La luna de Saturno que podría esconder vida: sus géiseres expulsan al espacio los ingredientes necesarios para detectarla
Los géiseres de Encelado, que expulsan partículas de agua y compuestos químicos, permiten a los científicos estudiar su océano y buscar señales de actividad biológica sin atravesar la gruesa capa de hielo.

Encelado, una pequeña luna helada de Saturno, se ha convertido en uno de los lugares más interesantes para buscar señales de vida fuera de la Tierra. Bajo su superficie existe un océano global de agua líquida que permanece oculto bajo una gruesa capa de hielo.
La presencia de grandes géiseres en su región polar permite estudiar parte de ese océano sin necesidad de atravesar el hielo. Las columnas expulsan al espacio partículas de agua, hielo y diferentes compuestos químicos que podrían ayudar a los científicos a identificar posibles señales de actividad biológica.
Los géiseres de Encelado podrían concentrar las pistas de su océano
La misión Cassini atravesó directamente las columnas de material expulsadas por Encelado y detectó sales, compuestos orgánicos y sustancias relacionadas con procesos hidrotermales. Estos hallazgos muestran que bajo el hielo existe un ambiente químicamente complejo y potencialmente favorable para algunos procesos asociados con la vida.
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Una investigación publicada en Science Advances encontró además que las gotas expulsadas por los géiseres no se congelan inmediatamente. Durante ese proceso, diferentes sustancias pueden separarse y concentrarse en partículas individuales, que posteriormente son expulsadas a gran velocidad hacia el espacio.
Un experimento mostró que ciertos microorganismos podrían sobrevivir allí
Otro estudio recreó en laboratorio algunas de las condiciones químicas que podrían existir en el océano de Encelado. El ambiente presentó poco oxígeno, altas concentraciones de carbonatos y una elevada alcalinidad, con valores de pH cercanos a 10 u 11.
Los investigadores observaron que Methanothermococcus okinawensis, un microorganismo productor de metano de la Tierra, pudo crecer y generar metano bajo esas condiciones. El resultado no demuestra que exista vida en Encelado, pero indica que ciertos tipos de metabolismo microbiano podrían funcionar en un entorno similar al de esta luna.




































