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El pueblo indígena donde viven los descendientes más directos de los denisovanos

Los Ayta Magbukon de Filipinas comparten en su ADN el mayor parentesco con la especie humana que se extinguió hace 30.000 años, revela un nuevo estudio.

Los Ayta Magbukon habitan la Pelínsula de Bataan desde hace miles de años. Foto: Gobierno de Filipinas
Los Ayta Magbukon habitan la Pelínsula de Bataan desde hace miles de años. Foto: Gobierno de Filipinas
Renzo Gonzales

La población indígena conocida como Ayta Magbukon, perteneciente al grupo étnico Negrito de Filipinas, tiene el nivel más alto de ascendencia denisovana en el mundo, revela un nuevo estudio publicado el 12 de agosto en la revista Current Biology.

Los denisovanos fueron una especie humana, como los neandertales y los homo sapiens (humanos modernos), que habitó la Tierra desde hace 400.000 años y se extinguieron posiblemente hace 30.000 años.

Los científicos tienen evidencia de que los miembros de este grupo se aparearon en muchas ocasiones con los humanos modernos, y dejaron su mayor huella genética en las personas que ahora viven en el sureste del Pacífico oriental. De hecho, se pensaba que los nativos de Papúa Nueva Guinea y Australia tenían el mayor grado de parentesco con los denisovanos.

Pero la nueva investigación revela que los Ayta Magbukon, asentados en la Península de Bataan, poseen un cinco por ciento de ADN denisovano, más que cualquier otro grupo de personas vivas en el planeta.

“Observamos esto a pesar del hecho de que los Negrito se mezclaron recientemente con grupos relacionados con Asia Oriental —que llevan poca ascendencia denisovana— y que, en consecuencia, diluyeron sus niveles de parentesco con este antiguo grupo humano”, explica el autor principal del estudio Maximilian Larena, investigador de la Universidad de Uppsala (Suecia).

“Si contabilizamos y enmascaramos la ascendencia relacionada con Asia oriental en los Negrito, su ADN denisovano puede ser hasta un 46 por ciento mayor que la de los australianos y los papúes”, añade.

El rostro reconstruido de un denisovano. Imagen: Maayan Harel.

A través de una asociación entre la Universidad de Uppsala (Suecia) y la Comisión Nacional para la Cultura y las Artes de Filipinas (NCCA), con la colaboración de las comunidades culturales indígenas, las universidades y organizaciones locales, analizaron el ADN de alrededor de 1.107 individuos de 118 grupos étnicos de Filipinas, incluidas 25 poblaciones autoidentificadas como Negrito. La muestra fue comparada con ADN antiguo de denisovanos y nativos papúes y australianos.

De ese modo, descubrieron que la mayor ascendencia denisovana estaba en el grupo étnico Negrito y que la población de los Ayta Magbukon alberga aún más ADN de esos antiguos humanos.

Este hallazgo se ajusta a la hipótesis de que algunas poblaciones de denisovanos alcanzaron de forma independiente varias islas del sudeste asiático, incluida Filipinas.

Los investigadores sugieren que estos denisovanos isleños se mezclaron de forma diferencial con los australianos inmigrantes en diversos lugares y en varios momentos.

“Esta mezcla dio lugar a niveles variables de ascendencia denisovana en los genomas de los Negrito filipinos y papúes”, explica Mattias Jakobsson, coautor de la investigación.

Poblaciones del grupo étnico Negrito en Filipinas. Imagen: Larena et al

¿Por qué los Ayta Magbukon?

“En el sudeste asiático insular, los Negrito filipinos se mezclaron posteriormente con inmigrantes de Asia oriental que poseen poca ascendencia denisovana, lo que posteriormente diluyó su ascendencia arcaica”, señala Jakobsson.

“Sin embargo, algunos grupos, como los Ayta Magbukon, se mezclaron mínimamente con los inmigrantes más recientes. Por esa razón, esta población Negrito conservó la mayor parte de sus rasgos arcaicos heredados y quedaron con el mayor nivel de ascendencia denisovana del mundo”, finaliza.

Los autores resaltan la necesidad de secuenciar más genomas en el futuro para entender mejor cómo influyó la herencia de los antiguos grupos humanos en nuestra adaptación como especie.

Por ejemplo, la variante del gen EPAS1 que los tibetanos y sherpas modernos heredaron de los denisovanos les da una ventaja biológica para vivir en altitudes elevadas, ya que están protegidos de la hipoxia (cuando no llega suficiente oxígeno a los tejidos de cuerpo).