Muere el portavoz de la Guardia Revolucionaria de Irán, el general Ali Mohamad Naini, en ataque de EE. UU. e Israel
El régimen enfrenta una falta de sustitutos para los altos funcionarios abatidos, lo que agrava la presión militar en medio de la ofensiva que impacta su estructura de seguridad.
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Este viernes 20 de marzo, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció la muerte de su portavoz, el general de brigada Ali Mohamad Naini, a quien atribuyó haber sido abatido por “el bando estadounidense-sionista” en lo que calificó como un “traicionero acto terrorista” ocurrido en vísperas del último día de Ramadán.
La información fue difundida a través de un comunicado recogido por medios locales, en un contexto de recrudecimiento de la ofensiva militar que golpea a la cúpula política y castrense de la República Islámica.
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El fallecimiento de Naini se suma a una seguidilla de bajas de alto nivel reportadas esta semana, entre ellas las del ministro de Inteligencia, Ismail Jatib, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani.
También murieron en los primeros días de la guerra Alí Jameneí, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Pakpur y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdorrahim Musaví, lo que evidencia la magnitud de la campaña dirigida contra la cúpula iraní.
Régimen endurece amenazas
En paralelo a la confirmación de estas muertes, el ejército persa lanzó nuevas advertencias contra sus enemigos y aseguró que ni siquiera los “lugares turísticos”, “zonas recreativas” o “centros de ocio” del mundo serán seguros para representantes de Estados Unidos e Israel.
El mensaje fue atribuido al portavoz militar Abolfazl Shekarchi y difundido por la agencia estatal Tasnim, que recogió sus declaraciones en un tono marcadamente desafiante.
Según ese pronunciamiento, las autoridades iraníes sostienen que sus enemigos se ocultan “bajo tierra y en refugios” o utilizan a civiles como escudos humanos, a diferencia de sus miembros, que permanecen entre la población.
Shekarchi advirtió además que pronto serán sacados de sus escondites y enfrentarán las consecuencias de sus actos.
Sin cadena de mandos
A la presión militar se añade un problema interno en Teherán: la falta de sustitutos visibles de una parte importante de los altos perfiles abatidos desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero.
De acuerdo con un recuento basado en anuncios oficiales, todavía no se han designado públicamente sucesores para más de una docena de cargos estratégicos, pese al vacío que han dejado las muertes en la defensa del país.
Los últimos nombramientos relevantes se conocieron a comienzos de marzo, cuando Ahmad Vahidi fue nombrado jefe de la Guardia Revolucionaria y un día después se anunció un ministro de Defensa interino.
Sin embargo, continúan sin titulares confirmados puestos clave como la jefatura del Estado Mayor, el Consejo de Seguridad Nacional, el Ministerio de Inteligencia y la conducción de la Basij.
Analistas consideran que el régimen podría estar evitando anuncios formales con el fin de proteger a sus nuevos responsables o, en algunos casos, porque ciertas vacantes aún no han sido cubiertas.
En ese contexto, Hamidreza Azizi, investigador visitante del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, advirtió que “no está claro hasta qué punto es accesible incluso para los altos funcionarios”.



























