Una familia china impacta al construir un edificio de 15 plantas exclusivo para sus 100 familiares y con estacionamiento subterráneo
La obra comenzó en 2016 y desafía normas actuales de edificación, convirtiéndose en un símbolo de unidad intergeneracional.
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La aldea de Zhuyuan, en China, alberga una megaestructura de 15 plantas que revoluciona el concepto de hogar tradicional. Este complejo arquitectónico surgió hace una década luego de que la familia Zhou gastara todos sus ahorros. El inmueble integra 22 departamentos y un estacionamiento subterráneo, con el objetivo de reunir a cuatro generaciones bajo un mismo techo. Durante festividades clave, el recinto funciona como el núcleo vital donde convergen los parientes que residen en distintas urbes del país.
La singularidad de esta obra atrae el interés de medios internacionales y redes sociales, destacando su simbolismo de unidad. Aunque la ocupación total es temporal, el edificio tiene capacidad para 100 personas y representa un hito de cohesión social en la región. "Decidimos construir algo para todos", reveló un miembro del clan al portal Mothership.
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¿Cómo nació la idea de construir la gran estructura?
La escasez de espacio en sus antiguas viviendas y el crecimiento de la familia impulsaron al Sr. Zhu, de 70 años, a proyectar una solución habitacional vertical. Ante la imposibilidad de adquirir terrenos individuales para cada integrante, el patriarca optó por un diseño ambicioso que garantizara la convivencia y el desarrollo académico de los niños.

La familia Zhou gastó sus ahorros para construir el enorme edificio familiar. Foto: CDN
El proceso constructivo comenzó en 2016 sobre una superficie superior a los 400 metros cuadrados, tras obtener la aprobación del comité municipal. Los parientes y sus allegados financiaron la obra con ahorros colectivos para edificar plantas que equilibran áreas privadas y zonas comunes. De acuerdo con el portal Khaosod, esta labor representó un reto técnico significativo, donde la cooperación entre los propietarios y las empresas locales fue fundamental para el éxito del complejo arquitectónico.
Actualmente, el mantenimiento del inmueble recae en el compromiso compartido de sus habitantes, quienes transformaron una limitación de espacio en un modelo de vivienda colaborativa exitoso.
¿Cómo es el edificio familiar?
El diseño arquitectónico prioriza la comodidad, con dos sótanos de estacionamiento subterráneo para coches y bicicletas eléctricas, además de una planta baja que funciona como almacén de alimentos y área recreativa infantil. Siguiendo el relato de un miembro del clan a Jimu News: "Este edificio es más que un lugar donde vivir, es un espacio donde mantenemos nuestra unidad familiar".
La dinámica residencial cambia significativamente según el calendario, ya que la ocupación total ocurre solo los fines de semana o durante el Año Nuevo Lunar. Aunque el inmueble tiene capacidad para 100 personas, la rutina diaria involucra solo a 30 habitantes, mayoritariamente ancianos y niños. Esta organización vertical garantiza un refugio seguro para los miembros que regresan durante las festividades, consolidando el complejo como un pilar logístico y emocional para su comunidad.
¿Qué desafíos legales enfrentaron?
La edificación del clan destaca por desafiar la normativa de 2023, que restringe las viviendas rurales a tres niveles, convirtiendo su estructura de 15 plantas en una anomalía jurídica. Un funcionario local confirmó que "este tipo de construcción ya no es posible bajo las nuevas leyes", lo cual subraya la rigidez actual frente a proyectos de tal magnitud. El conflicto normativo coloca al inmueble en el centro de un debate sobre urbanismo y seguridad, ya que ignora los límites técnicos impuestos recientemente por las autoridades para controlar el crecimiento desmedido en zonas no urbanas.
El impacto social de esta obra divide opiniones entre quienes elogian la unidad familiar y los críticos que señalan riesgos de sostenibilidad. Mientras unos perciben el bloque como un modelo de convivencia intergeneracional y refugio simbólico, otros temen que la ausencia de regulación detone problemas estructurales graves. Para los Zhou, el proyecto representa un icono de identidad y fortaleza colectiva frente a las presiones externas.

























