Descubren la primera evidencia física del perro sin pelo peruano enterrado como compañía de la élite Wari
Hace más de 1.200 años, esta especie típica convivía con los humanos en un importante asentamiento del imperio Wari, en la costa norte del Perú.
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El perro sin pelo peruano, una de las razas más emblemáticas del país, ya acompañaba a las élites del antiguo Perú mucho antes del surgimiento del Imperio inca. Un nuevo estudio arqueológico ha revelado la primera evidencia física de estos animales en el complejo ceremonial de Castillo de Huarmey, un importante centro de la cultura Wari, ubicado en la costa norte del Perú.
La investigación, publicada en la revista Journal of Anthropological Archaeology, halló restos de perros enterrados junto a personajes de alto rango hace más de 1.200 años. El descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre el vínculo especial que existía entre estos animales y las sociedades andinas prehispánicas.

Cráneo de cachorro hallado en el yacimiento de Castillo de Huarmey. Foto: Weronika Tomczyk
Hallan perros sin pelo peruano en tumbas ceremoniales Wari
Castillo de Huarmey, situado a unos 300 km al norte de Lima, fue un importante centro funerario y ceremonial construido entre los años 600 y 1050 d. C. Gracias al clima desértico de la zona, los arqueólogos lograron recuperar restos orgánicos excepcionalmente conservados, incluidos huesos, piel y cabello.

Vasija antropomórfica que representa a un perro peruano sin pelo, procedente del mausoleo de la élite en Castillo de Huarmey. Foto: Miłosz Giersz
En total, los investigadores analizaron 341 restos óseos pertenecientes a al menos 19 perros. Entre ellos, destacaron tres ejemplares identificados como probables perros sin pelo peruanos.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue un cráneo momificado de manera natural que todavía conservaba partes de piel desnuda y las orejas adheridas. Además, el cráneo presentaba restos de cinabrio rojo, un pigmento utilizado frecuentemente en rituales funerarios del antiguo Perú.
Los especialistas también encontraron una vasija ceremonial con forma de perro sin pelo peruano sentado, lo que refuerza la idea de que estos animales tenían un valor simbólico dentro de la cultura Wari.
Los perros recibían cuidados especiales y eran enterrados con humanos
El estudio reveló que algunos cachorros tenían dietas similares a las de niños, con un mayor consumo de maíz durante sus primeros meses de vida. Esto sugiere que recibían cuidados directos y, posiblemente, formaban parte de prácticas de crianza controlada.
Además, varios restos aparecieron enterrados junto a personajes importantes. Un cachorro fue hallado junto al llamado “Maestro Cestero”, un artesano de élite, mientras que otro fue encontrado cerca de un guardián funerario sacrificado durante un ritual.
Para los investigadores, estos descubrimientos demuestran que el perro sin pelo peruano no solo convivía con las antiguas sociedades andinas, sino que también cumplía un importante papel ritual y simbólico dentro de la cultura Wari.

































