Gálaga no le paga a transportistas que subcontrató ante la falta de camiones
Comunicaciones entre la contratista de ONPE y los propietarios de vehículos obtenidas por La República revelan que, faltando muy poco para la instalación de las mesas electorales, no había suficientes unidades móviles. Galaga tuvo que recurrir a transportistas que prestaron el servicio faltante, pero, hasta el momento, están impagos.
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La empresa Servicios Generales Gálaga S.A.C., contratada por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para el traslado de material electoral en Lima y Callao, subcontrató a transportistas mediante acuerdos verbales y hasta hoy mantiene pagos pendientes a los proveedores que participaron en la operación durante las elecciones generales.
De acuerdo con información oficial, la ONPE adjudicó a Gálaga un servicio de 434 vehículos por S/ 6,3 millones. Sin embargo, la propia compañía declaró contar con una flota aproximada de 200 unidades, por lo que el resto fue cubierto mediante el reclutamiento de terceros.
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Parte de esa operación fue ejecutada por transportistas que, según testimonios recogidos por La República, no firmaron contratos y aún no perciben el pago por sus servicios.
Un proveedor que intervino en el despliegue con cuatro unidades señaló a este diario: “No ha habido ningún contrato, todo ha sido de manera verbal. Pero tenemos como pruebas conversaciones y acuerdos”.
Según su testimonio, los vehículos fueron convocados días antes del proceso electoral y se concentraron en el almacén de Lurín entre el 5 y 6 de abril, a la espera del inicio de operaciones.
SERVICIOS IMPROVISADOS SAC
El servicio contemplaba jornadas entre el 10 y el 13 de abril, pero en la práctica se extendió hasta el martes 14, debido a que algunas unidades no concluyeron con la descarga del material electoral.
El esquema de pago se estableció por día y por tipo de unidad: S/ 400 diarios para camiones pequeños; S/ 550 y S/ 750 para vehículos de mayor capacidad, incluyendo al conductor. Los días de espera se remuneraban al 50% de la tarifa.
“El acuerdo era que se pagaba al finalizar el servicio. Solo se nos dio el adelanto correspondiente a un día por cada unidad, al momento de entregar los vehículos”, indicó el proveedor.
UNA EMPRESA SIN VEHÍCULOS
Sin embargo, pese a haber culminado las labores, los pagos no se realizaron en el plazo ofrecido. “Ya estamos 9 días esperando”, afirmó.
Las comunicaciones internas de la propia empresa confirman el retraso. En un mensaje enviado a los proveedores el 15 de abril, Gálaga señaló: “Les ofrecemos disculpas por el retraso en los pagos” y solicitó coordinar las liquidaciones de manera individual.
En un mensaje posterior, un representante indicó que “sí se están realizando los pagos, pero de manera ordenada, por fechas, según el ingreso de la unidad de carga”, sin precisar un cronograma.

Capturas de comunicaciones internas entre administradores y transportistas de Gálaga, en las que la empresa informa sobre retrasos en los pagos y organiza su ineficaz canal de cobranza.
Además, los proveedores fueron agrupados en un chat que posteriormente fue restringido, ya que solo los administradores podían enviar mensajes, limitando la comunicación directa de los transportistas afectados, que suman varias decenas.
De acuerdo con la versión de los transportistas, quienes pidieron mantener su identidad en reserva por temor a no recuperar el dinero adeudado, la empresa viene cumpliendo pagos de manera parcial. Señalan que algunos proveedores han sido cancelados por presión, mientras que a otros se les está abonando montos menores a los acordados.
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A LO QUE SALGA
Durante la ejecución del servicio, los proveedores reportaron deficiencias operativas. En uno de los casos, una unidad permaneció varias horas sin carga en el almacén de Lurín y recién fue despachada en la madrugada del domingo 12 de abril, llegando a su destino la noche del mismo día, cuando el proceso electoral ya estaba en marcha.
Esto ocurrió pese a que se había acordado que el despliegue iniciaría a las 10 de la noche del viernes 10 de abril y culminaría el sábado 11, un día antes de la elección. El repliegue, según lo previsto, debía cumplirse desde la noche del domingo 12 de abril, una vez concluidos los comicios. Ninguno de estos plazos se cumplió. Según los transportistas, se les ofreció reconocer los servicios adicionales.
“A nosotros nos decían que necesitaban a los choferes puntuales el viernes 10 de abril a las 8 de la noche. Que tenían que estar puntuales, que si demorábamos nos iban a descontar. Supuestamente, los camiones iban a esperar a los choferes con el material cargado, listo para salir”, relató.
“En el caso de mi flota, solo tres vehículos tenían carga. Uno estaba vacío. Consulté si lo iban a necesitar o ya no iba a ser parte de la operación. Dijeron que debía quedarse porque recién se iba a cargar. Nos informaron que faltaban, incluso, los custodios de la PNP. Solo salían un camión grande y uno pequeño, ambos hacia el mismo destino con toda la carga, pero escoltados por la PNP. En el pequeño iba el equipo de computación; en el grande, papelería y ánforas”, completó.
MILLONARIO SERVICIO MAL HECHO
Las fuentes agregaron que los conductores asumieron funciones adicionales. “El chofer es el que ha hecho ya de cargador”, indicó un transportista, al referir que no se asignó personal de apoyo para la descarga del material electoral en los locales de votación.
Estas condiciones implicaron que el servicio se ejecutara fuera de lo previsto, tanto en tiempos como en funciones, sin que ello haya sido reconocido en los pagos pendientes. “Si no me pagan a mí por los vehículos, qué me van a reconocer el otro servicio. El personal que se ha contratado me pide, y les vamos a tener que dar un extra fuera de lo previsto”, señaló.

Llamadas sin respuesta y mensajes insistentes. Personal de Gálaga pedía “paciencia”, mientras transportistas exigían que se cumpla con el pago prometido.
El servicio de estibadores, que debía considerar a tres personas por unidad, no se cumplió en todos los casos. Según los transportistas, algunos vehículos contaban, con suerte, con un solo apoyo para la carga y descarga.




































