Iván Meza Vélez, investigador: “El Morro Solar es más que un cerro para Lima”
El biólogo, paleontólogo y escritor Iván Meza Vélez ha escrito el libro El Morro Solar: 135 millones de años de prehistoria e historia de Lima, un estudio sobre este ícono geológico de la capital, mirador natural y espacio muy importante para la historia, la arqueología, la ciencia, el turismo y el deporte de la ciudad.
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Iván Meza Vélez recuerda que tenía como 9 años cuando su padre lo llevó al Morro Solar, en Chorrillos. Recuerda que su padre era un devoto de la astronomía, la ciencia y la odontología, que era su profesión, y que le gustaban las lecturas y las historias. Quedó fascinado cuando conoció el Planetario y el Observatorio del lugar.
Iván Meza creció, se hizo profesional en paleontología y biología, y regresó al Morro a investigar su fauna y flora y a buscar fósiles de invertebrados. Él y el Morro han tenido una relación muy estrecha. Era infaltable en los viernes astronómicos, escuchando a los científicos. Tampoco se perdía las presentaciones al público los domingos, cuando se proyectaban las estrellas en la cúpula del lugar.
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Iván Meza Vélez, biólogo, paleontólogo y escritor. Con su reciente libro sobre el Morro Solar. Un texto de divulgación científica y cultural.
Y ahora Iván Meza Vélez ha escrito el libro El Morro Solar: 135 millones de años de prehistoria e historia de Lima (Fondo Editorial del Congreso, 2026). Es un estudio de la conformación geológica del Morro, de su flora y fauna, de su presencia en nuestra historia, como en la Guerra con Chile, de su importancia actual para investigadores, turistas y deportistas, y del riesgo que enfrenta por invasiones y descuidos de las autoridades.
Tu encuentro fue primero emocional, ¿hoy tu interés es conocer más del Morro?
Hoy miro al Morro Solar con el ojo del especialista, en geología y en paleontología. Me interesa en todas sus dimensiones. Lo he conocido a fondo desde que ya era biólogo y quise estudiarlo. Entonces ya lo visitaba no solamente para pasear, porque es un lugar muy bonito para hacerlo, un mirador de Lima, sino como objeto de estudio.
Lo consideras emblemático de la ciudad.
Tenemos dos cerros emblemáticos en Lima: San Cristóbal y el Morro Solar. Ambos tienen historia. Ambos son importantes por su cultura, tradición e historia. Pero, hablando ya del cerro como entidad natural, creo que el Morro Solar es mucho más importante que San Cristóbal. Este es un cerro común y corriente, hablando en términos naturales; es como muchos de los cerros que nos rodean; el Morro Solar, no. Es mucho más que un cerro, es una entidad natural, su fauna y su flora son de lo mejor que tiene Lima, y a eso agrégale historia, arqueología, turismo, cultura, ciencia y deporte.
“Sumergido en el fondo del mar”
En el título mismo del libro hay una cifra que llama la atención: 135 millones de años.
Dice el texto que hace 135 millones de años el Morro Solar no era un cerro, sino un fondo marino. Indica que sus rocas eran apenas sedimentos marinos, en depósitos de arena o fango... “El Morro Solar estaba sumergido en el fondo del mar y, poco a poco, por procesos tectónicos, fue emergiendo hasta lo que es hoy”.
El libro destaca que las rocas más antiguas de Lima corresponden a lo que los geólogos llaman el Grupo Puente Piedra, con las formaciones de Tambo Inga, Puente Inga y Ventanilla, en el límite del Jurásico Superior-Cretácico Inferior, de unos 145 millones de años en promedio.
Y en segundo lugar en antigüedad está el Grupo Morro Solar, que incluye las formaciones Salto del Fraile, La Herradura y Marcavilca, e incluso la isla más grande del Perú, San Lorenzo, que se ubica en las edades Valanginiano y Hauteriviano del Cretácico Inferior, es decir, de unos 135 millones de años en promedio.
