Mercosur y la Unión Europea firman histórico acuerdo de libre comercio tras más de 25 años de negociaciones
El tratado fue celebrado por los presidentes de Paraguay y Argentina, lo que marca un hito en las relaciones comerciales con el viejo continente.
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Después de más de dos décadas de intensas negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea firmaron este sábado un histórico tratado de libre comercio en una ceremonia celebrada en el Gran Teatro José Asunción Flores, en Asunción, Paraguay. El evento contó con la presencia del presidente anfitrión Santiago Peña, el presidente de Uruguay Yamandú Orsi, el presidente de Argentina Javier Milei, el canciller de Brasil Mauro Vieira, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acompañados de otras destacadas autoridades regionales y europeas.
El acuerdo sella una alianza estratégica entre ambos bloques y crea uno de los mayores espacios de integración comercial del mundo. En conjunto, el Mercosur y la UE representan un mercado de más de 700 millones de consumidores y cerca del 30% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial, con un intercambio comercial estimado en torno a los US$100.000 millones anuales.
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“Elegimos el comercio justo sobre los aranceles”
En declaraciones previas a la firma, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que ambas partes optaron por “el comercio justo sobre los aranceles”, en un contexto global marcado por el aumento de las tensiones comerciales. “Elegimos una asociación productiva y de largo plazo por encima del aislamiento y, por encima de todo, tenemos la intención de ofrecer beneficios reales y tangibles a nuestros ciudadanos”, señaló.
El presidente paraguayo Santiago Peña, anfitrión del encuentro, destacó que la firma del tratado demuestra que ambos bloques eligieron “el camino del diálogo y la cooperación” tras más de 25 años de negociaciones iniciadas en 1999. En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, sostuvo que el acuerdo constituye “una apuesta decidida por la apertura, el intercambio y la cooperación, frente al aislamiento y el uso del comercio como arma geopolítica”.
¿Cuáles son las implicancias económicas del acuerdo?
Este acuerdo de libre comercio tiene el potencial de crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado conjunto de más de 700 millones de personas y un PIB cercano a los US$22 billones, lo que abre una oportunidad significativa para potenciar el intercambio de bienes y servicios entre Europa y América del Sur.
Al reducir aranceles sobre la mayoría de los productos, se espera que los consumidores tengan acceso a una mayor variedad de bienes a precios más competitivos, se impulsen las inversiones y se amplíe el acceso a mercados y contrataciones públicas, favoreciendo sectores tanto industriales como agrícolas de ambas regiones.
No obstante, las implicancias también incluyen desafíos y ajustes estructurales. Para algunos sectores agrícolas europeos, la apertura comercial plantea temores por la competencia de productos sudamericanos más baratos, lo que ha generado rechazo y exigido mecanismos de salvaguardia, contingentes arancelarios y cuotas para proteger sectores sensibles.
Además, las proyecciones macroeconómicas señalan que, aunque el crecimiento del PIB para los bloques será positivo, los beneficios podrían materializarse de manera gradual y desigual, y dependerán de la correcta implementación de las medidas de protección y cooperación establecidas en el acuerdo.
Alcances del acuerdo y contexto internacional
El tratado UE-Mercosur contempla la eliminación de aranceles para más del 90% del comercio bilateral. Favorece, por un lado, las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas, y, por otro, facilita el acceso al mercado europeo de carne, azúcar, arroz, miel y soja provenientes de Sudamérica.
La firma se produce en un escenario de incertidumbre económica global, marcado por políticas proteccionistas y amenazas de nuevos aranceles impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como por protestas en varios países de la Unión Europea contra el acuerdo. Pese a ello, los líderes de ambos bloques defendieron el tratado como una señal política a favor del libre comercio y la cooperación internacional.






















