”Nuestro esfuerzo como madres no descansa” : la lucha diaria frente a la enfermedad de sus hijos
En el marco del Día de la Madre, tres relatos reflejan la doble lucha que se vive en el Instituto Nacional de Salud del Niño y despiertan la sensibilidad de los peruanos.
- Demuelen construcciones ocupadas por más de 20 años en la Carretera Central para ampliar avenida Nicolás Ayllón
- Superará en capacidad a Matute y Mansiche: Inició la construcción del superestadio peruano que cuenta con una inversión de más de S/4 millones

Los pasillos del Instituto Nacional de Salud del Niño se han convertido en testigos silenciosos de la fortaleza de cientos de madres que, día a día, luchan incansablemente para sostener y acompañar a sus hijos frente a las diversas enfermedades que enfrentan.
Mientras gran parte del país celebra el Día de la Madre cada segundo domingo de mayo, en los interiores del Instituto Nacional de Salud del Niño la fecha se vive de una manera distinta. Allí, las verdaderas protagonistas del día enfrentan jornadas marcadas por cuidados médicos, diagnósticos complejos y, sobre todo, por la esperanza de ver pronto recuperados a sus hijos.
TE RECOMENDAMOS
KEIKO FUJIMORI Y ROBERTO SÁNCHEZ CONSOLIDAN SU AVANCE HACIA LA SEGUNDA VUELTA | ARDE TROYA
Ese es el caso de Evelyn Suárez, una mujer de 34 años, natural de la ciudad de Cañete. Madre de un niño de cinco años, Evelyn tuvo que dejar su hogar y trasladarse de urgencia a Lima luego de que su pequeño fuera diagnosticado con peritonitis, una delicada condición que obligó a los médicos a intervenirlo quirúrgicamente de inmediato.
“Un poco nostálgico pasar este día en el hospital, pero si es por la salud de mi pequeño, claro que lo haría, su salud es lo más importante para mí”, expresa Evelyn Suárez.
Además de enfrentar la difícil situación de salud de su hijo menor, Evelyn tuvo que dejar en Cañete a su hija mayor, quien aguarda con ilusión el momento de volver a reunirse con ella. Asegura que su mayor fortaleza como madre ha sido ver la recuperación progresiva de su pequeño, una esperanza que le da fuerzas para continuar y afrontar cada jornada lejos de casa.
Despedida de valientes
Una historia distinta, pero igual de conmovedora, es la de Luz Marina Mamani, una madre primeriza de 31 años, natural de la ciudad de Puno y dedicada al cuidado del hogar, quien decidió formar una familia sin imaginar los riesgos y las complicaciones que enfrentaría durante el nacimiento de su bebé.
Llegó a Lima hace tres semanas con su bebé en brazos, cuando apenas tenía seis días de nacido, aún recuperándose de una cesárea. Su pequeño, Sergio, nació con hidrocefalia, una enfermedad que obligó a realizarle una operación de emergencia a tan corta edad.
”Cuando llegue al hospital tenía mucho miedo, y estaba con mucho dolor que me era difícil de soportar”, agrega Luz Mariana.
Después de varias semanas, los médicos le indicaron a Luz Marina que la operación fue un éxito y que podría ser dado de alta antes de este domingo 9 de mayo. '“(…) Me sentí muy feliz cuando me dijeron que volvería a casa, fueron días de mucha tristeza, saber que mi pequeño iba ser operado”', menciona Luz Marina con alegría.

Luz Mamani es madre de Sergio, pequeño que nació con hidrocefalia
Mejor regalo: diagnóstico positivo
La buena noticia también llegó a Aracely Moreto, una joven madre de 25 años, natural de la provincia de San Ignacio, en Cajamarca, quien llegó a Lima el pasado 24 de abril junto a su pequeña hija de un año y ocho meses. La menor nació con una malformación anorrectal, una condición congénita que requería atención médica especializada y una intervención quirúrgica.
Desde su llegada a la capital, Aracely permaneció junto a su hija en el Instituto Nacional de Salud del Niño, afrontando días de incertidumbre y espera mientras los médicos evaluaban el momento adecuado para realizar la operación. Finalmente, el 27 de abril, la pequeña fue sometida con éxito a la esperada intervención quirúrgica.
”Fue un momento muy difícil, ya que, ingresaba a una operación muy riesgosa, primera vez que enfrento este problema con mis hijas y muchas veces no sabía qué hacer”, agrega la joven madre Aracely.
Mientras acompaña la recuperación de su hija menor en Lima, Aracely Moreto también enfrenta la nostalgia de estar lejos de su familia. En su tierra natal, San Ignacio, quedaron sus otras dos hijas, de seis y siete años, al cuidado de su padre, a la espera del regreso de ambas para volver a reunirse.
”Para mí fue una alegría saber que volvería a casa y estar con mi pequeña tranquila. Es una alegría pasar con mi familiar esta fecha”, expresa la joven madre Aracely.

Aracely Moreto junto a su pequeña que nació con una malformación.
“Nuestros hijos fuera de casa”
Profesionales destacan no solo por su excelencia médica, sino por ejercer su labor con una sensibilidad que nace de la experiencia más profunda. La cirujana pediatra Natalia Tovar ingresa a las salas de cirugía del Instituto Nacional de Salud del Niño para devolverles la esperanza a muchas madres.
”Es una gran suerte poder tratar estos niños y devolverles a estos pequeños mejorados, siempre con mucho amor”, señala la cirujana Natalia.
Natalia también es madre de un pequeño de apenas un año, a quien deja en casa cada día para poder cumplir con su labor en el hospital. Con el corazón dividido entre el deber y el cuidado de su hijo, enfrenta sus jornadas con responsabilidad.
”Ser madre me hace tener mucha más sensibilidad con los pacientes que tengo, donde no solo estoy tratando a un pequeño, sino cuidando lo más valioso de una madre”, expresa con nostalgia Natalia Tovar.
Este día resume el verdadero significado de esta fecha: la entrega incondicional. Desde el INSN, madres y profesionales demuestran que la maternidad también se expresa en la vocación de servicio.




