En el libro se indica que el Morro Solar, el Salto del Fraile, La Herradura y el cerro Marcavilca son de una misma formación geológica.
Sí, toda esta localidad es lo que los geólogos llaman Grupo Morro Solar, que incluye no solamente el Morro Solar con sus dos playas y sus dos cerros, sino también la isla San Lorenzo. Todo eso es de la misma edad, Cretácico Inferior, aproximadamente 135 millones de años, con las mismas formaciones geológicas y los mismos fósiles. Todo este conjunto es una unidad geológica única en Lima.
¿Cómo se descubre este grandioso grupo geológico?
Los geólogos de principios del siglo XX, estamos hablando de Carlos Lisson, pasando por Fernández Concha, y los más recientes, que han estudiado el Morro Solar y la isla San Lorenzo, han podido hacer una correspondencia estratigráfica de ambas formaciones, de ambos cerros, y son las mismas rocas, las mismas formaciones geológicas ¿Cómo las reconocemos? Por el tipo de roca, los tipos de fósiles... ambos son del Cretácico Inferior.
“El Morro es un aula abierta”
Hay también restos arqueológicos. En este aspecto, el libro de Meza describe Armatambo como parte de la cultura Ischma (“y hay otros restos arqueológicos que corresponden a otras épocas, incluso del precerámico”). También este novedoso estudio se adentra en un capítulo doloroso para el país: la Guerra con Chile, con los enfrentamientos sobre sus cimas.
¿Hay otros detalles históricos en el libro?
Hubo población prehispánica, luego llegan los españoles, como Antonio del Solar, el cual tenía la encomienda que incluía el Morro y a los pobladores de Armatambo, a quienes debía cuidar y evangelizar. Luego, están nuestros héroes de la guerra con Chile, de allí el Monumento al Soldado Desconocido. Actualmente están las familias que llegan de visita, las que van al Planetario, los creyentes de la Virgen, los deportistas, agrupados entre quienes practican ciclismo fácil hasta La Herradura y ciclismo extremo hasta el cerro Marcavilca, y los que vienen para hacer trekking. Es decir, hay gente para la actividad religiosa, deportiva, histórica y cultural.
Y, bueno, también hay divulgación científica.
El Morro Solar es un aula abierta, accesible. Allí se halló el fósil del plesiosaurio del Morro Solar. Y los domingos llegan buses de turistas a este mirador natural, van a La Herradura, al restaurante El Salto del Fraile, a ver las formaciones geológicas que penetran el mar. A los monjes que se lanzan.
Inseguridad y La Herradura
Meza señala que también están las invasiones en las laderas y que, poco a poco, avanzan hacia Marcavilca. Y revela: “al lado que no vemos, desde la Costa Verde”, hay cierta inseguridad, cierta delincuencia.
¿Hay descuido en este conjunto geológico, como ocurrió con La Herradura?
Lo de La Herradura empieza con el alcalde Pablo Gutiérrez, en los 80. Por tratar de abrir un camino en la base del cerro Marcavilca para llegar a La Chira, dinamitó el cerro. Y cayeron al mar rocas grandes, toneladas, lo que cambió la corriente marina. Y desapareció La Herradura de sus mejores épocas. Ha habido intentos de reconstruir la playa, trayendo arena, sacando rocas (en 2025 hubo migración de cangrejos)... Pero no hubo asesoría biológica, pese a que se afectó un hábitat.
“La Herradura no puede seguir así”, nos dice Meza y no pierde la esperanza de que se recupere todo el grupo geológico.
Agrega: “Todo esto podría ser parte de una gran reserva. Recuperando La Herradura habría un plus turístico junto a todo lo que ya tiene el Morro Solar”.
Piensa Iván Meza Vélez que el Morro Solar y todo lo que lo rodea es parte de la identidad de Lima.
De lo que fue antes y de lo que es ahora.




































