Estas especies estuvieron separadas durante miles de años, pero el cambio climático está provocando cruces que amenazan su patrimonio genético
Desde osos polares y grizzlies hasta gatos monteses y lobos, diversos animales ahora cruzan sus caminos, generando híbridos. Estos nuevos cruces están siendo objeto de estudio por los científicos.

Durante miles de años, las barreras geográficas mantuvieron separadas a numerosas especies animales. Sin embargo, el cambio climático y la transformación de los ecosistemas están modificando sus territorios y favoreciendo encuentros que antes eran poco frecuentes.
El resultado ya puede observarse en distintas regiones del mundo, desde el Ártico canadiense hasta Escocia e Italia. Osos polares, grizzlies, gatos monteses, lobos y perros protagonizan algunos de estos cruces, cuyos efectos sobre la genética de las poblaciones silvestres todavía son estudiados por los científicos.
El cambio climático está acercando a especies que antes vivían separadas
El retroceso del hielo marino en el Ártico es uno de los ejemplos más llamativos. Los osos polares pasan más tiempo en tierra firme y aumentan las posibilidades de encontrarse con osos grizzly, dando lugar a híbridos conocidos como grolares, que combinan características de ambas especies.
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La preocupación no está únicamente en la aparición de estos animales híbridos, sino en su capacidad para reproducirse. Cuando los híbridos son fértiles, pueden transmitir sus genes durante generaciones y volver a cruzarse con ejemplares de las especies originales, extendiendo progresivamente la mezcla genética.
Gatos monteses, lobos y perros también están protagonizando estos cruces
En Escocia, el gato montés europeo atraviesa una situación especialmente delicada debido a décadas de contacto con gatos domésticos y asilvestrados. Sus descendientes también son fértiles y la mezcla genética se ha extendido hasta el punto de que los investigadores señalan que ya no quedarían ejemplares completamente libres de ella.
En Italia y otras zonas de Europa ocurre un fenómeno diferente entre lobos y perros domésticos o asilvestrados. Los análisis de ADN permiten identificar estos híbridos y determinar hasta qué punto los genes procedentes de los perros están presentes en las poblaciones de lobos, un seguimiento clave para conservar sus características genéticas.














































