Una familia plantó 840.000 árboles en Brasil y 25 años después regresó un animal que llevaba un siglo desaparecido en la selva
El proyecto de la Reserva Ecológica de Guapiaçu (REGUA) demuestra cómo la restauración de bosques puede reconectar especies con sus hábitats perdidos, incluso después de un siglo.

Una familia comenzó hace 25 años un ambicioso proyecto para recuperar una zona degradada de la Mata Atlántica, en Brasil. Desde entonces, plantó 840.000 árboles y consiguió transformar antiguos terrenos utilizados para la ganadería en más de 600 hectáreas de bosque.
La recuperación del ecosistema permitió que distintas especies regresaran a la zona, entre ellas un animal que no era visto allí desde 1914. Se trata del tapir sudamericano, cuya presencia volvió a registrarse gracias a un programa de reintroducción y conservación.
Video destacado
FASES DE LA LUNA: ¿QUÉ HACER EN CADA UNA PARA APROVECHAR SU ENERGÍA? | ASTROMOOD CON JHAN SANDOVAL
La familia que plantó 840.000 árboles para recuperar la Mata Atlántica
Nicholas y Raquel Locke iniciaron en 2001 la Reserva Ecológica de Guapiaçu (REGUA), en Cachoeiras de Macacu. El proyecto buscaba combatir los efectos de la explotación agrícola y la tala que habían deteriorado el ecosistema.
- No necesitas pagar alojamiento ni comida para vivir esta experiencia en Islandia: colaborarás 32 horas semanales y tendrás dos días libres
- MrBeast convirtió un pueblo de Ghana en una nueva comunidad tras conocer su realidad: destinó US$10 millones para levantar escuelas, redes de agua potable y viviendas para profesores
Durante los siguientes 25 años, la familia y quienes colaboraron con la reserva plantaron alrededor de 840.000 árboles. La recuperación de la vegetación permitió restaurar humedales y crear nuevamente espacios donde numerosas especies podían encontrar alimento y refugio.
El animal que regresó después de más de un siglo
El tapir sudamericano había desaparecido de esta zona desde 1914, debido principalmente a la caza y a la pérdida de su hábitat. Su regreso se produjo después de que tres ejemplares fueran liberados en la reserva durante 2014.
Para 2025, aquellos animales habían tenido ocho crías, una señal de que la especie logró reproducirse y establecerse progresivamente en el área restaurada. El caso muestra cómo la recuperación de los bosques puede volver a conectar a la fauna con ecosistemas que habían perdido.





































