Un oasis de vegetación en pleno San Juan de Lurigancho: así nació la selva escondida hace 40 años en medio de avenidas y casas limeñas
La Selva Escondida, un refugio natural en San Juan de Lurigancho, Lima, se ha convertido en un ecosistema urbano de más de 4.000 m², impulsado por la labor de la peruana Esther Rodríguez Huamán.
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En medio del paisaje urbano de San Juan de Lurigancho, uno de los distritos más poblados de Lima, existe un espacio cubierto por árboles frutales, plantas amazónicas y diversas especies animales que nació gracias al esfuerzo de una madre ayacuchana. La Selva Escondida, ubicada cerca de Canto Rey, se ha convertido en un refugio natural de más de 4.000 metros cuadrados que atrae a visitantes interesados en conocer un ecosistema poco común dentro de la capital peruana.
Este pulmón verde comenzó hace más de cuatro décadas, cuando Esther Rodríguez Huamán dejó Huamanga junto a su familia para escapar de la violencia terrorista en Ayacucho. Al llegar a un terreno árido de San Juan de Lurigancho, decidió sembrar árboles y plantas para alimentar a sus hijos y mantener vivo el recuerdo de su huerto familiar. Con el paso de los años, ese pequeño espacio se transformó en una selva urbana con más de 100 especies vegetales y fauna diversa.
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La historia de doña Esther y el origen de la Selva Escondida en San Juan de Lurigancho
La creadora de este espacio natural llegó a Lima durante los años 80 junto a su esposo y sus siete hijos. En aquella época, San Juan de Lurigancho estaba rodeado de cerros secos y calles sin áreas verdes. Ante las dificultades económicas, Doña Esther comenzó a sembrar árboles frutales detrás de su vivienda con la intención de alimentar a su familia cuando escaseara el dinero.
El primer árbol que plantó fue un mango que, hasta este miércoles, permanece en la entrada del lugar. Después llegaron especies como palta, chirimoya, cacao, café, plátano y bambú. Su hija Esther Escobar recuerda que su madre dedicaba gran parte de su tiempo al cuidado del huerto e incluso aprendió a recuperar la tierra afectada por el salitre para convertirla en un espacio fértil y lleno de vida.
Más de 100 especies y un ecosistema sostenible en medio de Lima
Con el crecimiento de la vegetación también comenzaron a llegar aves y otros animales que encontraron refugio en la Selva Escondida. Actualmente, el lugar alberga loros, tortugas, peces, conejos y distintas especies de aves, algunas identificadas por especialistas como especies en peligro de extinción. Según la familia, cuentan con autorizaciones del SERFOR para mantener algunos animales protegidos dentro del espacio.
Además del valor ecológico, el proyecto funciona bajo prácticas sostenibles. La familia reutiliza desechos orgánicos como abono natural y trata el agua antes de utilizarla para el riego de las plantas. También inició un proceso de identificación de especies para colocar nombres científicos y facilitar que los visitantes conozcan las diferencias entre árboles, plantas medicinales y frutales.






































