El país en plena guerra que hizo historia al crear un río de más de 130 kilómetros en el medio del desierto
Este ambicioso proyecto asegura el acceso al agua en zonas áridas mediante canales, tuberías y estaciones de bombeo, lo que brinda soluciones a la sequía.
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Desde octubre de 2023, Israel ha estado en el centro de mundo debido a la guerra contra Hamás en la Franja de Gaza. Sin embargo, el país no solo es noticia por el conflicto armado, sino también por una impresionante hazaña de ingeniería en el Medio Oriente lograda hace varias décadas. En pleno corazón del desierto del Néguev, una de las regiones más áridas del territorio israelí, se ha creado un río artificial que se extiende por más de 130 kilómetros.
Este ambicioso proyecto es fundamental para asegurar el acceso al agua en áreas donde las lluvias son casi inexistentes. La red tecnológica que lo sostiene incluye una combinación de canales abiertos, túneles subterráneos, estaciones de bombeo y embalses estratégicamente ubicados.
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Así funciona el río artificial construido por Israel
El eje principal del sistema es el Acueducto Nacional de Israel, una infraestructura que se extiende por unos 130 kilómetros en su tramo principal. Aunque comúnmente se le llama “río artificial”, en realidad no es un curso de agua natural, sino una red compleja diseñada específicamente para transportar agua.
Este recorrido incluye tramos abiertos, conductos subterráneos y tuberías a presión, una estructura adaptada a las características del terreno y las condiciones geográficas de cada región.
El proyecto comenzó a desarrollarse en la década de 1950 como una solución a tres grandes desafíos que enfrentaba el país: la irregularidad de las lluvias, el aumento de la presión sobre ríos y acuíferos naturales, así como el crecimiento constante de la población y la expansión de la agricultura.
La evolución de un proyecto que en principio se dedicaba al riego
En sus primeros años, la mayor parte del agua que transportaba el sistema se destinaba al riego. Sin embargo, con el tiempo, el consumo urbano comenzó a ganar cada vez más importancia, lo que reflejó los cambios en la estructura social, demográfica y económica de Israel.
A pesar de esta modificación en el uso del agua, la red hídrica siguió siendo crucial para apoyar la agricultura en regiones con climas desfavorables. Su éxito estuvo estrechamente vinculado a la adopción de tecnologías eficientes, como el riego por goteo, diseñado para reducir al mínimo las pérdidas de agua por evaporación e infiltración.
La expansión de las plantas desalinizadoras
Desde los años 2000, el sistema sufrió un cambio importante con la expansión de las plantas de desalinización a lo largo de la costa mediterránea. A través de tecnología de ósmosis inversa, estas plantas empezaron a producir agua potable a gran escala.
Con la inauguración de cinco grandes instalaciones, el agua desalinizada del mar Mediterráneo comenzó a satisfacer una parte creciente de la demanda urbana. En algunos años, más del 60% del agua consumida en Israel provenía de este proceso.
El tratamiento del agua no es inmediato: pasa por varias etapas, como filtrado, eliminación de sales, control de presión y, finalmente, remineralización para cumplir con los estándares de potabilidad antes de ser almacenada en embalses y distribuida a través de las redes existentes.
Recientemente, el sistema ha comenzado a funcionar de manera inversa a su propósito original. En 2025, Israel comenzó a bombear agua desalinizada hacia el Mar de Galilea para restaurar su nivel tras largos períodos de sequía. Este cambio demuestra que la desalinización ya no es solo un recurso adicional, sino una parte fundamental del equilibrio hídrico del país.

























