¿Por qué China ve el Ártico como su “Canal de Panamá”? Por estas razones EE.UU. teme perder el control de Groenlandia
Europa es clave en la estrategia de China en el Ártico. EE.UU. refuerza su presencia militar en Groenlandia, pero los asiáticos no se quedan atrás.
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El deshielo del Ártico ha convertido a esta región en un eje estratégico global, y transformó rutas marítimas antes inaccesibles en alternativas comerciales clave que conectan Asia y Europa de forma más rápida. Este fenómeno despertó el interés de China, que busca consolidar su "Ruta de la Seda Polar" para reducir su dependencia de vías tradicionales y asegurar su logística internacional, comparando la importancia de esta zona con la del Canal de Panamá.
Por su parte, Estados Unidos observa con cautela la creciente influencia de Beijing, que se define como un "Estado casi ártico" y ha invertido en tecnología avanzada, como rompehielos, para operar en el área. Mientras el gigante asiático asegura que su presencia busca fines científicos y económicos, la competencia por el control de recursos y la soberanía en territorios estratégicos, como Groenlandia, posiciona a la región como un nuevo escenario de tensiones geopolíticas entre las grandes potencias.
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El atractivo para China: rutas y recursos de Groenlandia
China percibe al Ártico como una oportunidad para diversificar sus rutas comerciales, integrándolas en su red global de comercio e infraestructura. Al reducir distancias marítimas hacia Europa y América, las nuevas vías árticas podrían ofrecer ventajas logísticas comparables a las obtenidas por países que controlan pasos como Panamá o Suez.
Además de la dimensión comercial, el subsuelo ártico —especialmente el groenlandés— alberga depósitos de minerales críticos como tierras raras, zinc y otros metales vitales para tecnologías avanzadas, energías renovables y defensa. Proyectos como el de Kuannersuit en Groenlandia han atraído inversiones extranjeras, incluida participación china en fases exploratorias, aunque muchos han sido frenados por decisiones reguladoras locales o preocupaciones ambientales.
La visión de Estados Unidos sobre Groenlandia
EE.UU. considera a Groenlandia un enclave fundamental para su seguridad continental debido a su ubicación privilegiada, la cual facilita el control de las rutas marítimas hacia Europa y Asia. Esta relevancia estratégica se traduce en una presencia militar constante, destacando instalaciones que permiten la vigilancia activa en el Ártico para monitorear cualquier movimiento en el flanco norte del continente.
El renovado interés de Washington por asegurar este territorio responde a la necesidad de frenar la influencia de potencias rivales como China y Rusia en la región. Además de las razones geopolíticas, el control de Groenlandia permitiría el acceso a minerales críticos, reduciendo la dependencia exterior y fortaleciendo la posición estadounidense frente a sus competidores globales.
Si EE.UU. intentara tomar Groenlandia: repercusiones globales
Un intento de Estados Unidos por tomar control de Groenlandia —por la fuerza o mediante compra— tendría profundas repercusiones geopolíticas. Washington argumenta que una presencia más firme allí fortalecería su defensa en el Ártico y limitaría la expansión de China y Rusia. No obstante, tal movimiento chocaría con la soberanía de Dinamarca y el deseo de autodeterminación de Groenlandia, generando tensiones en la propia OTAN. Líderes europeos han advertido que una tentativa de anexionarse la isla podría “destruir” la alianza y provocar una crisis de confianza entre aliados.
Desde Moscú y Pekín se observan estas dinámicas con escepticismo. Rusia ha calificado las advertencias sobre sus supuestas amenazas alrededor de Groenlandia como “histeria” fabricada, mientras China rechaza que sus actividades científicas y comerciales en el Ártico constituyan una amenaza militar real. Asimismo, países de la OTAN como Italia han pedido una mayor coordinación aliada en el Ártico para equilibrar la influencia rusa y china sin recurrir a acciones unilaterales.






















