Abelardo de la Espriella: el ascenso del ultraderechista que desafía a Petro en uno de los comicios más reñidos
Su inesperado avance lo convirtió en favorito para el balotaje del 21 de junio y en el principal obstáculo para el oficialismo representado por Iván Cepeda. No obstante, expertos advierten que el resultado podría provocar tensiones en una Colombia ya polarizada.
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Con banderas, figuras alusivas a tigres y tomando como símbolo la camiseta de la selección de futbol de Colombia —del mismo modo que lo hicieron en su momento los derechistas Keiko Fujimori y Jair Bolsonaro en su respectivo país—, los electores de Abelardo de la Espriella celebraron su triunfo durante la primera vuelta presidencial del último 31 de mayo. El abogado ultraderechista de 47 años se convirtió en la sorpresa de los comicios al obtener el 43% de los votos y más de 10,3 millones de sufragios, una cifra nunca antes vista en la historia electoral de la nación cafetera. De esta manera, superó por más de 650.000 votos al candidato de izquierda Iván Cepeda, representante del oficialismo, y, según las más recientes encuestas, se perfila como favorito del balotaje del 21 de junio.
Con el mensaje de derrotar al oficialismo, ha obtenido el apoyo de la derecha tradicional colombiana, quienes, hasta la llegada de Gustavo Petro al poder, lideraron la nación durante años.
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El analista político Camilo González indica que una de las principales claves del éxito de De la Espriella es que representa una “evolución de la derecha”. “Es una especie de revitalización. Mientras los sectores tradicionales han intentado acercarse al centro político, él ha mantenido una mayor coherencia programática y eso le ha permitido consolidar una base de apoyo muy sólida”, explicó.
Seguridad y discurso duro como bandera política
De la Espriella construyó su campaña sobre un eje central: el orden público. Prometió desmantelar la política de "paz total" de Gustavo Petro, que, conforme a varios analistas, derivó en una expansión territorial de los grupos armados. Su propuesta incluye bombardeos a campamentos guerrilleros, fumigación de cultivos de coca, construcción de megacárceles al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele y el derribo de aeronaves con cargamento de drogas. En estos operativos, según anunció, solicitará asistencia de Estados Unidos, Europa e Israel.
Asimismo, su imagen ante los escenarios lo sintetiza todo: chaleco antibalas, atril blindado y un dispositivo de protección reforzado. "Nadie ha enarbolado la bandera de la seguridad como De la Espriella. Su apodo del Tigre se volvió un símbolo para los descontentos, dijo la estratega política Catalina Suárez a BBC Mundo. El trasfondo de esa imagen tiene un episodio concreto: el asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay en Bogotá en 2025, ocurrido apenas un mes antes de que el abogado se uniera a la carrera presidencial.
Ante este panorama, González considera que la estrategia de polarización impulsada por Defensores de la Patria ha fortalecido el sentido de pertenencia entre sus seguidores. “Muchos de sus simpatizantes sienten que forman parte de una misión para rescatar a Colombia. Eso genera cohesión y unidad alrededor de su figura”, afirmó.
Entre el uribismo clásico y la nueva derecha
De la Espriella no oculta su admiración por Uribe. En campaña llegó a afirmar que es "más uribista que doña Lina, Jerónimo y Tomás", en referencia directa a la familia del exmandatario. Sin embargo, el politólogo Yann Basset, de la Universidad del Rosario, marca una distancia clara entre ambos perfiles: "El uribismo se aburguesó, se volvió el partido de los estratos altos, mientras que De la Espriella moviliza a sectores populares con un discurso de meritocracia". El propio candidato dice representar a "los que nunca nos hemos robado un peso de la plata pública, los que nunca hemos vivido del Estado".
El historiador Germán Mejía Pavony ubica ese perfil más allá del conservadurismo tradicional. Para él, Abelardo encarna una derecha liberal que ataca instituciones como las Naciones Unidas y rechaza la Jurisdicción Especial para la Paz —el tribunal de justicia transicional creado tras el acuerdo con las FARC en 2016—. En términos económicos, el aspirante propone reducir el Estado, bajar impuestos al empresariado, explotar hidrocarburos y aplicar recortes al gasto público. Él mismo los denomina "la motosierra", en referencia al modelo de Javier Milei en Argentina.
Sus polémicos vínculos y comentarios
La lista de clientes de su bufete, De La Espriella Lawyers Enterprise, incluye figuras de alto perfil y controversia. Defendió a David Murcia Guzmán, cabecilla del esquema piramidal DMG, y a Álex Saab, señalado de ser el testaferro de Nicolás Maduro y extraditado a Estados Unidos por cargos de lavado de activos. También asesoró a jefes paramilitares en el proceso de desmovilización de Santa Fe de Ralito, donde negoció reducciones de pena a cambio del desarme.
En campaña protagonizó episodios que generaron rechazo. En una entrevista en el canal de streaming Piso 8, pidió a los conductores que hicieran zoom a una fotografía suya cuando se hacían comentarios acerca de sus partes íntimas, y luego dijo que con esa foto se había ganado "votos bien bacanos del electorado femenino". La reacción fue inmediata y la crítica, transversal. El político respondió que todo ocurrió "en un contexto humorístico" y que "un caballero tiene la obligación moral de ofrecer disculpas" si una mujer se siente incómoda.
La estrategia digital detrás del fenómeno político
Previo al lanzamiento formal de su candidatura, De la Espriella ya acumulaba audiencia en redes. "Entendió mucho antes de la contienda el momento digital del país. Con muchos videos y distintas cuentas, generó conversación antes de lanzarse", explicó Suárez a BBC Mundo. Su presencia en X e Instagram fue constante, con un tono confrontacional dirigido a votantes que buscaban un quiebre con el sistema.
“Ha utilizado de manera muy efectiva las herramientas digitales e incluso la inteligencia artificial. En contraste, la campaña de la izquierda ha mantenido métodos más tradicionales, centrados en plazas públicas y actos presenciales”, señaló por su parte González.
Esa lógica digital se trasladó a sus actos presenciales, con producción de show televisivo: tarimas, luces, efectos de sonido y un candidato que canta ópera, usa trajes de colores y cuenta con su propia marca de ron. La misma fórmula que lo convirtió en litigante estrella —cada caso suyo generó portadas de periódico— la volcó a la política.
Alertan sobre más polarización en Colombia
No obstante, la segunda vuelta presidencial podría profundizar la polarización, independientemente de si triunfa Iván Cepeda o Abelardo de la Espriella. De acuerdo con González, una victoria de la derecha podría generar protestas desde sectores afines a la izquierda, mientras que un eventual triunfo de Cepeda provocaría una fuerte reacción de los grupos conservadores.
Pese a ese escenario, el analista considera que Colombia difícilmente replicará modelos de concentración de poder como los vistos en otros países de la región. A su juicio, el sistema multipartidista obliga a cualquier futuro presidente a negociar con diversas fuerzas políticas, lo que mantiene la necesidad de acuerdos y coaliciones que permitan gobernar.






































