A 56 años del potente terremoto que enlutó a todo el Perú: dejó más de 70.000 muertos y sepultó una ciudad entera
Este desastre natural marcó un antes y un después en la gestión del riesgo de desastres en Perú, impulsando la creación del Sistema Nacional de Defensa Civil ante la necesidad de prevención.
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El 31 de mayo de 1970, Perú sufrió la peor tragedia natural de su historia. A las 3:23 de la tarde, un terremoto de magnitud 7.9 sacudió la región Áncash, destruyó gran parte de Huaraz y provocó un gigantesco aluvión que sepultó la ciudad de Yungay en cuestión de minutos. El desastre dejó más de 70.000 fallecidos y miles de desaparecidos, marcando para siempre la memoria colectiva del país.
A 56 años de aquel suceso, la tragedia sigue siendo recordada como un punto de quiebre para la gestión del riesgo de desastres en Perú. Además de las pérdidas humanas, el movimiento telúrico causó daños en diversas regiones y desencadenó fenómenos como deslizamientos, hundimientos de suelo y un tsunami en la costa norte, según información difundida por la Agencia Andina.
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Titulares de la época y el catatrófico estado de las calles demuestran la intensidad del movimiento telúrico en Huaraz.
El terremoto que destruyó Huaraz y desapareció Yungay
El sismo tuvo su epicentro cerca de Chimbote y liberó una enorme cantidad de energía. Sin embargo, la escena más devastadora ocurrió en Yungay, donde una gigantesca masa de hielo, lodo y rocas se desprendió del nevado Huascarán tras el movimiento sísmico.
El aluvión descendió a gran velocidad y cubrió completamente la ciudad en apenas tres minutos. Miles de personas quedaron sepultadas bajo millones de metros cúbicos de material. Del antiguo Yungay solo sobrevivieron algunos pobladores que lograron refugiarse en zonas elevadas, mientras que el cementerio y unas cuantas palmeras permanecieron en pie como testigos de la tragedia.
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La tragedia que dio origen a los simulacros nacionales
Las consecuencias del desastre impulsaron importantes cambios en el país. A raíz de esta tragedia se fortalecieron los mecanismos de prevención y respuesta ante emergencias, dando paso a la creación del Sistema Nacional de Defensa Civil, hoy integrado al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Por ello, cada 31 de mayo se conmemora el Día de la Solidaridad y de la Reflexión sobre los Desastres Naturales. La fecha también fue elegida para la realización de simulacros nacionales multipeligro, ejercicios que buscan preparar a la población frente a sismos, inundaciones, deslizamientos y otros eventos que puedan poner en riesgo la vida de millones de peruanos. Según recordó la Agencia Andina, el desastre de 1970 sigue siendo uno de los más mortíferos registrados en América Latina y una lección permanente sobre la importancia de la prevención.





































