Día Mundial del Perro: conoce al viringo, al pastor Chiribaya y su legado ancestral en el Perú
Con miles de años de historia, el viringo y el pastor Chiribaya pasaron de acompañar a culturas prehispánicas a convertirse en parte de nuestras familias y patrimonio nacional.
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El Perú celebra el Día Mundial del Perro con dos razas que forman parte de su historia y patrimonio cultural: el perro sin pelo o viringo y el pastor Chiribaya. Ambos canes tienen origen prehispánico y reflejan la relación que las sociedades antiguas establecieron con estos animales hace miles de años.
La evidencia más antigua de perros en territorio peruano data de entre 6.000 y 5.000 años antes de Cristo. Fue hallada en la cueva de Telarmachay, en Junín, donde arqueólogos franceses encontraron restos óseos de estos animales junto a camélidos sudamericanos, una muestra de su cercanía con las poblaciones humanas.
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Aunque existen referencias a otros posibles perros originarios, actualmente el Perú reconoce oficialmente a estas dos razas autóctonas.

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¿Qué historia guarda el perro sin pelo peruano?
El perro sin pelo, conocido como viringo, es una de las razas más representativas del país. Su presencia quedó registrada en cerámicas de culturas como Vicús, Lambayeque, Mochica, Chimú y, especialmente, Chancay, donde aparece como un animal de importancia simbólica.
A diferencia de otros animales representados en la iconografía prehispánica, como el puma, la serpiente o el cóndor, este can ocupó un lugar central en diversas representaciones culturales.
Su principal característica es la ausencia de pelo, aunque también existe una variedad con manto completo. Su piel es lisa, elástica y puede presentar tonalidades que van desde el negro hasta distintos tonos de gris, marrón y rubio claro.
El viringo cuenta con tres tamaños reconocidos: pequeño, mediano y grande. Su peso puede variar entre 4 y 30 kilos, según sus dimensiones.
Además de su valor histórico, esta raza fue asociada tradicionalmente con propiedades terapéuticas debido a la sensación de calor que transmite su piel. Sin embargo, su temperatura corporal es similar a la de otros perros; la ausencia de pelaje permite que el calor se perciba de manera más directa.
¿Cuándo fue reconocido como patrimonio del Perú?
El perro sin pelo del Perú obtuvo reconocimiento internacional en 1985, cuando la Federación Cinológica Internacional (FCI) lo aceptó como una raza originaria del país y le asignó el número 310 dentro de su nomenclatura.
Su valor histórico también fue reconocido en el ámbito nacional. En 2001, el entonces Instituto Nacional de Cultura —hoy Ministerio de Cultura— declaró al viringo como Patrimonio Cultural de la Nación. Un año antes, se establecieron medidas de protección para promover su conservación en museos de sitio y zonas arqueológicas de la costa peruana que contaran con las condiciones necesarias para su crianza.
El reconocimiento llegó incluso a los viajes internacionales: quienes trasladan un perro sin pelo del Perú al extranjero deben cumplir requisitos sanitarios y contar con una constancia especial de exportación emitida por el Comité Nacional de Protección del Perro Sin Pelo del Perú.
¿Qué se sabe del pastor Chiribaya?
El pastor Chiribaya fue descubierto en 2006 por la arqueóloga Sonia Guillén durante investigaciones sobre la cultura Chiribaya en Moquegua.
En la antigua hacienda Chiribaya, ubicada en la cuenca del río Osmore, el equipo encontró 42 perros momificados junto a alimentos y textiles. El hallazgo reveló que estos animales tenían un rol importante dentro de la comunidad y eran utilizados para el pastoreo de llamas y alpacas.
Los estudios plantean que estos perros podrían tener descendientes actuales en zonas del sur del país, debido a las similitudes encontradas entre los restos arqueológicos y algunos canes de Ilo, el valle del Tambo y Mollendo.
Una raza que busca consolidar su reconocimiento
El pastor Chiribaya posee características adaptadas al territorio donde vivió. Sus llamadas “patas de liebre” le permitían desplazarse con agilidad por zonas arenosas, mientras que su cuerpo alargado y sus patas cortas favorecían sus labores de pastoreo.
En marzo de este año, la Federación Canina Americana aceptó reconocer al pastor Chiribaya como una raza propia del Perú, tras una solicitud presentada por organizaciones canófilas nacionales.
Este avance permitirá definir sus características físicas y facilitar el registro oficial de ejemplares. Además, existe una iniciativa para declararlo Patrimonio Natural y Cultural de la Nación.
¿Qué otros perros antiguos existieron en el Perú?
Además del viringo y el pastor Chiribaya, los investigadores han identificado otros posibles perros autóctonos, aunque no existen ejemplares actuales que permitan confirmar su continuidad genética.
Uno de ellos es el alco, un perro de pelo negro descrito por Hipólito Unánue en el siglo XIX a partir de relatos sobre los canes que los españoles encontraron durante la conquista. Según sus registros, habitaba principalmente en la sierra peruana.
Otro caso es el perro manchado, representado en cerámicas mochicas. Este animal tenía pelaje blanco o crema con manchas oscuras y aparece asociado a escenas rituales y de cacería.
El viringo y el pastor Chiribaya representan parte de la diversidad cultural y biológica del Perú. Su presencia en la historia demuestra que los perros tuvieron un papel más allá de la compañía y formaron parte de las tradiciones de las sociedades prehispánicas.
























