamiento forzado de miles de comunidades rurales. Asimismo, varios especialistas manifiestan serias dudas sobre la viabilidad a largo plazo de este trasvase y sus repercusiones climáticas.
¿Cómo se compara el proyecto Ken-Betwa con el trasvase de agua en China?
La edificación del Ken-Betwa prevé un plazo de ejecución de ocho a 10 años, por lo que su conclusión se proyecta hacia finales de la década de 2030. Aunque el gabinete indio autorizó los fondos y la ejecución en 2021, la iniciativa todavía requiere múltiples certificaciones ambientales y sociales antes de iniciar las obras a gran escala. Esta planificación temporal está sujeta a las complejidades técnicas y normativas inherentes a un desarrollo de tal magnitud.
La megaobra de India posee semejanzas estructurales con el South-North Water Transfer Project de China, una infraestructura gigantesca que desvía caudales desde los ríos meridionales (como el Yangtsé) hacia el norte árido. Dicho plan, iniciado en 2003 con inversiones estimadas en "decenas de miles de millones de dólares", comparte la estrategia de combinar canales, tuberías y embalses para corregir desequilibrios hídricos en regiones altamente pobladas.
Aparte de la nación china, otros países asiáticos exploran la gestión fluvial masiva, aunque sin alcanzar la misma escala de interconexión de cuencas. Un ejemplo claro es Corea del Sur con su Four Major Rivers Project, una iniciativa enfocada en optimizar los recursos hídricos mediante la combinación de infraestructura, control de inundaciones y revitalización ecológica. A nivel global, estas obras surgen como herramientas contra la variabilidad climática, a pesar de los intensos debates técnicos sobre sus efectos interdependientes en la biodiversidad.


































