Hombre vive desde hace 26 años frente al mar en una casa que construyó con palos y materiales que dejó la marea
Durante 26 años, don Luis ha sobrevivido pescando y recolectando en las playas de Trujillo, formando así un refugio único. Su alimentación se basa en la pesca artesanal de especies locales que complementa con menestras y verduras.

A unos 45 km al sur de Trujillo, en el distrito de Virú, región La Libertad, se encuentra la casa de don Luis Vásquez, un hombre ermitaño que vive allí desde hace 26 años. Lo curioso es que no eligió una zona urbana para levantar su hogar, sino un acantilado en el balneario de Puerto Morín, frente al mar. Gracias a sus conocimientos en construcción y a su destreza, logró acondicionar el terreno y formar una superficie firme y nivelada sobre la cual levantó su vivienda. Con el paso del tiempo, este espacio se ha convertido en su refugio, adaptado a las condiciones del entorno y a su estilo de vida apartado.
"Yo llegué en el año 98, aquí. El instinto me puso aquí. Me acostumbré. Vivo tranquilo y no me enfermo (...) Vivía en la ciudad y no me acostumbraba. He ido a la selva y nada. Me ha cambiado de vida. Aprendí a cuidar mi cuerpo (...) Mis hijos me querían llevar pero le dije que no. Acá estoy bien. Aquí vivo en movimiento", comentó en una entrevista para el canal de YouTube Dilo Nomás.
¿Cómo logró vivir casi tres décadas en una casa construida con palos y restos que dejó el océano?
Según explicó don Luis, todos los materiales que utilizó para levantar su vivienda, entre ellos plásticos, palos, totora y llantas, los recogió de las orillas del mar, donde pasaba horas buscando aquello que pudiera servirle para reforzar la estructura. "De la orilla traía todas las maderas al hombro. Cuando viene la abundancia (la marea alta) bota mucha cantidad (de elementos). Esto (mi hogar) está forrado. Tiene mayas y todo", explicó.
En el caso de la cocina, esta se ubica fuera de la casa. La creó con piedras y utiliza leña que recoge en la zona para encender el fuego y calentar sus alimentos. "Ahí prendo mi candela y pongo mis ollas. El humo no me malogra (mi morada) porque está al aire libre", señaló.

Así es la casa de Don Luis frente al mar. Foto: captura YouTube/Dilo Nomás
Para evitar que el frío ingrese a su vivienda, utilizó mallas de pescar como paredes y las cubrió con plásticos. De esta manera, don Luis se resguarda del viento y las bajas temperaturas.
¿En qué consiste la alimentación de Don Luis?
Al tener el mar a pocos pasos de su vivienda, don Luis basa su alimentación en lo que obtiene del océano, ya que vive de la pesca artesanal. Entre las especies que más consume figuran el róbalo, la chita, el lenguado y la pinta, además de otras variedades que logra capturar según la temporada.
Sin embargo, para complementar su dieta, vende parte de lo que pesca para así obtener ingresos y adquirir otros productos básicos que requiere para su día a día. "El pescado lo vario con menestras y verduras. Eso es fundamental", confesó.
¿Cómo encontró Don Luis paz y mejoró su salud?
Tras sufrir un derrame cerebral en 1998, decidió seguir el consejo de un médico y buscar un lugar donde pudiera vivir en paz, lejos de los problemas que lo aquejaban en la ciudad. Este aislamiento, según él, ha sido beneficioso para su salud física y mental.
"Depende como lo tome uno, a mí (...) me dio un derrame en el 88 cuando yo me separo (...), me fui al psicólogo y me dijo, escoges la chacra o la playa, pero vive tranquilo en la soledad, y no te metes en problemas. Llegó un momento y me dije debo salir este círculo".










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