El gigante de hielo que está a punto de desaparecer de los Andes peruanos: "Puede afectar miles de actividades económicas"
El glaciar Yanamarey, en la Cordillera Blanca, ha perdido más del 80% de su superficie en menos de 50 años, según un estudio publicado en la revista científica Annals of Glaciology. Esta situación refleja la gravedad del calentamiento global.
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En menos de 70 años, somos testigos de lo que el calentamiento global, causado principalmente por actividades humanas, puede ocasionar en nuestro ecosistema. El coloso de hielo Yanamarey, un glaciar ubicado en la Cordillera Blanca y dentro del Parque Nacional Huascarán, ha perdido más del 80% de su superficie original, lo cual marca un punto crítico en el clima de los Andes tropicales, de acuerdo con una investigación reciente publicada en la revista científica Annals of Glaciology.
De acuerdo con la bióloga Cinthya Bello Chirinos, autora principal del estudio y docente de la carrera de Biología Marina en la Universidad Científica del Sur, la desaparición progresiva del territorio gélido ha sido ocasionada por los cambios de temperatura a nivel global, los cuales han registrado un aumento en las últimas décadas. “Se ha podido evidenciar en estudios previos existentes que este glaciar viene retrocediendo de manera progresiva y constante”, precisó la especialista para La República.
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Retroceso del glaciar Yanamrey desde 1960 hasta el 2024.
Gigante glaciar que desaparece a manos del hombre
La investigación fue realizada en colaboración entre la Universidad Científica del Sur, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), la Autoridad Nacional del Agua (ANA), la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), la Universidad Federal de Río Grande y la Universidad de Grenoble Alpes (Francia). En el estudio se detalla que, mientras en 1972 el glaciar abarcaba una superficie de 1,12 km², para 2020 esta misma área se redujo a solo 0,22 km². Estos datos se explican porque el nevado Yanamarey es uno de los pocos territorios de la Cordillera Blanca que cuenta con registros de medición in situ (en el lugar) continuos desde hace más de cinco décadas.
Para la especialista Bello, este proceso de pérdida de hielo se ha intensificado cuando se produce el fenómeno de El Niño. “Durante estos procesos, justamente, se presentan períodos de radiaciones bastante intensas, lo que, además, contribuye con la pérdida de masa de hielo a nivel superficie”, sostuvo tras advertir que la proyección es que el glaciar desaparezca totalmente en los años venideros. “Lo que se prevé es que en las próximas dos décadas este glaciar desaparezca”, lamentó Bello.
En esa línea, la bióloga Bello calcula que en las próximas dos décadas el territorio gélido del Yanamarey desaparezca por completo. De acuerdo con la investigación, el diagnóstico del corazón de los Andes es crítico, ya que la disminución de la masa glaciar también es ocasionada por el rápido aumento de la Línea de Equilibrio (ELA), la cual ascendió cerca de 22 metros por década desde 1970. Al elevarse dicho límite —donde la nieve acumulada equilibra el hielo que se derrite—, el glaciar prácticamente pierde su zona de acumulación y queda expuesto a un proceso continuo de ablación o derretimiento.
Efectos de la desaparición y estudios de Yanamarey
Bello explica que la pérdida de los glaciares no solo transforma el entorno natural, sino que también amenaza las actividades diarias de las comunidades cercanas que dependen del agua proveniente del deshielo para la agricultura, el consumo y la producción de energía. En ese sentido, el rápido desprendimiento de agua causado por su retroceso crea una ilusión de abundancia que, con el transcurrir del tiempo, dará paso a una escasez hídrica sin precedentes.

El glaciar Yanamarey perdió más del 80% de su superficie.
Las imágenes exponen la realidad del territorio. La experta indicó que lo más alarmante puede observarse en las fotografías recopiladas desde 1960, según precisa la investigación. En ellas se evidencia el retroceso progresivo y preocupante, que genera un impacto tanto a nivel local como global.
“Es algo preocupante, debido a que el glaciar contribuye como recurso hídrico que, indirectamente, se libera en la cuenca glaciar y es aprovechado por comunidades campesinas que se encuentran en Recuay. Si este recurso tan valioso se pierde, puede afectar actividades económicas que se desarrollan alrededor, como la ganadera, la subsistencia asociada a los alimentos agrícolas, entre otros”, precisó la bióloga.

Evaluación en campo del glaciar Yanamarey.
En ese contexto, la investigadora advierte que la disponibilidad del recurso hídrico se reducirá en las próximas décadas tras la desaparición del glaciar. Asimismo, sostuvo que hay otros puntos de la Cordillera Blanca que se encuentran en una situación similar a la de Yanamarey, la cual es monitoreada al igual que otros glaciares como Artesonraju, Raimondi y Huilca. Dicho análisis es realizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), que emplean técnicas glaciológicas e imágenes tomadas con drones.
“Lo que hemos visto es que, efectivamente, la tendencia no es tan acelerada, pero sí se observa que estos diferentes glaciares están retrocediendo en este sector y pierden superficie de masa glaciar”, sostuvo la bióloga de UCSUR.
Panorama futuro
Cinthya Bello sostiene que la pérdida de hielo ocasiona, de manera indirecta, la formación de lagunas glaciares. “Si es que (las lagunas) incrementan en tamaño, pueden generar procesos de desbordes que, en algunos casos, ponen en riesgo a las comunidades o población cercana”, advirtió sobre la tendencia de la pérdida glaciar a nivel global ocasionada por el incremento de la temperatura.
Asimismo, comparó el estado del Yanamarey con el proceso de deshielo en la Antártida, donde la pérdida de glaciares afecta el ecosistema marino. Bello indicó que ambos casos son diferentes, ya que en el Perú no hay territorios gélidos con terminación en el mar. “Es bastante peculiar; el retroceso (en la Antártida) puede impactar indirectamente a los organismos que se encuentran en el ámbito marino porque hay glaciares que tienen terminación en el mar”, precisó sobre los cambios en la salinidad y temperatura en la superficie del continente blanco.
Desafíos institucionales
El estudio también pone de manifiesto que las instituciones peruanas enfrentan serias dificultades para sostener el monitoreo glaciar, debido a las condiciones climáticas extremas y a la necesidad de tecnología avanzada, que exige financiamiento constante del Estado. Ante la posible desaparición del Yanamarey como glaciar de referencia, se propone unificar el uso de herramientas tecnológicas mediante capacitaciones, implementar nuevos glaciares de monitoreo en otras regiones y garantizar presupuestos sostenibles.
Además, se subraya la urgencia de invertir en investigación para anticipar cambios en la disponibilidad de agua, ya que esto podría afectar a futuras poblaciones. Cinthya Bello enfatiza que el caso de Yanamarey debe ser una alerta para acelerar acciones de protección de los recursos hídricos andinos frente al cambio climático.
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