Tensión entre Ecuador y Colombia: La intervención de Trump refuerza la "influencia de EE. UU. en América Latina”, según analista
El catedrático Francesco Tucci advierte que, aunque una confrontación militar es poco probable a corto plazo, la situación puede acentuar la inestabilidad en zonas limítrofes.
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Los gobiernos de Ecuador y Colombia acordaron crear una comisión técnica binacional para investigar el origen de un artefacto explosivo hallado en el departamento colombiano de Putumayo, a escasos metros de la frontera común.
La decisión se dio luego de que el presidente Gustavo Petro señalara que el explosivo tendría origen ecuatoriano y denunciara acciones militares en su espacio geográfico, afirmaciones que fueron rechazadas por Daniel Noboa, quien las calificó de “falsas” y aseguró: “Estamos actuando en nuestro territorio”.
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En un esfuerzo por contener la crisis, los ministros de Defensa de ambos países tuvieron una videoconferencia de cerca de 90 minutos. Según informó Bogotá, el encuentro fue “productivo, respetuoso y franco”, y permitió reiterar que no habría existido intención de vulnerar la soberanía.
Las autoridades también manejan dos hipótesis sobre el origen del artefacto: que haya llegado de forma accidental tras un rebote o trasladado por terceros. Por su parte, Quito sostuvo que sus operaciones militares se realizaron de manera legítima y dentro de su territorio, en el marco del conflicto contra grupos armados.
Para el analista internacional y docente de la UPC, Francesco Tucci, el escenario debe leerse con cautela. “Una escalada militar entre Ecuador y Colombia revestiría una gravedad moderada, aunque resulta improbable en corto y mediano plazo”, expone al precisar que ambos países priorizan la lucha contra el narcotráfico y no cuentan con capacidades orientadas a una disputa prolongada.
Versiones enfrentadas
El cruce de versiones entre ambos gobiernos refleja un ambiente de alta incertidumbre. “Las narrativas de Petro y Noboa sobre los presuntos bombardeos exhiben credibilidad parcial y limitada”, sustenta Tucci, quien detalla que las denuncias incluyen “27 cadáveres calcinados en territorio colombiano”, basadas en evidencias aún no públicas, mientras Quito limita sus operaciones a su propia área.
En ese contexto, el especialista alerta de que la pugna no responde a una sola causa. “El núcleo del conflicto radica en dinámicas transfronterizas de narcotráfico —encarnadas en grupos como los Comandos de la Frontera—, magnificadas por incentivos políticos internos”, afirma. A ello se suma una disputa comercial con aranceles de hasta 50%, que combina seguridad con proteccionismo económico.
Impacto regional
El deterioro de la relación tiene implicaciones directas para Perú. “Persiste un riesgo moderado de irradiación del crimen organizado, particularmente los Comandos de la Frontera, que ya operan en varias localidades de Perú, Ecuador y Colombia”, advierte Tucci, al señalar que estas redes aprovechan corredores amazónicos hacia el Pacífico.
En paralelo, anticipa el impacto económico. “La denominada ‘guerra comercial’ impone costos significativos en la cuenca andina: contracción del comercio, destrucción de empleo, mermas fiscales y disrupciones en suministros energéticos, junto a un resurgimiento del contrabando”, explica, recordando que bloqueos fronterizos afectan cadenas productivas en toda la región.
Perú ante la crisis
Frente a este escenario, Tucci plantea una postura clara para nuestro país. “Debería optar por la neutralidad estratégica para prevenir una escalada subregional”, fundamenta, al recomendar que se prioricen mecanismos de vigilancia fronteriza junto a Ecuador en el marco de la Comunidad Andina.
“El protagonismo mediador es factible, pero resulta subsidiario ante el agotamiento de los canales diplomáticos multilaterales”, añade, en referencia a la limitada capacidad actual de organismos regionales a fin de gestionar este tipo de quiebre.
EE. UU. gana protagonismo en la región
El pedido de Gustavo Petro a Donald Trump de intervenir en la crisis revela un cambio en la dinámica regional. “La solicitud de intervención por Petro denota fragilidad bilateral y recurso a un arbitraje extrarregional”, afirma Tucci.
En esa línea, el analista concluye que “se está reforzando la influencia de Estados Unidos en América Latina”, en un contexto donde la falta de diálogo y el debilitamiento de espacios como la CAN o la CELAC elevan el rol de Washington. Incluso, añade, la llamada doctrina “Donroe” “encarna un paradigma hegemónico renovado” en el hemisferio.


























