La extorsión en el Perú no baja: se descentraliza y golpea a más de 6 millones, con mayor impacto en los sectores más pobres
La cuarta parte del país es extorsionada, una cifra que no cede al cierre del 2025, pero que ahora se desplaza de Lima hacia el interior del país, con expansión en los sectores D y E, revela el reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia del BCP.
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La extorsión en el Perú no retrocede y más bien está cambiando de lugar. Así lo advierte el quinto reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia del BCP, que confirma que una cuarta parte de la población adulta del país, es decir más de seis millones de compatriotas, ha sido víctima o conoce a alguien que sufrió extorsión en los últimos tres meses, una cifra que se mantiene inalterable entre el cierre del 2024 y el mismo periodo del 2025.
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Sin embargo, la principal novedad del informe está en cómo se ha distribuido el delito en el territorio. Si bien la incidencia de la extorsión en Lima cayó dos puntos porcentuales (de 32% a 30%), ese descenso contrasta con un fuerte desplazamiento hacia el interior del país y, de manera particular, hacia las zonas rurales (ver cuadro).
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"Hay evidencia de que el Sidpol adultera cifras"
"Desde hace un mas de un año empezamos a tener preocupaciones sobre el mal uso de las estadísticas en relación a los gobiernos, que manipulan las cifras para ocultar lo que realmente está ocurriendo. Nos preocupa eso. Hay bastante evidencia de que el Sidpol (Sistema Informático de Denuncias Policiales) está adulterando cifras", criticó Carlos Basombrío, exministro del Interior y uno de los autores del reporte.
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La afectación es principalmente severa en el centro del país, donde la incidencia pasó de 15% en 2024 a 23% en 2025, lo que representa un incremento de 53% en solo un año. En el sur, la extorsión creció de 12% a 17%, un aumento superior al 40%, mientras que el oriente también registró un alza, pasando de 18% a 20%, es decir, una quinta parte de su población.
En diálogo con La República, Ricardo Valdez, exministro del Interior y también investigador a cargo de este estudio, indicó que lo que se ha perdido en Lima Metropolitana se ha distribuido en Lima provincias. "Han migrado a la zona centro como Pasco y Junín. Posiblemente a la actividad económica informal e ilegal. La extorsión es modalidad de cobro de cuotas y cupos", explicó.
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También refirió que está vinculada a la actividad económica asociada a otros negocios ilicitos. "Por ejemplo en el centro hay una actividad de narcotrafico y minería también", agregó.
La extorsión golpea a los más pobres
El desplazamiento territorial viene acompañado de un cambio en el perfil socioeconómico de las víctimas. Si bien la incidencia de la extorsión disminuyó en los niveles socioeconómicos A y B, se mantiene en el nivel C y viene creciendo con fuerza en los sectores D y E, donde se concentra gran parte de la población del país.
Según el reporte, la incidencia en los sectores D/E pasó de 15% en 2024 a 20% en 2025, en línea con la expansión del delito hacia zonas rurales y ciudades intermedias con menor presencia del Estado y mayor informalidad económica.

El "gota a gota" avanza
Una de las modalidades que muestra un crecimiento más acelerado es el préstamo "gota a gota", una práctica extorsiva vinculada al crédito informal. En el último año, la proporción de personas que reporta haber sido víctima, o conocer a alguien que lo fue, pasó de 15% a 19%, lo que equivale a casi una quinta parte del país.
El mercado laboral peruano, compuesto por el 70% de la Población Económicamente Activa (PEA) trabajando en la informalidad, está a diestra del acceso al crédito formal. El gota a gota empuja a miles de personas a recurrir a préstamos con intereses exorbitantes y cobros violentos.
Aunque en Lima el impacto del "gota a gota" cayó un punto porcentual, en el interior del país el crecimiento ha sido más notorio. Peor aún, en las zonas urbanas fuera de la capital, la incidencia se disparó de 14% en 2024 a 21% en 2025.

El Observatorio advierte que, si bien en esta modalidad suele existir un acuerdo inicial entre prestamista y prestatario, la presión extorsiva aparece en plazos muy cortos, con amenazas y violencia que terminan atrapando a las víctimas en una espiral de endeudamiento.
"En el caso de la extorsión, el aumento de las denuncias no se ha traducido en sanciones efectivas. El número de personas privadas de su libertad por este delito permanece prácticamente estancado desde hace años, dejando a las víctimas sin una respuesta real del Estado y consolidando una peligrosa sensación de impunidad", señaló Carlos Basombrío, exministro del Interior y uno de los autores del reporte.
Consultados si en los últimos tres meses, ha sido víctima de una estafa por teléfono fijo, celular o internet, más de 6 millones 685.000 personas, reportan haber sido víctimas o conocer a alguien que lo fue de estafa a través de teléfono fijo, celular o internet. Esta cifra representa el 27% de la población mayor de 18 años y es dos puntos porcentuales mayor que la registrada en el 2024. Lima concentra una incidencia del 30%, mientras que el interior del país alcanza el 25%.
Desde el punto de vista estadístico, la región con el mayor crecimiento de estafas ha sido el centro del país, que pasó de 17% en el 2024 a 30% en el 2025.



















